A medida que avanza la investigación por el brutal crimen de Agostina Vega, continúan apareciendo testimonios que ayudan a reconstruir las horas previas y posteriores al asesinato de la adolescente de 14 años.
Esta vez quien decidió hablar fue Soledad, la mujer que mantuvo una relación sentimental con Claudio Gabriel Barrelier y que era propietaria del Ford Ka que, según la investigación, habría sido utilizado por el acusado para trasladar y descartar el cuerpo de la víctima.
La entrevista fue difundida por El Doce y se convirtió rápidamente en una de las declaraciones más impactantes que se conocieron desde el inicio del caso. Visiblemente afectada, la mujer relató cómo era su vínculo con Barrelier, recordó el día en que le prestó el vehículo y aseguró sentirse engañada desde el primer momento.

“Nunca me imaginé... mi relación fue un par de meses, pero intensos. Él era una persona y el papel que jugó conmigo porque ahora ya me doy cuenta que me mintió desde el primer momento, que solamente siempre me usó”, comenzó diciendo.
Según explicó, era habitual que Barrelier utilizara su automóvil y por eso el pedido que recibió aquel día no le resultó extraño.
“Era normal que él usara el auto, no era algo que a mí me llamara la atención porque me lo pidió. Sí me llamó la atención porque veníamos de una semana y pico, casi dos, de que no nos veíamos. Si bien hablábamos por teléfono, no nos veíamos”, recordó.
La mujer contó que la relación atravesaba un momento de distanciamiento. Incluso había eliminado el contacto de Barrelier de su celular.
“El viernes yo mandé un último mensaje e elimino el número de él. Estábamos distanciados porque la verdad nunca peleamos, siempre era por alguna boludez”, explicó.
Sin embargo, durante ese fin de semana volvieron a hablar varias veces.
“Todo el sábado nos hablamos. Casi todo el domingo me llamó como a las 5:30 o 6 para decirme por qué lo había bloqueado. Le dije que no lo había bloqueado, que lo había eliminado y me pidió de que si podríamos hablar”.
Según relató, durante esa conversación hubo algo que le llamó la atención.
“Cortamos porque había como un silencio incómodo, algo que nunca había pasado. Ese silencio incómodo me llamó la atención, pero ahora digamos, porque en el momento no. Qué me iba a imaginar. Lo que sí tenía como un presentimiento”.

El día que le prestó el Ford Ka
Soledad explicó que inicialmente rechazó encontrarse con él porque tenía otros compromisos.
“Le avisé que no iba a poder hacer eso que hacíamos siempre porque tenía cosas que hacer. En realidad, en parte le mentí. Creo que es la primera vez que le miento”.
Horas después recibió un nuevo pedido: “Como a las 9, me acuerdo patente la hora porque yo estaba abriendo el bar, me dice que necesita llevarle ropa al tío, un tío que había sido operado. Y ahí me dice si por favor le podría prestar el auto para llevarle al tío la ropa”.
La insistencia de Barrelier tampoco le resultó extraña en ese momento: “Me mandó tres mensajes. A mí me pareció medio como insistiendo, pero también era la intensidad que él tenía. Por eso tampoco es que tuve alguna duda”.
La mujer aseguró que durante los pocos meses que duró la relación él había logrado ganarse el cariño de toda su familia: “Toda nuestra relación fue re intensa porque fueron pocos meses muy intensos donde se ganó a toda mi familia. Hasta mi hijo más chico. Hasta el último momento me decía: ‘Mami, me defraudó’”.
Finalmente, el acusado llegó hasta su domicilio: “Me volvió a mandar el lunes a las 9 de la mañana un mensaje. Me llama diciéndome que iba a venir en Uber y que le pasara bien la dirección escrita. Se la paso, cayó y me contó que había ido a declarar porque él había sido el último que había visto a la nena”.
Según recordó, el comportamiento de Barrelier no le pareció fuera de lo normal: “Él me abrazó y me decía que me había extrañado y todo. Lo noté medio triste, pero yo pensé que era porque hacía mucho que no nos veíamos y por la pelea que habíamos tenido”.

“No te vayas”
Uno de los fragmentos más llamativos del relato llegó cuando recordó el momento exacto en que intentó convencerlo de que no se fuera con el vehículo: “Me dice: ‘Voy a hacer eso de mi tío, llevarle la ropa a mi tío y vuelvo’. Yo le insistía: ‘No, no te vayas’”.
Hoy, con el diario del lunes, reconoce que tenía una sensación difícil de explicar: “En realidad no quería decirle ‘No te quiero prestar el auto, tengo una fea sensación’. Le dije: ‘Dejá que vaya alguien más, quedate. Hace cuánto que no nos vemos’”.
Incluso intentó retenerlo físicamente: “Le pedí como tres veces. Lo agarré de la cintura para que se vuelva a sentar. Se paró y se fue derecho para el auto que estaba en el garage”.
A los pocos minutos comenzó a preocuparse: “Le dije que apenas llegaran los albañiles iba a necesitar el auto. A los 20 minutos empecé a llamarlo y no me respondía”.
Por un instante pensó lo peor: “Pensé que me había robado el auto”. Finalmente, Barrelier volvió: “Respondió, volvió, bajó la mochila y salimos a buscar materiales. Paramos en un kiosco y fuimos a una ferretería”.
Sobre el estado del vehículo, aseguró que no observó nada extraño: “Cuando volvió tenía olor a cigarrillo, pero nada más”.
El encuentro con el padre de Agostina
Ese mismo día ocurrió otro episodio que quedó grabado en su memoria: “Como a las dos me llama el padre de Agostina y él dijo dónde estaba. Fue y yo la verdad que quería saber más, por eso salí”.
La mujer reconoció que en ese momento seguía creyendo en la versión del acusado: “Y aparte tenía miedo que le pegaran porque se supone que era mi pareja. Yo le creía”.
Sin embargo, hoy analiza aquella conversación de otra manera: “Me llamó mucho la atención todo lo que él le contó y hoy en día analizo la firmeza con la que él le hablaba”.
Horas más tarde ella misma lo llevó hasta su domicilio, luego de que se produjera un allanamiento: “Lo llevé a su casa porque habían allanado y él quería ir a ver qué pasaba”.

“Me arruinó la vida”
En el tramo final de la entrevista, Soledad habló del impacto personal que tuvo quedar vinculada a uno de los casos criminales más conmocionantes de los últimos años: “Me arrepiento de haberlo conocido, obviamente. Mirá el quilombo que me metió. Me arruinó, me arruinó la vida”.
Y agregó: “Me arruinó la vida porque arruinó mi trabajo”. Consultada sobre si siente temor, fue contundente: “Tengo mucho miedo y lamentablemente tengo miedo de las dos partes”.
También aclaró que el vehículo nunca fue lavado por ella tras los hechos investigados: “El auto por dentro no se lavó, o por lo menos yo no lo lavé”. Según explicó, solamente recibió una limpieza exterior realizada por vecinos debido a la cantidad de tierra acumulada.
Por último, dejó un mensaje dirigido al acusado: “Solamente me gustaría que él salga y diga la verdad de todo”. Y concluyó con una reflexión atravesada por el dolor: “Me arrepiento muchísimo de haberlo ayudado todos estos meses. Me arrepiento muchísimo de haberle prestado el auto ese día porque si yo hubiera aunque sea sospechado que él hubiera podido hacer esto, no. A mi casa ni entra. Tengo mis hijos. Él falló a toda mi familia... Me gustaría que diga la verdad para que esa criatura ya tenga paz, descanse en paz y esa familia ya descanse en paz. Nada más”.
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