Los 49 años de Luciana Aymar, la mejor jugadora de hockey de la historia: de un deporte "que ha sido mi vida", al "único casillero que me quedó por llenar" – GENTE Online
 

Los 49 años de Luciana Aymar, la mejor jugadora de hockey de la historia: de un deporte "que ha sido mi vida", al "único casillero que me quedó por llenar"

Luciana Aymar
En el día de su nacimiento revivimos aquella entrevista con GENTE en la que acababa de consumar su gran sueño de convertirse en abanderada olímpica antes de Londres 2012, desandaba sus comienzos y aceptaba compararse con Riquelme, Maradona y Messi. También, cuando la más asombrosa de Las Leonas mostraba su costado menos conocido. Entre la chica modesta y la mujer coqueta.
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-¿La (Juan Román) Riquelme del hockey?

–Mmmnnnno sé.

–Entonces, parada de volante, ¿siente que de compararse con un futbolista apuntaría a Maradona? Sus apiladas desde el medio del campo nos recuerdan a las de él.

–Quizá. Adoro los zigzags de Diego.

–¿O se considera la Messi del hockey?

–Já. No defino tan bien como Lionel. Aún estoy aprendiendo a definir.

Luciana Aymar
La producción de GENTE en Palermo. “Va a ser un honor representar a los esforzados deportistas argentinos. Todavía estoy emocionada”, nos decía Lucha desde el Vilas Club tras ser nombrada abanderada olímpica para Londres 2012, donde transcurría parte de su entrenamiento.

Ya era (y sigue siendo) la mejor jugadora en la historia del hockey sobre césped y, sin embargo, fuera de la alfombra verde de 91,40 metros por 55, a sus 34 años, no lo parecía, cuando se aprestaba a viajar como abanderada nacional a sus últimos Juegos Olímpicos y nos recibía en el por entonces Vilas Club (hoy Racket Club), para relatar, desde la intimidad de una deportista de elite, su vida, su derrotero, sus desafíos y sus sueños en aquellos días. Una gran historia que catorce años después, mientras Luciana Paula Aymar celebra sus 49 dedicada a la familia y a transmitir experiencias y conocimientos adquiridos, nos resulta relevante recuperar del archivo de GENTE para honrarla y. homenajearla. Como ahora lo haremos, republicando aquella nota tal cual la habíamos publicado en su momento:

Luciana Aymar
Exhibiendo su premio a Mejor Jugadora, tras ganar la final del Campeonato Mundial de Hockey Sobre Césped Femenino en Perth, el 8 de diciembre de 2002. Argentina derrotaba a Países Bajos por 4-3 en la definición por penales australianos a muerte súbita, luego de que ambos equipos empataran 1-1, tiempo suplementario incluido.

“Y no te conviene seguirla por tevé", le preguntó el miércoles 13 de junio por la tarde su pareja de entonces, mientras ella, ansiosa, acompañaba vía celular la nominación del abanderado argentino para Londres 2012, comunicándose con los representantes de la Confederación (CAH), concentrados en el Comité Olímpico. Hablamos de Carlos Retegui, técnico de Las Leonas, Luis Barrionuevo, preparador físico y Lucía Caride, jefa de equipo. “¡¿Por tele?!”, se sorprendió Lucha. “Es que lo pasan en TyC”, le contestaron minutos antes de que la votación que la consagrara (10 votos contra 5 del tenista Juan Martín Del Potro, 3 del basquetbolista Luis Scola y 2 del ciclista Walter Pérez) llegara acompañada de un sonoro beso, un abrazo y su partida hacia el CeNARD. “El celular explotaba –memora–. Llegué y nadie me dio bolilla. Hasta que no aguantaron y corrieron a felicitarme. Si me faltaban llenar dos casilleros de sueños concretados en mi trayectoria, después de aquella gloriosa noticia, me queda uno”, sentencia la chica de 1,72 metro, 60 kilos y 38 de calzado que les escapa a los tatuajes, relojes, anillos y collares.

Luciana Aymar
Aymar y Marina Di Giácomo celebran la medalla de bronce conquistada por Las Leonas en Atenas 2004, cuando el equipo argentino venció 1-0 a China, con gol de Lucha a un minuto del final, y consiguió el primer podio olímpico de su historia.

–Significa que el último casillero lo completaría obteniendo la medalla olímpica dorada, tras una de plata y el par de bronce, ¿cierto?

–Exacto. Igual, aunque sería el mejor broche para mi carrera, siento que el hockey me dio todo. Te explico... El otro día cené con Gaby Sabatini, una amiga que adoro. Y me recordó lo fuerte que le resultó cargar nuestros colores en Seúl 1988. Era chiquita, de apenas 18, y el planeta la estaba mirando llevar su bandera celeste y blanca. Imaginate, si yo, casi doblándola en edad, ando nerviosa. La noticia me puso la piel de gallina.

Luciana Aymar
La capitana argentina festejando tras marcar el tanto de la victoria en la final por la medalla de oro del Champions Trophy de Hockey Femenino de Sídney, Australia, el 19 de julio de 2009. Fue 4-3 sobre los locales en la definición por penales.

–Bueno, en un par de aspectos determinantes usted y Gabriela han sido y son claves: reinventaron, para las damas, a fuerza de idolatría, sus deportes.

–Ayudamos, seguro. Gaby a través del tenis, y yo desde el hockey. Al principio se trataba de nenas, ahora a mí se me acercan mujeres de 50 confesándome que se pusieron a practicarlo. Inédito e increíble. Disculpá, ¿dos aspectos, nombraste? ¿Cuál sería el segundo?

Luciana Aymar
“Vengo entrenando en triple turno, de lunes a sábados. Aparatos, partidos, pileta (¡nos tiran con buzo y jean!), baños en agua helada... Termino agotada pero esperanzada”, relataba los días de preparación en Buenos Aires, a las órdenes de Ezequiel Benvenuto.

En realidad no hace falta explicarle demasiado a qué segundo aspecto nos referimos. Apenas ponderamos su look de calzas doradas al cuerpo, boina marrón estilo canillita, zapatillas de básquet floreadas, remera modernosa y uñas pintadas con esmalte negro, Lucha baja la cabeza en señal de sonrojo, y explica: “Tal cual, como Gabriela al principio, Magui Aicega y yo empezamos a cuidar la estética no sólo dentro de la cancha. Al dejarla nos producíamos. Ahora nosotras, las atletas, nos ponemos coquetas para salir”, ilustra la santafesina nacida el 10 de agosto de 1977.

Finalmente encabezando la delegación argentina durante la ceremonia de apertura de los JJ. OO. 2012, el 27 de julio en el Estadio Olímpico de Londres.

-Retrotraigámonos a los inicios... ¿Se acuerda cuando tomó un palo de hockey por primera vez?

-A los ocho años, por pedido de mi hermana, que se prendía en partidos y me buscaba para sumar jugadoras. Ambas íbamos al Club Fisherton, del barrio. En mi caso ya practicaba danza, patín y tenis, aparte de un poco de fútbol, en el jardín de casa, entre parientes. El tiempo transcurrió pero el palo nunca lo largué.

–¿Podría haberse dedicado a una actividad individual?

–Tal vez. Aunque la confraternidad de equipo, las vivencias, la adrenalina del vestuario son momentos únicos.

Luciana Aymar
Celebrando la victoria ante Australia en la final del Champions Trophy de Hockey sobre césped de Mendoza, Argentina. Fue el 7 de diciembre de 2014 y significó su sexto título en dicho campeonato y el retiro a los 37 años.

–¿Su talento excede el hockey? Por ejemplo, raqueta en mano, balón número 5 en pie, ¿muestra pasta?

–Modestia al margen, me banco un partido de tenis a aceptable nivel. Y con la pelota, haciendo jueguito, te apuesto a que no se me cae tan rápido.

–¿Revélenos su relación con el palo de hockey?

–Pesa casi medio kilo, es rosado, marca Malik, con una leve curva reglamentaria que me lo torna cómodo. La verdad, lo siento una extensión de mi brazo, con su autonomía de cara a la bocha. Sólo le faltaría hablar.

Luciana Aymar
La impactante infografía de L.A. Integró varios equipos, con los que consiguió 9 títulos. A nivel internacional, en 1997 debutó en el Seleccionado Juvenil y en 1998, en el Mayor, comenzando a escribir las mejores páginas del hockey femenino moderno, que derivarían en 2 Copas del Mundo, 6 Champions Trophy, 4 medallas olímpicas, 3 Copas Panamericanas y 3 Juegos Panamericanos, y, entre otros, los premios Olimpia (5 de plata, 2 de oro -uno individual, uno grupal-) y 2 Konex de Platino. Aparte, claro, de ser consagrada por la Federación Internacional de Hockey (FHI), durante ocho años, como Mejor Ganadora del mundo, y una vez como Leyenda.

... responde cuando le consultamos sobre esa personalidad afable que le pertenece, alejada de ceños fruncidos e intolerancia, “salvo cuando puteo en la cancha”, concede. Puertas adentro, “hay que buscarme bastante para que reaccione. Ahora, si me caliento, te mando hasta el último reprochecito que me quedaba guardado”, admite la morocha de impactantes ojos verdes amarronados que reside en un departamento de Núñez, rodeada de los caniches Starsky y Hutch (“Obvio que Hutch es el de pelo clarito”), plantas que si pudieran hablar reclamarían agua a gritos, una cocina desde la que se luce preparando el pastel de carne que le enseñó la madre, y potes de crema (“Huelo a cremas. Me cuido la piel e incito a mis compañeras a que cuiden la suya. Si no te protegés del montón de horas que nos pasamos bajo el sol, en el frío y en el calor, ¡lo pagás con manchas y arrugas!”).

Luciana Aymar
En aquel mano a mano con GENTE, admitía: "Siento al palo de hockey como una extensión de mi brazo. Sólo le faltaría hablar".

El mundo íntimo de Lucha incluye, además, una radio encendida en la Metro FM 95.1, un plasma que le permite acceder a informativos y filmes de acción, suspenso y comedia, y un iPad “todo terreno”, subraya. “Pronto, antes de los Juegos, papá abrirá mi sitio: www.aymarlucha.com... No, no, perdón -acude a su BlackBerry-, www.lucianaaymar.com”, corrige la hija de René (empresario) y Nilda (docente) y hermana de Fernando, Lucas (el del medio, conmigo) y la mencionada Cintia. “Mis fanáticos del alma”, resume Luciana.

En 2016, Gabriela Sabatini y Luciana Aymar -ambas retiradas- coincidiendo en los JJ. OO. de Río de Janeiro. La tenista había conquistado la medalla de plata en Seúl 1988, mientras que la leyenda de Las Leonas sumaba cuatro medallas olímpicas: plata en Sídney 2000 y Londres 2012, y bronce en Atenas 2004 y Beijing 2008. Señalaba Lucha en la nota a GENTE: “Gaby me recordó lo fuerte que le resultó cargar nuestros colores en Seúl 1988. Era chiquita, de apenas 18. Imaginate, si yo, casi doblándola en edad", suspiraba la rosarina.

–¿Qué pondrá en la valija que llevará a Londres?

–Tres palos, dos o tres bandas de capitana, dos pares de botines nuevos, la ropa de combate (risas), un manojo de medallitas que me fueron regalando, pilchas personales, algún libro, alguna peli y lo que combinemos mi eventual compañera de cuarto y yo, porque una lleva la Epilady, otra el termo, una el mate y la yerba, y así. Ah, y también cargaré el gran anhelo, el lógico: retornar luciendo la medalla de oro. Vamos con un team joven y experimentado. Confianza sobra.

Luciana Aymar 1
El 18 de marzo de 2023 celebrando su boda con el ex tenista Fernando González (en la actualidad de 49 años) junto a sus hijos Félix (6) y Lupe (4), dentro del exclusivo Salón Hilaria, de la comuna de Huechuraba, al norte de Santiago de Chile. Participaron 270 invitados, incluyendo sus amigas y ex compañeras de selección Mercedes Margalot, Magui Aicega, Vanina Oneto y Sole García. La flamante señora dedicaba en sus redes las siguientes palabras a su marido: "Gracias amor por darme esta hermosa familia, sos único, te admiro por tu disciplina y perseverancia, pero sobre todo por tu enorme corazón".

–¿Y después qué? ¿El adiós a la Maga?

–Mirá, el hockey ha sido mi vida. No me veo afuera. Al mismo tiempo necesito tranquilidad, dedicarle tiempo a mi pareja, a mi familia. Me llegaron ofertas para jugar afuera, para dirigir... Luego de Londres, con medalla o no, te cuento.

–¿Traerla representaría agregarle la frutilla del postre a la habitación de recuerdos que le armó su madre en Rosario?

–Seguro. Ojalá se dé.

–Nos encantaría mostrar en GENTE ese santuario.

–Dejame pensarlo. Dale, a la vuelta lo conversamos.

Luciana Aymar
Después de la entrevista con GENTE, partiendo hacia el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CeNARD), donde debía practicar contra un team de varones.

Así -dejasndo abierta la posibilidad- cerraba ella la entrevista, aunque no se apagaban en nosotros las sensaciones que, como secuencias de una película, saltaban de escena a escena en la mente del periodista. ¿Estuvimos con la mejor jugadora de hockey de la historia, porque no lo parecía?, nos consultamos seriamente. Un flashback a vuelo de águila de los 116 minutos de nota y producción que acababa de dedicarnos la última semana de junio de 2012 nos permitía ir llegando a una conclusión terminante... Antes, repasamos: llegó al Vilas Club sola –y un poco dormida–, sobre su Audi cubierto de tierra. Bromeó frente a uno de los guardias de la entrada (“Ni preguntes por mi prima que te gusta: no la traje”). Posó simpática junto a un señor negro y extranjero que, admirado, la abordó. Le sonrió a una nena que le gritó “Luchita”. Entró silenciosamente al restó (donde invitaría "lo que gusten" al equipo de GENTE -nos abstendríamos-, donde pediría su "comida nutritiva" y bebida light y donde, al partir, sacaría la billetera para pagar). Apagó su teléfono, silenciando el ringtone de The Wall para no interrumpir la entrevista. Contestó. Reflexionó. Rió. Soñó. Pidió permiso. Partió un instante. Regresó maquillada. Se entregó sin peros ni reparos a las fotos. Dedicó y firmó la remera escolar de la hija del redactor (“Para Lola, con mucho cariño”, agregando el 8 -su puesto- entre paréntesis). Agradeció. Saludó cálida y partió... Sí, sí, señoras y señores: Luciana Paula Aymar, la mejor jugadora en la historia del hockey sobre césped, fue, es y será de las personas que, si se la creen, no demuestran ante nadie que se la creen.

Luciana Aymar
Yo quiero a mi bandera.

Producción: @LeoGente 
Fotos: Archivo Atlántida ([email protected]) y redes sociales
Cobertura de Archivo: María Luján Novella (113903-8464)

Infografía: Gemini NotebookLM



 
 

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