Flor Vigna habló en las últimas horas sobre una experiencia traumática que vivió en el comienzo de su carrera televisiva. La artista argentina, que participa de La Casa de los Famosos México, recordó durante una charla con sus compañeros una situación laboral que, según relató, la marcó profundamente cuando daba sus primeros pasos como protagonista en una ficción.
La confesión surgió dentro del reality internacional, donde Vigna ingresó como una de las participantes argentinas de esta nueva edición. En medio de una conversación distendida, la cantante, bailarina y actriz repasó parte de su camino en el mundo del espectáculo y se detuvo en uno de los momentos que más la afectó: su primer protagónico en televisión.

Sin nombrar directamente al actor involucrado, Flor describió el clima que se vivía durante aquellas grabaciones y habló de lo difícil que le resultaba sostener su personaje frente a cámara mientras atravesaba una tensión muy fuerte fuera de escena.
“En mi primer protagónico, me tocó con un actor muy conocido en mi país, pero es muy neurótico. Actúa muy bien, es muy talentoso, pero todos estábamos esperando que llegue de buen humor”, contó Vigna ante sus compañeros.
La frase rápidamente generó repercusión en Argentina, ya que en las redes se vincularon sus palabras con una ficción que protagonizó años atrás y con un compañero de elenco con quien, según se había comentado en aquel momento, habría tenido una relación laboral compleja.
De acuerdo con esas versiones, se trataría de Nicolás Cabré, con quien Flor Vigna compartió elenco en Mi hermano es un clon, la tira de El Trece estrenada en 2018. Sin embargo, en el reality la artista no lo mencionó por su nombre y centró su relato en lo que sintió durante esa etapa de su carrera, cuando todavía estaba construyendo su lugar dentro de la televisión.
Flor fue todavía más profunda al explicar la contradicción que vivía entre la ficción y la realidad. Según contó, su personaje debía transmitir amor y enamoramiento en escena, mientras que por dentro la situación le resultaba cada vez más incómoda. “Yo tenía que decir que lo amaba y estaba enamorada en cámara, pero en realidad lo odiaba con todo mi ser porque era muy mala persona con los técnicos, los vestuaristas”, expresó, en una declaración que no tardó en volverse viral.
Más allá de la contundencia de sus palabras, Vigna también hizo una autocrítica sobre su propia reacción en aquel momento. La artista reconoció que, por estar dando sus primeros pasos en una posición de mayor exposición, no se animó a poner límites ni a decir lo que pensaba. “Me daba ganas de tener más poder para decirle lo que pensaba. Yo recién empezaba y me arrepiento de haber sido muy sumisa”, reflexionó.
La experiencia que relató se inscribe en una carrera que Flor Vigna construyó a fuerza de competencia, exposición y versatilidad. Su salto a la popularidad llegó con Combate, donde se convirtió en una de las figuras más destacadas del formato, y luego se consolidó en Showmatch: Bailando por un sueño, certamen que ganó en dos oportunidades consecutivas, en 2016 y 2017. Más tarde, apostó por la actuación en ficciones como Simona y Mi hermano es un clon, antes de abrirse camino también en la música.
Su presente la encuentra nuevamente dentro de un reality, pero esta vez en una experiencia internacional. Vigna forma parte de La Casa de los Famosos México, formato que la expone a una audiencia distinta y que ya la puso en el centro de varias conversaciones en redes sociales.
En sus primeros días dentro del programa, además de protagonizar momentos virales vinculados a la convivencia, también comenzó a mostrar una faceta más íntima, ligada a los aprendizajes y heridas que le dejó su recorrido profesional.
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