Un mensaje de despedida fue el primer indicio de que algo grave podía estar ocurriendo dentro del departamento donde vivían Camila Vecchiarello y Carlos Gonzalo Riveros en Barreal, San Juan. La preocupación llevó a un compañero del acusado de asesinar de 10 puñaladas a su esposa de 26 años hasta el complejo y, ante el silencio detrás de la puerta, pidió ayuda a los propietarios para poder ingresar.
Daniel Cruz y Alejandra Pastorelli, dueños del lugar, reconstruyeron en diálogo con Tiempo de San Juan aquellos dramáticos minutos antes de encontrar a Camila sin vida y a su marido autolesionado en el interior de la vivienda. Fue Daniel quien finalmente utilizó una llave alternativa para abrir la puerta del hogar.
“Me piden que no pueden entrar y golpeamos, golpeamos, no contestan los teléfonos, no hay ventanas abiertas y está todo cerrado. Así que decidí abrir el departamento”, relató el testigo del femicidio que conmueve a todo San Juan.
El propietario no ingresó solo. Lo acompañó el aspirante que había llegado preocupado por Riveros, su amigo, y fue él quien se encontró primero con la escena.

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“Salió con un shock tremendo”: el momento en que encontraron a Camila
“Él entró y vio y salió con un shock tremendo, un desesperado que lo tuve que agarrar, digamos, contener, agarrarlo y decirle, ‘calmate’ para ver qué se hacía”, recordó Daniel.
Según su relato, en un primer momento el joven creyó que tanto Camila como Riveros estaban muertos. “A él le dio la impresión de que los dos estaban fallecidos. ‘Los dos están sin respirar’, me dijo y me preguntó a mí qué hacemos”, contó.
Daniel le respondió que debían comunicarse inmediatamente con la guardia de Gendarmería. A partir de allí se puso en marcha el operativo que terminaría revelando que la situación dentro del departamento no era la que habían imaginado inicialmente.
“Ahí la ambulancia que llega constata que el hombre tiene pulso y ahí nomás lo trasladan al hospital”, explicó Alejandra.
Riveros estaba vivo. Camila, la aspirante a gendarme de 26 años, había sido asesinada.
La primera hipótesis y el recuerdo de Camila
Alejandra contó que en aquellos primeros minutos llegó a mencionarse la posibilidad de que se hubiera tratado de un pacto suicida, una idea que inmediatamente le resultó incompatible con la joven que había conocido durante su estadía en el complejo.
“Cuando nos dijeron que podía ser un pacto suicida yo digo ‘no puede ser si Camila es una excelente persona’”, recordó.
La propietaria explicó que había tenido mucho más trato con ella porque Camila inicialmente había vivido sola en el departamento y Riveros se había instalado después de que comenzaran su relación.
“Era una excelente persona, una luz, una luz. Ella era una excelente, muy educada”, expresó.
Los propietarios describieron de una manera diferente el vínculo que habían mantenido con Riveros. Según señalaron, era retraído y no solían mantener conversaciones extensas con él, por lo que tuvieron poco trato.

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“Se sentía orgullosa del uniforme”
Al recordar a Camila, Alejandra destacó especialmente el entusiasmo con el que afrontaba su formación. “Ella era una chica que se sentía orgullosa del uniforme de Gendarmería, siempre impecable, siempre disciplinada”, manifestó.
También recordó sus “ganas”, su “ahínco” y su determinación por alcanzar sus objetivos. Precisamente por esa imagen que conservaba de ella, aseguró que desde un primer momento le costó creer aquella hipótesis inicial sobre lo sucedido.
Daniel, por su parte, recordó la última imagen que tuvo de Riveros cuando fue retirado del departamento: “Iba como desmayado, pero nada más”.
“Lo llevaron en camilla y aparentemente iba muy bien porque en menos de una hora ya estaba liberado del hospital y lo llevaron a la comisaría”, agregó.
La investigación tomó después otro rumbo. Riveros quedó acusado por el femicidio de Camila y la autopsia determinó que la joven recibió diez puñaladas, dos de ellas mortales en la zona de la tráquea. El fiscal a cargo de la causa, Rodolfo Díaz, sostuvo además que el crimen habría sido premeditado.
Aquella secuencia relatada por los propietarios permite ahora reconstruir cómo se descubrió el crimen: un mensaje que despertó preocupación, un compañero que decidió acercarse, una puerta que nadie respondía y el hallazgo que terminó revelando el femicidio que conmocionó a Barreal.























































