En los años 60, cuando Italia parecía tener una fórmula secreta para convertir autos en objetos de deseo, el gran diseñador Giorgetto Giugiaro imaginó una versión abierta del Bizzarrini 5300 GT. La idea nunca llegó a la calle. Quedó guardada en el archivo, como tantas fantasías automotrices que sobreviven más como rumor de diseño que como realidad.

Ahora, más de seis décadas después, Bizzarrini decidió recuperar aquel proyecto y transformarlo en el Bizzarrini 5300 Aperta Lusso, un deportivo artesanal que parece escapado de la época dorada italiana, pero construido con recursos actuales. No es una simple reedición nostálgica. Es algo más curioso: un auto nuevo que se siente como si siempre hubiera estado esperando su momento.
El punto de partida tiene peso propio. Giotto Bizzarrini fue una figura clave de la ingeniería italiana y el 5300 GT original quedó asociado a una mezcla muy particular de elegancia, velocidad y espíritu de competición. En 1965, incluso, ganó su clase en las 24 Horas de Le Mans, lo que terminó de convertirlo en un clásico de culto.
El nuevo Bizzarrini Aperta Lusso toma esa herencia y la lleva hacia un terreno más refinado. Su carrocería baja, el capó largo y la cabina retrasada remiten a los grandes deportivos italianos de los años 60, esos autos que no necesitaban exagerar para imponer presencia. Hay curvas limpias, proporciones cuidadas y una elegancia que parece más cercana a una ruta de la Riviera que a un salón lleno de luces LED.

La carrocería está hecha en fibra de carbono y el techo se divide en dos paneles desmontables que pueden guardarse en el baúl. Esa solución le permite manejarse a cielo abierto sin perder la silueta de coupé clásico. Es una decisión sutil, bastante más elegante que la de un descapotable tradicional.
Bajo el capó aparece un motor V8 de 5.3 litros, ubicado en posición delantera-central, con más de 400 CV. La caja será manual de cinco velocidades, aunque también habrá una alternativa manual de seis marchas. En tiempos de autos eléctricos, cambios automáticos y pantallas gigantes, esa elección suena casi como una declaración romántica: manejar todavía puede ser un acto físico.
El interior completa la idea de lujo artesanal. El primer ejemplar fue bautizado La Dolce Vita y combina cuero, madera de arce europeo, volante Nardi y tejidos desarrollados junto a Zegna. También puede sumar aire acondicionado, Apple CarPlay, cargador MagSafe y sistema de sonido, pero todo integrado con discreción. La tecnología está, aunque no intenta robarse la escena.

La producción inicial será de apenas diez unidades, todas construidas a mano y personalizadas para cada cliente, con entregas previstas desde 2027. No es un auto pensado para llenar concesionarios ni perseguir cifras de ventas. Su mundo es otro: el de los coleccionistas que buscan piezas con historia, diseño y una rareza difícil de repetir.
El Bizzarrini 5300 Aperta Lusso funciona como una pequeña cápsula italiana: un boceto perdido de Giugiaro, un apellido cargado de prestigio, un V8 manual y una estética que no necesita gritar para llamar la atención. Puede parecer un capricho, sí. Pero en una industria cada vez más parecida a una carrera tecnológica, también resulta un recordatorio precioso: a veces, el lujo más potente es una buena historia bien construida.


