Juanicar atravesó en los últimos años experiencias que difícilmente hubiera imaginado cuando comenzaba a abrirse camino como actor. Fue parte de La sociedad de la nieve, la película de J. A. Bayona que alcanzó repercusión internacional, desarrolló en paralelo su proyecto musical y, después de un tiempo instalado en España en busca de nuevas oportunidades, decidió aceptar un desafío completamente diferente: entrar a Gran Hermano Generación Dorada.
La decisión no estuvo libre de dudas. Aunque seguía el reality desde chico y conocía su dinámica casi de memoria, había algo que le generaba inquietud: cómo podía impactar esa exposición en una carrera que había construido durante años alrededor de la actuación. El temor no estaba relacionado con el programa en sí, sino con los prejuicios que históricamente acompañaron a quienes salieron de la casa.

Ahora, ya fuera de la competencia, Juanicar atraviesa nuevamente un momento de fuerte visibilidad. Y aunque encuentra puntos de contacto con el fenómeno que vivió después de La sociedad de la nieve, también descubre un público diferente, mucho más transversal y cotidiano.
En diálogo con GENTE, habla de aquel salto al vacío, de los meses en los que los trabajos no aparecían, de sus ganas de volver a actuar y de la posibilidad de hacer teatro. Pero también se mete de lleno en su presente personal: cuenta qué pasa con Campanita fuera de la casa, responde a quienes cuestionaron ese vínculo y habla sin vueltas sobre su vida amorosa, sus experiencias con hombres y mujeres y sus ganas de encontrar una pareja.

De España a Gran Hermano: el giro inesperado en la vida de Juanicar
Antes de entrar a la casa, Juanicar había decidido instalarse temporalmente en España. Allí tenía amigos, contactos que había construido a partir de La sociedad de la nieve y, sobre todo, la intención de hacer castings y encontrar un nuevo proyecto. Sin embargo, las oportunidades no terminaban de aparecer.
Fue durante esos meses cuando empezó a imaginar una alternativa que parecía alejada del camino que venía recorriendo. Fanático de Gran Hermano desde chico, comenzó a pensar que quizás había llegado su momento. Lo curioso es que la propuesta apareció prácticamente al mismo tiempo.
—Juan, ¿en qué momento de tu vida estabas cuando llegó la propuesta de Gran Hermano?
—En ese momento estaba viviendo en España, haciendo castings. Me fui unos meses a probar suerte. Tengo amigos allá y también gente que conozco por haber vivido ahí y haber hecho la película (La sociedad de la nieve). Entonces dije: “Bueno, voy a España a ver qué pasa”. En el medio se me ocurrió la idea de entrar a Gran Hermano, ya había visto el casting de Generación Dorada y la verdad es que me veía en esta edición. Esperé volver a Argentina y, al día siguiente de llegar, mi representante me dijo: “Che, me llamaron porque quieren verte para GH”. Así que fue como que lo manifesté.
—¿Qué te motivó a aceptar o pensar en entrar a GH?
—Mirá, estaba en un momento en el que estaba viendo qué hacer porque seguía con la música, seguía haciendo castings, pero no estaba pasando mucho en mi vida laboralmente. Y yo, al ser muy fanático del programa y del juego, sentía que en algún momento iba a pasar. De hecho, mis amigos desde hace años me dicen todo el tiempo: “Vos tenés que entrar a Gran Hermano”.
—¿Comentabas las otras ediciones del programa?
—Sí, un montón. He hablado de todo por eso también, porque comentaba como cualquier persona, igual tranqui, pero sí comentaba. Amaba a unos, odiaba a otros, hacía campaña por unos, hacía campaña por otros... Siempre hablé del juego y de la casa, desde chiquito, de hecho.

El temor de Juanicar antes de entrar a "Gran Hermano"
Su fanatismo por el formato, sin embargo, convivía con una preocupación profesional. Juanicar ya había trabajado como actor y sabía que ingresar a un reality podía modificar la manera en la que parte de la industria lo mirara. Ese fue, reconoce, uno de los principales obstáculos que tuvo que atravesar antes de aceptar.
—Entonces, ¿nunca tuviste prejuicios con Gran Hermano o con el mundo de los realities?
—No, cero. Tenía prejuicio de entrar a la casa siendo actor, nada más, porque decía: “Uy, siendo actor, como que en cierto punto...”. Yo consumo GH desde 2008 y desde hace muchos años se decía: “No, los que entran a Gran Hermano después... son unos vagos”. Había mucho prejuicio con el que salía de Gran Hermano. Lo vivieron muchos de GH: les dicen solamente “ex Gran Hermano” o que no hacen otra cosa. Entonces me daba cosa que los directores de casting capaz no me tuvieran en cuenta para algunas cosas por haber estado ahí o no me tomaran tan en serio para papeles importantes, o lo que fuera, por haber sido un chico reality o haber estado en Gran Hermano. Eso me generaba un poco de preocupación, pero después dije: “Ya está, es una vez en la vida, se me dio la oportunidad y hay que tomarla porque tiene que ser así”.
—Además, en ese momento tampoco había aparecido en España otro proyecto que te entusiasmara más.
—Claro. No, no. Solamente hice alguna que otra publicidad, pero no hice mucho. No estaba sucediendo demasiado. Acá en Argentina estaba todo parado y en España también justo estaba en una temporada en la que estaba todo parado. Entonces estaba como: “Bueno, es enfocarme por otro lado. Capaz que la vida me está diciendo que vaya por otro lado”. Y cayó.
Pero había otro elemento que terminó inclinando la balanza. Más allá de su recorrido por el cine, Juanicar siempre tuvo una relación cercana con la televisión y el mundo del espectáculo. Lejos de sentirlo como un universo ajeno, asegura que creció consumiéndolo.

—Y, de alguna manera, Gran Hermano tampoco te alejaba de algo que siempre te gustó: la televisión.
—Claro. Sí. Aparte, a mí me pasa algo con la tele: soy muy fanático. Soy un chico tele que se crió viendo Infama, Intrusos, LAM, muy farandulero y con todo esto de la televisión. Hoy en día me invitan a cualquier programa de espectáculos y tengo todo el minuto a minuto porque me gusta y me divierte. Más allá de que capaz en algún momento de mi vida fui más un perfil de actor de cine, o lo que sea, que lo sigo siendo, mi vida siempre es un poco de todos lados.
La exposición después de "GH" y la comparación con "La sociedad de la nieve"
La salida de la casa volvió a colocar a Juanicar frente a una situación que ya conocía: caminar por la calle y ser reconocido. Algo similar había ocurrido en 2024 con el fenómeno internacional de La sociedad de la nieve, aunque esta vez identifica una diferencia fundamental.
El alcance de la película le permitió construir un fandom en distintos países e incluso recorrer Latinoamérica y Europa. Gran Hermano, en cambio, lo acercó a un público argentino mucho más amplio y heterogéneo.
—Ya pasó aproximadamente un mes desde tu salida de la casa. ¿Cómo estás viviendo la repercusión? ¿Podés compararla con la exposición que tuviste después de La sociedad de la nieve?
—Creo que la puedo comparar en cierto punto porque es como el fervor de la gente que estaba viviendo en 2024, cuando salió la película. En un momento me acostumbré a eso. Capaz ahora es menos porque la peli hizo un boom mundial, entonces terminé yéndome de gira por todo Latinoamérica, por Europa y demás. Y en todos lados había muchísima gente que me escuchaba, que veía mis streams, que escuchaba mi música, que pagaba la entrada para ver el show. Era un montón.
—Ya tenías un fandom importante.
—Tenía un fandom, sí. Tenía mucho fandom, que lo sigo teniendo, de todos lados: México, España, Perú, Chile, un montón de lugares. Gran Hermano Argentina es más de Argentina y países aledaños de Latinoamérica, pero es más Argentina como producto nacional, que está buenísimo también porque yo soy re “vamos con lo nacional”, ¿viste? Y me encanta. Pero sí, es una sensación parecida: salir a la calle y que te cruce gente, que te salude... Igual es otro público. Esa también es una diferencia que noté mucho: es la gente de la casa, las señoras, los abuelos, la gente laburante. Voy por la calle y el cajero, el barrendero, la gente laburante me dice: “Che, me gustó lo que hiciste, me gustó tu juego”. Eso es lo que más me gusta de todo esto porque es otro público y está buenísimo tenerlo.

Qué quiere hacer Juanicar después de "Gran Hermano"
Con la exposición nuevamente instalada, aparece ahora una pregunta inevitable: qué hacer con ella. Juanicar no piensa en elegir un único camino. La música continúa siendo su proyecto más personal, pero quiere volver a actuar y tampoco descarta sumar televisión, streaming o incluso cumplir una vieja cuenta pendiente: subirse profesionalmente a un escenario teatral.
—¿Qué imaginás para esta nueva etapa? ¿Hacia dónde querés orientar tu carrera?
—Yo siempre vuelvo a la música porque es mi proyecto personal, más que nada. Después sí me pasa que tengo momentos y momentos. Por ejemplo, ahora quiero volver a actuar, me encantaría. Como todo actor en este país que la rema en dulce de leche, y como todo laburante de este país que la rema en dulce de leche, literalmente, sigo haciendo castings y ojalá salga algún laburo para volver a actuar. Y después sigo haciendo música, que es mi pasión y es por lo que la gente también capaz me conoce, llega más a mí o conecta más conmigo. El fandom, en principio de las chicas, la juventud, llevarlo al público nuevo de la casa, la familia, a ver si puedo traerlos a escucharme y escuchar mi música. Y después, lo que salga. La verdad es que estoy completamente abierto a todo porque entré a la casa medio en cero, salí de la casa en cero y estoy abierto a seguir trabajando con mi música, haciendo castings, laburando como actor y a lo que venga.
—¿Notaste interés de productores a partir de tu salida? ¿Te llegaron propuestas de teatro, televisión o streaming?
—Sí, re. De hecho, tenía mi canal de streaming, que en ese momento me iba muy bien y tenía un público muy fanático. Me encantaría hacer teatro también, como decís. Nunca hice teatro más que cuando era chiquito, capaz musicales y esas cosas que me encantaban. Pero hacer teatro en temporada de verano, esas cosas que yo veía en la tele cuando era chico, como Carlos Paz o Mar del Plata, de ese rollo, también me gustaría. Me han escrito varias personas a ver qué onda, se está intentando, pero me encantaría.
Ese entusiasmo convive con una realidad que Juanicar conoce desde mucho antes de alcanzar popularidad. Haber participado de una película de alcance mundial no significó dejar atrás los castings, las negativas ni los períodos sin proyectos. Y su manera de describir el oficio está lejos de cualquier idealización.

—Después de la exposición global de La sociedad de la nieve atravesaste una etapa de mayor quietud laboral. ¿Cómo viviste emocionalmente ese contraste?
—Ser actor es trabajar un mes y estar once meses buscando, ser medio buscavidas, la verdad. A menos que tengas mucha suerte y aparezcan papeles increíbles que, de repente, te hacen tener una seguidilla de trabajos, que está buenísimo y hay gente que lo vive así. Pero yo me acostumbré con los años a estar siempre buscando y teniendo poca expectativa en lo que pueda llegar a conseguir o en los roles que pueda conseguir. Ya hice una serie, hice la peli, tengo mis cosas hechas, pero nada te asegura nada en este mundo de la actuación, del cine y las series. Entonces pega duro a veces, pero me pasa que capaz nos juntamos con mis amigos y estamos todos en la misma: actores buscando, haciendo castings y no quedando, esperando que te llegue el momento y el casting que te ayude a poder trabajar, que es lo que queremos todos: trabajar.
Juanicar habló de Campanita y contó qué vínculo tienen fuera de la casa
Pero no todo lo que ocurrió después de Gran Hermano tuvo que ver con el trabajo. Durante su paso por el programa, Juanicar quedó en el centro de distintos “shippeos”, aunque hubo uno que consiguió trascender las paredes de la casa: el que protagonizó con Campanita.
Él reconoce que la relación no comenzó de la mejor manera. Con el paso de las semanas, sin embargo, empezó a descubrir otra faceta de su compañera y nació un afecto que continuó una vez terminado el juego.
—Yendo un poco más a tu vida personal, se habló mucho del “shippeo” con Campanita y también hubo opiniones y críticas alrededor de ese vínculo. ¿Cómo lo vivís vos y qué relación tienen hoy?
—A mí me divierte mucho. Soy la persona más shipeada de Generación Dorada; cualquier persona con la que compartía era shipeable. Me divierte eso. Después, con Campanita me pasa que al principio no nos llevábamos tan bien, pero después empecé a entender que no era un personaje, que era una persona así: divertida, efusiva y explosiva. Y empecé a quererla muchísimo en el último tiempo. De hecho, no quería que se fuera, hice fuerza para ver si podía dividir votos en un mundo con ella. La quiero mucho. Siempre digo que estoy conociendo a otra persona fuera del juego, conocer a la persona de verdad, con su vida, meterte más en lo personal de las personas. Capaz dentro de la casa no estabas tan en esa de hablar de la vida personal o los conflictos.

—Dentro de la casa, además, estabas muy concentrado en tu juego.
—Sí, estaba muy enfocado en el juego y no en conocer personas. Con ella nos estamos conociendo afuera de la casa y teniendo un vínculo que, sea cual sea, termine siendo una amistad o termine siendo otra cosa, a mí me copa porque es una persona que quiero tener en mi vida. Es superdivertida, superbuena gente y tiene una luz única. Te flashea verla y compartir con ella, así que la quiero mucho.
Las especulaciones alrededor de esa cercanía también derivaron en cuestionamientos que fueron más allá de Campanita. Juanicar asegura que leyó comentarios poniendo en duda su sexualidad y hasta la autenticidad del vínculo. Un terreno sobre el que, afirma, aprendió a sentirse seguro después de un largo proceso personal.
—También hubo quienes pusieron en duda el vínculo entre ustedes. Si hoy te preguntaran qué tenés con Campanita, ¿dirías que se están conociendo?
—Nos estamos conociendo. Y después, a mí me han puesto en duda siempre: me ponen en duda por mi sexualidad o por lo que sea. Eso me chupa un huevo, en el sentido de que he visto gente en el medio que hasta duda de eso, me parece hasta un poco fuerte, y en las redes siempre van a decirme de todo. Me tiran con los apodos que me ponen, que hasta me divierte. Por suerte estoy muy seguro de lo que me gusta y de quién soy. Tuve un laburo larguísimo en mi vida personal para tener esa seguridad y que ninguna persona en redes me pueda tambalear el avispero ni mojar la oreja. La gente va a criticar siempre y me importa muy poco. Con Campa compartí muchísimo en la casa, nos quisimos mucho y afuera sigue siendo lo mismo.
Su intimidad sentimental y las ganas de volver a enamorarse
Hablar de Campanita abre otra puerta de la entrevista. Juanicar reconoce que, pese a definirse como una persona afectuosa, construir relaciones de pareja nunca le resultó sencillo. Su único noviazgo formal fue a los 18 años y terminó con un corazón roto. Después llegaron otros vínculos, también con hombres, aunque ninguno terminó convirtiéndose en una relación estable.
Hoy, en cambio, admite que la idea de compartir su vida con alguien empezó a aparecer con mayor fuerza.
—¿Sos de enamorarte o ponerte de novio rápido?
—Cero. Estuve de novio un poquito cuando tenía 18 años con una chica que me enamoró. Después cortamos y me quedé medio boludo ahí, enamorado, sin nada y con el corazón roto. Pero después nunca pude entablar un vínculo o una relación así, un noviazgo oficial. Nunca jamás. A los 18, con una chica.
—¿Y qué pasó después con tus vínculos con chicos?
—Con chicos, no mucho. Me he enamorado, pero no ha sido correspondido o capaz era otro vínculo que no llegaba a ser noviazgo.
—¿Hoy pensás en la posibilidad de construir una relación o tener una pareja?
—Creo que sí. Antes de entrar a la casa me pasaba que estaba mucho en: “Che, estaría para ya”. Soy muy cariñoso y del afecto con mis amigos y mi gente, entonces llega un punto en la vida en el que ves que todo el mundo se pone de novio. Salgo y están todos mis amigos de novio, la gente de la casa se puso de novia...
—Y vos seguís esperando.
—Están todos de novio y yo estoy acá esperando. Pero sí, lo he pensado mucho. Siento que mientras más buscás, menos encontrás, así que hay que esperar a conocer a la persona correcta.
—¿Hubo una etapa en la que buscabas más activamente una relación?
—Antes buscaba un poquito, pero tenía esa cosa de que si busco voy a encontrar capaz a la peor persona del mundo y la voy a cagar.
—¿Sentís que la exposición pública te complica a la hora de confiar en alguien?
—No, porque me acostumbré a la exposición después de tres o cuatro años de exponerme públicamente. Sí he desconfiado mucho de vínculos amistosos, en el sentido de pensar si será por conveniencia o si me querrán de verdad. Pero no me ha pasado amorosamente porque no he tenido muchos vínculos románticos, así que no me preocupa eso.
—¿Cuál creés que sería tu mejor cualidad como pareja?
—Como pareja siento que soy muy cariñoso, muy afectivo. Me gusta el contacto físico, estar presente y dar. A mí me gusta siempre dar a mi gente, a mi familia, a mis amigos. Soy una persona que da sin esperar nada. Me gusta ese momento de: “Che, te invito acá, te regalo esto”. Siento que en pareja sería muy así.
De Moreno a La sociedad de la nieve: la mirada de Juanicar sobre su propio recorrido
Entre el cine, la música, la televisión y la exposición de Gran Hermano, el presente de Juanicar parece difícil de condensar. Él, sin embargo, encuentra una palabra: “loco”.
Al mirar hacia atrás, vuelve a Moreno y a aquellos años en los que la distancia con Capital parecía también una distancia respecto de las oportunidades. Hoy asegura que todavía se sorprende al compartir espacios con personas a las que antes solamente veía por televisión o en una pantalla de cine.
—Para cerrar, ¿cómo describirías en una palabra tu presente?
—Loco. Un poco nada más, con la canción. Siento que sí, muy loco. Todo este post GH... Nunca pensé en mi vida que iba a entrar a Gran Hermano, nunca pensé que iba a vivir lo de La sociedad de la nieve, nunca pensé que iba a estar codeándome con la gente que veía en la tele y en el cine. Hoy en día, compartir eso y ser un laburante más en este medio me da satisfacción. La remé mucho viniendo de Moreno, de zona oeste, que estando lejos de Capital pensás que nunca vas a llegar a ningún lado por ese prejuicio de vivir lejos.

Juanicar ya sabe, además, que los momentos de exposición no son permanentes. Después del fenómeno internacional de La sociedad de la nieve atravesó períodos de mayor quietud y volvió a los castings. Por eso, ante la posibilidad de que después de Gran Hermano aparezca una nueva meseta, su respuesta no pasa por el miedo sino por continuar generando oportunidades.
—En tu carrera ya atravesaste momentos de mucha exposición, como La sociedad de la nieve, seguidos por etapas más tranquilas. Ahora volvés a estar en un momento de gran visibilidad. ¿Te da miedo que llegue otra meseta?
—No, porque uno se acostumbra a esto y creo que tengo con qué. Ya vengo laburando ocho o diez años haciendo teatro, cine, series y televisión. Siento que voy a ir por cosas más locas ahora y los trabajos siempre van a ser diferentes. Voy a seguir haciendo música, que es lo que amo y me da de comer con los shows. Que la gente conozca mi lado musical también está buenísimo.
—Entonces, ¿sentís que esta nueva etapa también implica animarte a correr más riesgos?
—Abrazar siempre los riesgos, la locura y el miedo.
Fotos: Cande Petech
Filmmaker: Candela Casares
Producción integral: Sebastián Vaca Mur
Asist. de producción: @claraledesma.styling
Maquilló y peinó: @makeupbelenok
Estilismo: Lucas Mata





















































