“Hay un par de spots de mi casa que todas las noches los miro y digo, ‘sí beba, acá quiero estar, con esta vista’”, escribió Darío Barassi en un reciente posteo de Instagram donde mostró algunos de los rincones más especiales de su casa ubicada en uno de los barrios cerrados más lujosos de Nordelta.
Sobre esa línea, las imágenes que compartió el conductor no tardaron en captar la atención de sus seguidores: lejos de una estética ostentosa, el animador televisivo apostó por un diseño sofisticado, sereno y extremadamente cálido.
La propiedad —de dos plantas, líneas contemporáneas y ambientes amplios— parece haber sido concebida bajo una premisa clara: generar sensación de refugio. Cada espacio transmite calma, intimidad y un cuidado minucioso por los detalles decorativos. La iluminación tenue, las texturas naturales y la predominancia de la madera construyen una atmósfera envolvente, casi cinematográfica.
En fotos: así son los rincones favoritos de Darío Barassi en su casa en Nordelta
Uno de los sectores que más se destaca es el bar coffee station de la cocina. Allí, Barassi exhibe una imponente vitrina vidriada de estructura negra y madera clara iluminada con tiras LED cálidas, donde copas y cristalería quedan perfectamente exhibidas como si se tratara de una cava de diseño.

El contraste entre el hierro negro, el roble natural y la mesada oscura aporta una estética moderna con guiños industriales, mientras los pequeños electrodomésticos en tonos crema refuerzan la armonía visual del ambiente.
Otro de los grandes protagonistas de la casa es el recibidor. La escena está dominada por una mesa circular de mármol veteado, acompañada por banquetas tapizadas y una alfombra gráfica en tonos neutros.
Sobre ella cuelgan lámparas escultóricas de formas orgánicas que aportan movimiento y suavidad. Detrás, las aberturas de piso a techo en madera natural dejan entrever vegetación exterior, generando una continuidad entre interior y paisaje.

En otra de las imágenes compartidas, se puede apreciar una isla de cocina revestida en piedra oscura con vetas claras, coronada por lámparas de pantalla textil que bañan el ambiente con una luz ámbar muy acogedora. Allí, un gran ramo de flores frescas se convierte en el centro de atención y aporta color a una paleta dominada por tonos tierra, beige y marrones profundos.

El baño de visita mantiene la misma línea estética del resto de la casa: minimalismo cálido. Con griferías negras, espejo orgánico y láminas decorativas de ciudades como Londres y Nueva York, el espacio mezcla diseño contemporáneo con detalles personales. Nuevamente, las flores aparecen como recurso decorativo clave, aportando frescura y vida.

Quizás uno de los rincones más impactantes sea la galería exterior. El techo revestido íntegramente en madera y las grandes lámparas colgantes negras generan un efecto elegante y relajado a la vez. Una larga mesa de madera maciza y un imponente arreglo de hojas tropicales terminan de consolidar ese espíritu de living outdoor pensado tanto para reuniones sociales como para momentos de desconexión.

Lejos de las tendencias excesivamente frías del minimalismo tradicional, la casa de Darío Barassi parece abrazar una corriente mucho más emocional del diseño interior: espacios vividos, cálidos y sensoriales. Una casa donde la iluminación tenue, las flores frescas y los materiales nobles terminan construyendo exactamente eso que el conductor describió en una frase: un lugar donde realmente quiere estar.

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