De vender Biblias a Gran Hermano: Campanita revela su increíble historia antes de la fama – GENTE Online
 

De vender Biblias a Gran Hermano: Campanita revela su increíble historia antes de la fama

Steffy Pereira, la última eliminada de la casa más famosa del país, se abre en una profunda entrevista con GENTE y cuenta todo sobre su pasado.

"No me imaginé que sería tan amada por la gente”. La propia Steffy Pereira admite todavía con asombro el fenómeno que se generó alrededor de Campanita, la participante “brasiguaya” que conquistó las redes y la televisión con su espontaneidad, su particular sentido del humor y una energía imposible de ignorar.

Es que la última eliminada de Gran Hermano, a poco más de un mes de la gran final, se convirtió en una de las grandes revelaciones de esta edición y, aunque ya dejó la casa, en las redes no tardaron en bautizarla como “la ganadora de la gente”.

Steffy Pereira, bautizada como Campanita por sus compañeros de reality, protagoniza una producción exclusiva para GENTE, pocos días después de su salida de Gran Hermano.

Hija de padre brasilero y madre paraguaya, Steffy es, sin dudas, luz y alegría. O, en palabras de Moria Casán, una “chica angelada”. Basta compartir unas horas con ella para entender por qué esa descripción caló tan bien: durante la producción de fotos exclusiva que protagonizó para GENTE, Campanita llega con aquella alegría arrolladora que la caracterizó dentro de la casa, acompañada por su portuñol, sus palabras en guaraní y esa manera tan particular de expresarse que rápidamente se volvió parte de su identidad televisiva.

Así, muy profesional y respetuosa, se dejó guiar en cada momento, escuchó las indicaciones y acató cada una de las propuestas frente a cámara sin perder nunca su esencia. Esa misma espontaneidad que conquistó al público vuelve a aparecer ahora, en una charla divertida y sincera en la que repasa su historia, sus años de perseverancia y el optimismo con el que enfrentó cada obstáculo hasta llegar a Gran Hermano.

Campanita, íntima: "Sé que una estrella tiene que tener también su hate"

Con GENTE, Campanita habla de las críticas y asegura estar preparada para recibirlas.

—En los pocos días que llevás fuera de la casa de Gran Hermano. ¿Cómo sentís el tema de la exposición, los seguidores y todo lo que conlleva la fama?

—Amado, por primera vez caminé un poco para venir a la producción, y entré en un lugar equivocado y la gente empezó a decir: “¡Campanita, Campanita! ¡Cómo te bancamos, te votamos muchísimo!”. Y amodoré. Lo primero que pensé fue: 'Estoy caminando en la calle por primera vez, y ya me reconoció la gente en la calle'.

—Participaste en otros realities en Paraguay. ¿Cómo era tu relación con la fama en aquella etapa?

—Así es. La verdad que amodoro la fama, me encanta compartir con la gente, me gusta que me pidan fotos, que me hablen en la calle. Para mí es muy importante ese contacto con la gente, porque es muy linda esa parte de recibir cariño. También, obviamente, tiene sus partes negativas, que muchas veces hay gente que no te quiere en las redes, pero es parte y está todo bien también.

—¿Cómo te llevás con el hate?

—Muy tranqui, estoy preparada para el hate. No me molesta. Soy una persona auténtica. Sé que cuando sos alguien auténtico, hay personas a las que les vas a gustar y personas a las que no, justamente por el mismo motivo. Y está todo bien, es parte de las diferencias.

—Claro. ¿Pero en tus comienzos te llegó a afectar? ¿Lo trataste con acompañamiento de un profesional o te curtiste sola?

—Nunca fui al psicólogo (se ríe con picardía). De verdad. La única vez que fui al psicólogo antes del programa fue en el colegio, cuando una vez me citó el psicólogo del colegio. Después nunca más fui al psicólogo y ahora, en el programa, llegué a ir y no sabía ni cómo contarle mis cosas, amado. No sabía cómo empezar, cuál era la manera correcta. Yo le digo nomás lo que estoy sintiendo, ¿o cómo es?

—¿En qué o quiénes te sostenés cuando algo te afecta o te sentís mal?

—Mi sostén muchas veces es mi mamá. Yo la llamo, le cuento mis cosas, ella me da consejos, pero tampoco es que le quiero decir tantas cosas a ella, porque ella sufre también, dependiendo de lo que sea. Entonces, suelo acudir más a mis amigos, suelo hablar con ellos cuando estoy triste.

Steffy Pereira llegó a Buenos Aires de Ciudad del Este por primera vez exclusivamente para presentarse al casting de Gran Hermano.

—¿Y qué cosas te ponen triste?

—Que me juzguen sin conocerme o que digan que soy de una manera cuando sé que no soy así, me da impotencia. Pero sé que eso es normal cuando uno está expuesto. No me molesta porque sé que una estrella tiene que tener también su hate (se ríe). Si no, significa que no estoy siendo lo suficientemente auténtica, porque si a la gente yo le aparezco como una persona normal, ¡qué aburrido, amado! No, no, no. Yo quiero que digan: “¿Qué onda esta chica?”.

—Bueno, siempre se te ve con mucha energía, alegre y de buen ánimo. ¿Sos así siempre?

—No, amado. Como me vieron en la casa, también tuve mis días en los que estuve un poco más abajo. No siempre uno tiene que estar feliz y eso no quita que seas una persona alegre. Tenemos días y días. Hay días que uno amanece un poco más para abajo y está todo bien. Yo, por ejemplo, dije: 'No porque yo esté en Gran Hermano, voy a fingir se alegre todo el tiempo'. Procuré ser lo más auténtica posible porque quería mostrar también eso a las personas: llorar también en el momento en que me daban ganas de llorar. Porque me decían dentro de la casa: 'Mirá, tan alegre eras y ahora estás llorando'. Y sí, tengo ganas de llorar. Cuando siento tristeza, voy a sacar lo que tengo. Si tengo ganas de llorar, voy a quitar todo lo malo que tengo por dentro. Creo que ese también es el secreto de la felicidad, para que uno sea alegre y no guardarse las cosas, porque si no te vas amargando. Si tenés ganas de llorar, llorá. Si tenés ganas de reír, reí. Tenés que ser auténtico. Tenés que vivir, vivir con intensidad.

—Se te ve una filosofía de vida positiva.

—Yo soy muy positiva, amado. Me pasa a veces que ya soy demasiado positiva (se ríe).

—¿Siempre fuiste así de positiva?

—No, no. No hace mucho tuve días en los que quería estar solamente acostada en mi casa. Me puse muy triste porque nada me salía. Tenía muy buenas propuestas laborales pero de repente nada se concretaba. Pensaba: “Dios mío, ¿qué está pasando? ¿Por qué esto?”. Estaba estancada, me sentía estancada artísticamente. Me preguntaba si no sería que me estaban haciendo macumba (se ríe). “¿Será que me están haciendo macumba?”. Hasta eso llegué a pensar, imaginate.

“Si me presento, me quedo”: Campanita le cuenta a GENTE la confianza con la que decidió ir al casting presencial de Gran Hermano.

—¿Esto fue antes de Gran Hermano?

—Antes de Gran Hermano, antes de que yo viniera al casting. Y un día tuve un sueño: venía un caballo blanco con un ángel, y el caballo me ponía su rostro sobre el mío, como diciéndome que todo va a estar bien. Ese fue el mensaje que yo sentí que me dio ese sueño. Fue un sueño muy real, y yo decidió confiar. Así fue como salí de esa etapa de tristeza.

—¿Sos creyente?

—Lo soy. Pero también creo que uno tiene que luchar por lo que quiere, porque quien no llora no mama. Uno tiene que correr atrás de sus sueños, no es solamente vivir y esperar.

—Durante esta etapa triste que contás, tampoco estabas en la TV. ¿Qué sentís que pasó que dejaron de convocarte?

—No estaba haciendo nada porque yo había decidido tomarme una pausa de la televisión y dedicarme a mis redes, porque ahí se gana mejor. Pero me di cuenta de que quiero continuar en la TV, que es lo que me gusta.

—¿Te estabas reencontrando, por decirlo de alguna manera?

—Totalmente, me estaba reencontrando.

El difícil momento que atravesó Campanita antes de Gran Hermano: "Los tiempos de Dios son perfectos"

—¿Y en qué momento aparece Gran Hermano en el radar de Campanita?

—Un amigo me dijo que venía Gran Hermano y que teníamos que inscribirnos. Y ahí yo dije: “Sí, sí, sí”. Vi todo, pero tenía que subir un video y no quería subir el video a mi TikTok, y acabé no inscribiéndome online. Después vi que iba a haber casting presencial y ahí yo dije: “Me tengo que presentar. Si me presento, me quedo”. Y le envié un audio al Instagram de Gran Hermano preguntándole cuándo iba a ser el casting, diciéndole que yo me voy sin compromiso, pero que estoy segura de que, si ellos me ven, me van a querer tener ahí. No sé si el Big llegó a escuchar o no el audio, porque no me respondió nunca, pero me enteré la fecha del casting y me vine. Por primera vez vine a Buenos Aires exclusivamente para el casting de Gran Hermano.

Antes de ingresar a Gran Hermano, Campanita atravesó un complicado momento de salud: “Estaba con inicio de neumonía”.

—Una apuesta rotunda la que hiciste.

—Sí, sí, así mismo, amado. Vine con mucha fe de que me iba a quedar.

—¿Y cuánto tiempo pasó hasta que te dijeron que sí, que quedaste? ¿Ya te quedaste en Argentina directamente o te volviste a Paraguay?

—Amado yo fui y volví varias veces. En octubre o noviembre fue el casting, hice el test de cámara y luego, el 2 de enero, me llegó un mensaje. Me había ido de viaje a Brasil, recién llegada, recuerdo que: me senté en la cama, amado, y me llegó el mensaje de Gran Hermano: "Pasaste a la siguiente etapa, queremos un casting presencial” y así fue que tuve que volver a Buenos Aires. Me quedé dos días en Brasil, que me daba tiempo, y aproveché para pasear en un barco e irme de fiestiña (se ríe con aquella picardía que la caracteriza).

—¿Ya no te volviste?

—Sí, ahí hice el casting y volví otra vez a Paraguay. Después de un tiempo me dijeron que me querían grabar el perfil y yo ahí pensé: “Ya quedé, ya estoy”. Si bien me dijeron que me querían grabar el perfil, pero que no era todavía cien por ciento confirmado. Yo pensaba: “No, ellos me van a grabar ahí el perfil y van a aprovechar para decirme personalmente para grabar mi reacción de que yo estoy en Gran Hermano”. Yo, súper ilusa. Pensaba que iba a venir y me iban a decir que sí quedaba en Gran Hermano. Pero cuando volví me dijeron que era una grabación de perfil, que todavía no sabían, que les encantaba mi perfil, pero no sabían si iba a entrar ahora o después. Y yo me quedé confundida. No entendí bien, por qué me dijo eso. Pero también yo estaba con una tos, estaba con inicio de neumonía, amado. Vine a grabar mi casting con inicio de neumonía. Tosía en el estudio, como una tos de perro, todo el tiempo. Los productores tenían que esperar a que pasara mi tos para grabar mi perfil.

Aunque le habían confirmado que no entraría en la primera fecha, Steffy decidió confiar en el proceso: “Los tiempos de Dios son perfectos”.

—Estabas complicada.

—Estaba súper complicada. Entonces me dijeron: “Bueno, si no es ahora, va a ser después”. Después de unos días me enviaron un mensaje y me dijeron que no entraba en el inicio, pero no quitaba que pueda entrar después. Y yo, amado, estaba muy mal de salud en ese momento de la noticia. Me habían internado.

—¿Por la neumonía?

—Sí, era serio lo que tenía, y dije: “Bueno, todo pasa por algo”. También me pidieron mi pasaporte y yo no tenía ni siquiera pasaporte. Ese tiempo me sirvió para hacer mi pasaporte, para poner todo en orden, para curarme. Y por eso digo: 'Los tiempos de Dios son perfectos, todo pasa por algo'.

—¿Cómo sobrellevaste esa etapa? ¿No te frustraste?

—Me decía a mi misma: “Bueno, Dios me está dando tiempo de curarme, de hacer mi pasaporte, y cuando ellos (en referencia a Gran Hermano) me llamen, yo ya voy a estar lista”. Y así fue. Así fue como pasó. Me dio tiempo de curarme bien, hice mi pasaporte y cuando me llamaron, yo tenía ya todos mis papeles listos.

—Lo manifestaste.

—Yo estaba segura, ¿Cómo no me iban a querer tener en la casa a mí?

—¿Y te dio miedo en algún momento que el tema de salud no te permitiera entrar más adelante?

—No, fue complicado, pero yo sabía que iba a mejorar. No era nada grave tampoco, solo me puse las pilas para curarme: reposé e hice todo lo que me dijo el doctor para curarme.

La particular historia de Steffy Pereira antes de ser Campanita de Gran Hermano: “Vendía Biblias”

Campanita creció en una familia completamente alejada del mundo del espectáculo. Su papá era taxista y su mamá se dedicaba a la venta de ropa, por lo que desde chica intentaron correrla de la idea de hacer un camino artístico.

Sin embargo, el deseo estaba ahí desde siempre: “Desde cuando era chica, soñaba con ser actriz, cantante o bailarina”. Cuando llegó el momento de elegir una carrera, tampoco encontró demasiado apoyo para seguir ese rumbo: quiso estudiar Artes Escénicas y después Moda, pero su mamá le advirtió sobre las dificultades de ambas profesiones y terminó optando por Publicidad. Aun así, aquella idea de ser famosa nunca desapareció de su cabeza.

Antes de la televisión, Campanita estudió publicidad y propaganda.

—Tu personalidad y carisma captó gran atención durante tu paso por Gran Hermano, pero al venir de otro país, poco se sabe de tu historia. ¿Cómo era tu vida antes de los realities?

—Amado, antes de la fama, llegué a trabajar de todo. Pero bueno, vamos a hablar desde el inicio. Desde chica, soñaba con ser actriz, cantante o bailarina. Yo desde los 4-5 años ya quería ser famosa. Mi mamá me preguntaba: “¿Qué querés ser cuando seas grande?”. Y yo decía: “Quiero ser actriz, cantante, bailarina”. Y mi mamá me decía: “No, no, mi hija, no diga eso, por favor. Decí que querés ser una abogada, una médica”.

—Vos tenés más hermanos.

—Tengo, pero yo soy la mayor.

—¿Y tus papás de qué trabajaban?

—Mi papá era taxista y mi mamá trabajaba vendiendo ropa. Entonces, para ellos ser actriz o bailarina era demasiado, algo de otro mundo.

—Como que muy aspiracional para el tipo de vida que tenían.

—Sí, sí. Y yo me decía: “Bueno, voy a procurar estar más consciente de mi realidad”, Pero siempre tuve eso en mi cabeza y una voz que me decía que yo tenía que ser famosa (risas). Y así cuando crecí y llegó la época de estudiar en la facultad, yo le digo a mi mamá que quería estudiar artes escénicas porque quería ser actriz, y me dijo que no, porque para eso se necesitaba mucha suerte y que muchas veces no se consigue trabajo. Entonces le digo moda, y me dijo que tampoco, porque también era cuestión de suerte y de tener muchos contactos. Entonces terminé eligiendo publicidad y propaganda, y ahí si me apoyó porque ellos habían abierto en aquel momento una gráfica, y vieron que tenía que ver un poco con eso.

—¿Pero te gustó estudiar eso? ¿Cómo fue tu vida universitaria?

—¡Sí! Yo sólo no quería nada que tuviera matemática. Así que estudio eso, y todos los días cruzaba el puente para irme a la facultad. El puente de Ciudad del Este a Foz de Iguazú. Porque yo viví hasta los 6 años en Brasil (en Foz), y mis papás se mudaron luego a Paraguay (Ciudad del Este).

Su primer reality fue Calle 7, en Paraguay, donde participó en tres temporadas y se convirtió en una de las figuras del programa: "Era la única a la que convocaban por el show".

—¿Cómo llegás a dar el salto a la industria del entretenimiento?

—Amado, yo creo que todo siempre estuvo relacionado de alguna manera. Por ejemplo, una vez un tío mío tenía unos clientes colombianos que vendían Biblias y querían una persona que hablara portugués para ir a Brasil a ofrecerlas a la gente, hablar con los curas de las iglesias, y mi tío pensó en mí. Me hicieron una buena propuesta y así comencé a vender Biblias mientras terminaba mis estudios.

—¿Y qué recordás de esa etapa? ¿Te gustaba?

—Sí, yo me iba a las iglesias a hablar con los curas y me iba súper bien. Ellos solo me dejaban a mi vender, porque los curas también tienen su negocio, que ellos venden también sus Biblias, pero a mí siempre me daban permiso para vender las mías. Yo sabía cómo conquistar a la gente.

—Por lo que contás hay una relación respecto a este carisma tuyo que llama la atención de las personas y que te hizo una de las participantes más queridas de la última edición de Gran Hermano.

—Aguije, Aguije (gracias en guaraní). Bueno, ahí comencé a trabajar vendiendo Biblias, y luego empezaron a hacer videos míos para que otros vendedores que fueran a otras iglesias tuvieran en cuenta cómo hablar y cómo venderlas.

—¿Y cuánto tiempo duró esta etapa?

—Amado, yo era súper fiestera. Me encantaba la fiesta. Me iba a la fiesta los sábados hasta las 3.30 de la madrugada, me ponía ese horario y después me despertaba a las 6 o 7 para ir a vender la Biblia al día siguiente en la Iglesia (se ríe). Pero después yo pensaba: “No, no está bien lo que estoy haciendo”. Porque imaginate, en la Biblia dice que no hay que ganar dinero con el nombre de Dios. Me di cuenta que no estaba siguiendo lo que predicaba, porque yo era prácticamente una Pastora cuando iba a vender las biblias, la forma en la que hablaba y todo. Y ahí, cuando me doy cuenta de esto, es que decido que no iba a vender más Biblias.

—¿Y qué hiciste luego?

—Luego abrí un emprendimiento de tazas personalizadas. Me iba bien y quería abrir una tienda de ropa. Y ahí mi mamá me dijo: “Bueno mi hija, si querés abrir una tienda de ropa, tenés que trabajar en una para saber cómo es, para ganar la experiencia y luego abrir una, porque no es así, abrir y ya. Tenés que saber cómo se trabaja”. Entonces yo envié mi currículum a una tienda muy conocida de Ciudad del Este, que necesitaba vendedora y también una persona que hiciera el marketing de la tienda. Envié mi CV, muy colorido y auténtico, y me llamaron.

Campanita también participó de El Bailando en Paraguay antes de decidir apostar de lleno por sus redes y tomarse una pausa de la televisión: "Quería ganar dinero".

—¿Sentís que tu autenticidad y carisma es tu gran arma a favor?

—Amado, yo nunca había trabajado en una tienda de ropa, ni siquiera había trabajado en mi vida, solamente hacía las pasantías de la facultad, lo de las biblias y alguna que otra cosa menor, no tenía nada de experiencia. Pero mi jefa me dijo que había personas con mucha experiencia, pero que le gustó cómo era, mi forma de ser. Ella quería una persona que también estudiara y tuviera metas, una persona que quisiera salir adelante, y que ella veía eso en mí.

—¿Tu forma de ser nunca te generó rechazo o burla por parte de los demás?

—Bueno, podemos decir que en esa etapa fue la primera vez que sufrí de hate. Yo hacía el marketing de la tienda en redes, y pasó que en Twitter las chicas de Ciudad del Este decían que no querían ver los stories de una cierta tienda de ropa porque no soportaban a la que hacía la historia, o sea yo. Yo me quedé tan triste, porque yo quería ser conocida, y empecé a cuestionarme sobre mi voz, decía: "¿Y por qué tengo esta voz? ¿Por qué tengo esta voz que no soportan?".

—Te afectó a la autoestima. ¿Cómo lo sobrellevaste?

—Hablé con la dueña y quedamos en tomar una pausa de las redes y volver cuando yo me sintiera bien, Ella siempre me dijo que yo nací para eso, que yo era muy carismática. Fue una persona que me ayudó mucho con mi autoestima, porque antes de eso también yo no me veía tan capaz de las cosas. Fue una persona que tuvo mucho que ver con mi presente, que me dio mucha fuerza, que me dio la oportunidad de entrar en el mundo de las redes.

—Ya en esta etapa empezaste a virar hacia lo que te gustaba más de chica. ¿En qué momento hacés tu desembarco en el mundo del entretenimiento?

—Totalmente. Luego dejé de trabajar en la tienda de ropa porque quería trabajar con mis redes y ser influencer. Tendría como 23-24 años. Me fue bien porque con apenas 7 mil seguidores, me contrató un shopping muy conocido de Ciudad del Este para que le haga contenido. Les gustaba mucho cómo hacía mis videos. Fue entonces que sabía que tenía que ganar más seguidores si realmente quería trabajar y explotar mis redes. Entonces me enteré del casting de Calle 7, un reality de competencia física y destreza mental de Paraguay que volvía después de años.

—Así es como llegás a la televisión.

—Sí, me fui al casting, pero antes pensé muy bien si quería participar por yo sabía que si me presentaba me iban a elegir (se ríe). Y quedé y me fue bien.

Campanita sueña con quedarse en Argentina y ser contratada por Telefe: “Me gustaría seguir aquí”.

—¿Y en tu casa cómo tomaron este salto a la televisión y nuevo rumbo profesional?

—Mi papá no quería que yo me fuera a Asunción, que era donde se grababa el programa. Me decía que yo no necesitaba de eso, pero al final me terminaron apoyando. Que fue algo positivo porque yo necesitaba el apoyo económico, porque no era independiente y el sueldo del reality tampoco era bueno.

—¿Sentís que valió la pena?

—Sí, me sirvió. Me abrió bastantes puertas bastante. Además, me quedé la temporada entera, en banca, pero en la temporada entera. Muchas veces, cuando los participantes van a banca, pierden su lugar en la competencia, pierden protagonismo, y yo en ningún momento perdí protagonismo. Fui la única que en todo momento siguió siendo protagonista. Le ponía pluma a mi ropa, porque yo no iba a competir, iba a hacer show y a desfilar. Así nace una de mis frases icónicas: "Mi brillo es verdadero y el de ustedes solamente sudor, porque ustedes tienen que competir". Luego me eligieron para participar en varias temporadas. Por lo general elegían a los mejores competidores y a mí por el show.

—¿Cómo fue la recepción del público? ¿Sentiste el cariño de la gente?

—Sentí el cariño de la gente. Pero también tuve mucho hate y yo primero me quedé impresionada porque pensé que todo el mundo me iba a amar a mí y no fue así. Tuve mucho cariño y mucho hate, ambas cosas. Dividía opiniones en ese entonces.

—¿Qué otras puertas se te abrieron?

—Y bueno, participé de tres temporadas de ese reality, luego estuve en un programa muy conocido en Paraguay que se llama El Conejo, hace 28, 29 años que está al aire. Es un programa de los sábados a la noche, en el canal más conocido de Paraguay. Me eligieron para ser la notera, así que salía a la calle a hablar con la gente, y luego de notera pasé a ser la coconductora del programa. Sí, mi amado, así como escucha. Y después estuve en el Baila conmigo Paraguay.

—Una carrera televisiva envidiable te diría. ¿Por qué de repente quisiste pausar todo?

—Quise dedicarme a mis redes para ganar dinero, porque estuve mucho tiempo en TV, teniendo mucho éxito en la televisión, pero no veía tanto dinero.

Tras su salida de Gran Hermano, Steffy quiere explorar nuevas oportunidades en televisión y streaming y trabajar con grandes marcas entre Paraguay y Argentina.

—Contabas que fue una gran apuesta venir a un país que no conocías y participar en un reality totalmente distinto a los que conocías. ¿Qué sigue de aquí en más para Campanita? ¿Cuáles son tus planes?

—A mí me gustaría trabajar en la televisión, me gustaría ser contratada por Telefe, formar parte de un programa de streaming...

—Te querés quedar.

—Me quiero quedar. Me gustaría quedarme, y conocer Buenos Aires, porque todavía no conozco. Nunca salí por Buenos Aires, solamente vine para los castings y ya, después me encerré en la casa de Gran Hermano. Pero creo que es una gran oportunidad trabajar aquí, porque el público es mucho más amplio que el de Paraguay. Mucha gente de Paraguay y otros países ven los programas argentinos. La verdad, quiero combinar mis trabajos entre Argentina y Paraguay.

—Steffy, ¿Sentís que el afuera ama a Campanita?

—Me siento demasiado amada, siempre supe que Gran Hermano daba a una gran visibilidad pero no me imaginé que sería tan amada, en este poco tiempo me enteré de varias cosas que la gente hizo y está haciendo por mi, estoy viviendo algo tan lindo que todavía no me cae la ficha al 100%.

Fotos: Chris Beliera
Retoque: Gustavo Ramírez

Asistente de fotografía: Roshi Solano
Producción: Sebastián Vaca Mur
Estilismo: @amelia.coral y @ernie_ba
Maquilló: Nahuel Puentes para Sebastian Correa Estudio
Agradecemos la ropa y accesorios a @nomato.indumentaria, @losvadosdelisen, @miguelinasobjetosartesanales y @anuskawebaccesorios



 
 

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