"Si hay una palabra para definir mi presente, sería constancia". A los 14 años, Gael Bajo pronuncia esa frase con la naturalidad de quien todavía va al colegio por las mañanas, pero también con la seguridad de alguien que, en apenas unos meses, pasó de practicar cortes de pelo con su papá y sus amigos a convertirse en uno de los barberos adolescentes más populares de las redes sociales. Hoy acumula millones de seguidores, suma clientes de primer nivel y convirtió una pasión nacida casi por casualidad en un fenómeno digital.
El joven barbero recibió a GENTE en su casa, donde funciona la pequeña barbería que reacondicionó hace poco tras regresar de Madrid, ciudad a la que viajó para cumplir uno de sus mayores sueños: cortarle el pelo a Julián Álvarez. Desde entonces, su lista de clientes VIP no dejó de crecer e incluye nombres como Marley, los Mernosketti y otras figuras del mundo del streaming, la televisión y el deporte.

Con una educación que sorprende, los pies firmes sobre la tierra y una sonrisa tan compradora como genuina, Gael posa para la lente del fotógrafo entre sus máquinas de barbería y la placa plateada de YouTube, uno de los primeros grandes reconocimientos a su trabajo como creador de contenido.
Pero también hay lugar para un guiño a sus comienzos: invita a su papá a sentarse en la silla para simular un corte de pelo, tal como ocurrió aquella primera vez en la que se animó a agarrar una máquina. A la escena se suman su mamá y su hermanito, el equipo que lo acompaña desde el primer día y que hoy celebra junto a él este sueño de convertirse en un verdadero barbero digital.
El viaje a Madrid me cambió la vida"
—¿Cómo estás viviendo tu presente hoy después de cortarle el pelo a Julián Álvarez y todo el boom mediático que tuviste?
—La verdad es que es una locura haberle cortado el pelo a Julián Álvarez. Todavía sigo viendo los videos y me sigue volando la cabeza, siento que todavía no caigo. Y en cuanto a mi presente, siento que estoy en un punto muy alto, Madrid me cambió la vida. Capaz que ahora ya no subo 50 mil seguidores todos los días, pero lo sigo disfrutando, sigo haciendo videos y, sobre todo, sigo cortando el pelo, que es lo que más me gusta.

—¿Qué es lo que te quedó de ese encuentro con Julián?
—Lo que más resalto, y lo que siempre digo, es cómo una persona tan grande, que la conoce todo el mundo, puede seguir siendo tan tímida y tener la humildad que tiene él. Siempre que me preguntan cómo es Julián, respondo lo mismo: es re humilde, un tipazo. La verdad es que le agradezco un montón. Es un crack.
—Cuando te dijeron que ibas a conocerlo y que le ibas a cortar el pelo, ¿te lo creíste? ¿Cómo fue ese momento?
— Yo subí el video diciendo que mi sueño era cortarle el pelo a Julián Álvarez. Unas ocho horas después me levanté, fui al colegio y, en la hora de Matemática, agarré el celular para hacer unos cálculos, y de la nada veo una notificación de Instagram de Julián Álvarez. Entré y era un mensaje de él diciéndome que, cuando estuviera en Argentina, vaya y le corte el pelo. Al final terminé yendo yo para allá, pero ese momento lo viví en el colegio y fue una locura. Se enteraron mis profesores, los directores, mis compañeros. Fue una experiencia re linda y totalmente inesperada. Ocho horas después de subir el video ya tenía la respuesta de Julián. Fue tremendo.
—¿Cómo lo tomó la familia? ¿Qué dijeron tus papás? Porque entiendo que ir hasta allá es toda una planificación.
—Obviamente se pusieron muy contentos. Nosotros ya estábamos planeando con Nachano (creador de contenido argentino) hacer un video viajando a Madrid. Teníamos esa idea porque sabíamos que Julián no iba a venir a la Argentina antes del Mundial y nosotros queríamos ir para allá y hacerlo antes del Mundial. Entonces apareció una empresa, que nos llamó y es la que hizo posible que vayamos, arreglamos todo y, en menos de una semana, salió el viaje. Sacamos los pasaportes, los pasajes y nos fuimos. Viajé solamente con mi papá y fue una experiencia re linda.
—¿Lo más difícil de emprender esta odisea qué sentís que fue?
—No voy a negar que también fue estresante porque, en el lapso de seis días, tuvimos que sacar pasaportes, cambiar mi DNI y resolver un montón de trámites que no esperábamos hacer. Pero apareció esta oportunidad de viajar y no la podíamos dejar pasar. Finalmente lo terminamos haciendo y fue una locura.

—¿Y cómo viviste todo lo que pasó después, cuando volviste? Me imagino las notas, tus amigos... ¿Cómo fue esa repercusión?
—Ya estando en Madrid era una locura. La gente de allá me reconocía y me pedía fotos en la calle, y cuando volví a la Argentina fue un poco más de lo mismo. Mis compañeros me felicitaron un montón, también los profesores y, obviamente, mi familia, que estuvo siempre acompañándome durante todo el proceso. Pero todavía sigo cayendo en lo que significó ese viaje. A veces no tomo dimensión de lo que fue. Pero hoy puedo decir que le corté el pelo a Julián Álvarez y estoy muy orgulloso y muy contento por eso.
—Gael, tenés 14 años. Quizás otros chicos de tu edad están pensando en jugar o hacer algún deporte. ¿De dónde nació esto de querer cortar el pelo? ¿Cómo se lo contaste a tus papás?
—Todo comienza cuando tenía 11 o 12 años, mi primo, que es más grande, empezó a hacer el curso de barbería. Yo iba como modelo para que él practicara conmigo y, mientras me cortaba el pelo, escuchaba todo lo que explicaban los profesores: qué técnicas usar, cómo mejorar, todo eso. Ahí fue cuando me empezó a interesar. Entonces cuando mi primo terminó el curso y se recibió, pregunté si yo también podía empezar. Tenía unos 11 años y me dijeron que no por un tema de edad. Lo dejé pasar. Cumplí 12, después 13, y no volví a preguntar. Pero cinco días antes de cumplir 14 volví al mismo lugar y pregunté otra vez si podía empezar. Esta vez me dijeron que sí, y en octubre del año pasado arranqué el curso y la verdad es que todo se dio muy rápido. Hace apenas ocho meses que corto el pelo y sigue pareciéndome una locura todo lo que estoy viviendo.
—¿A quién fue tu primer corte?
—El primer corte se lo hice a mi papá, el segundo fue a mi hermano Feli y después empecé a cortarles el pelo a mis amigos.
—Y hoy, después de lo de Julián Álvarez, qué otros streamers o influencers forman parte de tu lista de clientes VIP.
—Bueno además de seguir cortándoles el pelo a mis amigos, que son mis clientes de siempre. También ya le corté el pelo a Marley, a Davoo Xeneize (uno de los streamers de fútbol más influyente del ámbito hispanohablante), a la Agusneta (reconocido streamer y youtuber argentino), o a los Mernosketti, que fueron incluso los primeros famosos a los que les corté el pelo. La verdad es tremendo pensar que le corté el pelo a Julián Álvarez y que hoy sigo cortándole el pelo a gente famosa que sigo desde hace mucho.
—Con los Mernosketti tenés un linda anécdota.
— ¡Sí! Fui al stream de ellos a cortarles el pelo y, mientras le cortaba el pelo a Bauleti, estábamos hablando un poco del Superclásico entre Boca y River. A lo que me dice que, si ganaba Boca, me compraba un auto. Y si ganaba River, yo le tenía que cortar el pelo gratis de por vida. Igual no me parecía algo tan malo (comenta con una sonrisa cómplice). La apuesta se hizo un martes, el domingo fue el partido, y el gol de Paredes, que lo gritamos como nunca. Terminó ganando Boca y, a la semana, me dieron el auto.

—Le debemos el auto a Paredes (risas).
—A Paredes y al árbitro del partido (Darío Herrera). ¡Gracias! (Se ríe).
—¿Cómo vivís ese proceso de estar cortándole el pelo a un famoso? ¿Hay nerviosismo o no pensás tanto en eso?
—A mí me pasa que, mientras estoy cortando el pelo, me voy. Me pasó por ejemplo que cuando fui a cortarle el pelo a Marley. Él y Flor Peña me hacían preguntas todo el tiempo y yo respondía medio cortante, pero no porque quisiera responder así, sino porque estaba totalmente concentrado en el corte. Además que Marley se movía bastante. Entonces, cuando corto el pelo, muchas veces me olvido de todo. Capaz me preguntan algo y ni pienso la respuesta porque sigo enfocado en el corte. Sin darme cuenta, así se me van los nervios, porque me olvido de a quién le estoy cortando el pelo. Me pasó con Julián, con los Mernosketti y con un montón de personas más.
—Hace un rato tu papá decía que lo tenés bastante abandonado a él y a tu hermanito Feli, que ya necesitan un corte de pelo. Contanos cómo es hoy un día tuyo. ¿Qué te mantiene tan ocupado?
—Mirá yo voy al colegio de lunes a viernes. Llego a casa a las 12.40 y los miércoles y viernes llego a las 3 de la tarde. Después me pongo a cortar el pelo o a hacer algún contenido. Obviamente también tengo momentos en los que me siento en la computadora y miro YouTube, porque siento que es algo que no quiero perder. Creo que, sacando el hecho de cortar el pelo y hacer contenido con streamers, tengo una vida bastante normal. Aunque también sé que soy un privilegiado por los papás que tengo y por la situación que estoy viviendo hoy.
—¿Qué sentís que heredaste de cada uno de tus papás?
—De mi papá... Bueno, primero la cara y la altura (se ríe, al hacer referencia a la calca que es con su padre). Mi papá también es muy colgado y yo soy igual en ese sentido. La pasión por el fútbol, que eso me lo re inculcó también, como la disciplina.

—¿Y de tu mamá?
—De mi mamá sé que no tengo la nariz (contesta a carcajadas). Mentira, de mi mamá heredé la constancia y lo exigente. Antes me pasaba mucho en el colegio: siempre quería ser el alumno diez, el abanderado nacional. Ahora ya no tanto; por suerte intento relajarme un poco más. Ahora ya no lo hacemos tanto, pero otra cosa que hacíamos siempre era sentarnos con mi mamá a hablar. Teníamos nuestras charlas y eso también me marcó mucho.
—Sos hermano mayor. ¿Cómo te describirías como hermano?
—Tengo la suerte de que mi hermano es un nene muy tranquilo. No se porta mal ni es inquieto. Hoy me sigue bancando un montón. Como te contaba antes, cuando viajé siete días a España me fui con mi papá y él se quedó sin verlo durante toda esa semana. Yo entiendo que, si a mí me sacaran a mi papá durante siete días, no me gustaría. Y él se la re bancó, como también se bancó un montón de otras cosas. Si él no tuviera esa personalidad, muchas de las cosas que hice no las habría podido hacer.
—Además que fue tu segundo cliente.
—Claro. Fue mi segundo corte de pelo. Se la re bancó (recuerda entre risas mientras mira a su hermanito con complicidad).
—¿Hubo que convencerlo o confió enseguida?
—Y... Le sigue pasando hasta el día de hoy, que antes de cortarse está emocionado, tiene unas re ganas, pero en medio del corte como que cuesta un poquito, es medio inquieto, cada cinco minutos pregunta cuánto falta, pero le gusta cortarse el pelo, aunque durante el corte es complicado.

—Recién hablabas de los famosos a los que les cortaste el pelo. ¿Cuál fue el más inquieto?
—Yo creo que Marley. ¡Se movía muchísimo!. Entiendo que tenía que hacer las preguntas, que tenía el micrófono en la mano y que estaba en un programa en vivo, así que no podía quedarse quietito. Pero fue, sin dudas, el que más se movió mientras le cortaba el pelo.
—Posaste hace rato con tu placa plateada de YouTube, distinción que te dieron por llegar a los 100 mil suscriptores en tu canal, también nos contaste que te seguís equipando para mejorar la barbería... ¿Cuáles son tus próximas metas o qué proyectos a futuro tenés en mente?
—El tema de YouTube es el sueño de casi todos los chicos. Al menos, cuando era más chico, mi sueño era ser youtuber. Ahora siento que quiero cumplir esa meta. Ya tengo la placa plateada y me encantaría, dentro de no mucho tiempo, conseguir la dorada (distinción oficial que dan al llegar al millón de suscriptores). Quiero seguir creciendo en YouTube porque es algo que me gusta muchísimo, me gustaría crear una comunidad re linda. Capaz que en Instagram tengo dos millones de seguidores, pero son personas que me siguen por ver un minuto de cómo es mi vida. En cambio, en YouTube siento que se forma una comunidad más fiel, porque la gente se queda viendo un video de diez minutos de vos. Me gusta mucho eso y quiero meterle de lleno. Y con respecto a la barbería, me encantaría poder abrir una propia. Sé que soy chico, tengo 14 años, y es algo que también me hacen entender mis papás. Si fuera por mí, a fin de año ya abriría una, pero sé que todavía no puedo organizar algo así solo. Capaz que en dos añitos, quién dice que no podemos hacer algo.
—¿Qué tipo de contenido te gusta hacer en YouTube? ¿Y quiénes son tus referentes?
—Bueno, en YouTube el último video que hice fue reabriendo la barbería. La habíamos remodelado durante tres o cuatro días y mostramos toda la reapertura. Por suerte al video le está yendo re bien; es uno de los videos más vistos del canal.
Quiero ser como el Fede Vigevani de la barbería".
—¿Quiénes son tus referentes?
—Sin ánimos de compararme ni mucho menos, pero mí me gustaría hacer algo parecido a lo que hace Fede Vigevani, quiero ser como el Fede Vigevani de la barbería. Quiero tomar ideas virales y adaptarlas. En vez de hacer "24 horas en un castillo de cartón", hacer "24 horas dentro de una barbería", por ejemplo. Como te decía antes, mi sueño de chico siempre fue hacer videos de YouTube, y ahora quiero hacer eso pero combinarlo con la barbería.

—¿Y a tus amigos los sumás a los videos?
—Sí. Para el último video, el de la reapertura de la barbería, necesitaba hacer varios cortes, así que llamé a seis amigos. Los seis me dijeron que sí y se sumaron al video de YouTube.
—¿Cómo estás manejando el tema del hate en las redes?
—Bueno, cuando empecé me bardearon mucho, ahora capaz que no tanto. Me criticaban el tema de cómo cortaba, que capaz cortaba mal. Pero el hate terminó ayudándome. No para decir que me da motivación para seguir adelante, sino porque empecé a hacer videos contando que me bardeaban, y justamente esos fueron los primeros que tuvieron millones de reproducciones. Así que capaz que, si a mí no me bardeaban, hoy ustedes no estarían acá haciéndome esta nota, porque no se habrían dado un montón de cosas que pasaron gracias a eso. De alguna manera pude usar ese hate a mi favor. Ahora enfocado en buscar nuevas ideas para YouTube y para Instagram. No voy a descuidar Instagram, donde hace poco llegué a los dos millones de seguidores, que para mí es una meta enorme.
—¿Con quién pensás esas ideas? ¿Lo hablás con amigos o con tu familia?
—Generalmente las ideas se me ocurren a mí. Y cuando no se me ocurre ninguna, le pregunto a mi mamá. Capaz que estoy caminando y le digo: "Ma, ¿se te ocurre alguna idea que pueda hacer para algún reel?". Sinceramente, nunca me tira una idea, pero hablarlo con ella hace que empiecen a aparecer otras ideas. A veces, simplemente por conversar sobre el tema, se me ocurren un montón de cosas. Así que, aunque las ideas suelen salir de mí, ella también me ayuda mucho en ese proceso.
—Volviendo al fútbol, ¿a qué otro jugador o figura te gustaría cortarle el pelo?
—Creo que el sueño de cualquier barbero es cortarle el pelo a Messi. Pero eso es algo que veo más lejano todavía. Después me gustaría mucho cortarle el pelo a Leandro Paredes o al Changuito Ceballos. Soy hincha de Boca, así que cualquiera de esos jugadores sería un sueño. Está a un par de kilometros de Buenos Aires, pero a Ángel Di María también me gustaría. Me gustaría cortarle el pelo a algún cantante, nunca le corté a uno así muy conocido. Bizarrap y Duki me han likeado y hasta comentaron algún reel, pero nunca hubo contacto.

—¿Y por qué elegiste especialmente a Julián Álvarez?
—Porque, sacando a Messi, es mi jugador favorito de la Selección. Es más, en estos últimos años seguí más a Julián que a Messi, porque Messi se fue al Inter Miami y yo no veía tanto esos partidos. En cambio, cuando Julián estaba en el City veía todos los partidos. Si Guardiola no lo ponía me daba bronca. Si jugaba cinco minutos también. Después, cuando pasó al Atlético, festejé un montón de goles que le hizo la Barza o al Real Madrid. Haberlo seguido tanto a Julián hizo que le tomara mucho cariño y, después de conocerlo, terminó siendo uno de mis referentes también por cómo es como persona.
—¿Siguieron en contacto?
—No. Después de cortarle el pelo le mandé unas fotos y unos videos para preguntarle si estaba de acuerdo con que los subiera. Me dijo que sí. Después de eso no volvimos a hablar. Tampoco le escribí de nuevo.
—Igual fue muchísimo todo el contacto que tuvieron.
—Sí, sí. Hasta me siguió en Instagram después de que le corté el pelo. Una locura.
—De la Selección, ¿qué tres jugadores te parecen los más facheros o los que tienen los mejores looks?
—Bueno, creo que mi mamá va a estar de acuerdo conmigo. Paredes me parece muy fachero, aunque se está quedando medio pelado. Después Rodrigo De Paul, que tuvo algunos looks medio raros, pero me gusta, lo banco. Y también Enzo Fernández, es un tipo fachero para mí.

—Para cerrar la entrevista Gael, ¿cómo definirías tu presente en una palabra?
—Creo que lo definiría con constante. Yo tuve un pico muy alto cuando fui a Madrid. En ese momento sumaba miles y miles de seguidores todos los días, y es un pico al que todavía no volví, pero sigo creciendo. Capaz que ahora no sumo lo mismo, pero sigo ganando unos cinco mil seguidores por día y prácticamente todos los videos que subo llegan al millón de reproducciones. Quizás ya no hacen 15 millones de vistas, pero mantengo la constancia tanto en la cantidad de contenido que publico como en el alcance que tienen los videos. Así que si tuviera que definir este momento con una palabra, sería esa: constancia.
Fotos: Diego García
Filmmaker: Luna Figliuolo

