La historia de Nery Edith Nevárez: duelo y conmoción tras el ataque a la secundaria de Torreón – Revista GENTE
 

La historia de Nery Edith Nevárez: duelo y conmoción tras el ataque a la secundaria de Torreón

Una comunidad herida se une en homenaje a la subdirectora asesinada, mientras crecen el dolor, la indignación y la búsqueda de respuestas ante la violencia escolar.
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La puerta de la Secundaria General número 13, en el ejido La Unión de Torreón, se transformó en las últimas horas en un altar improvisado. Veladoras encendidas, ramos de rosas y una fotografía de la maestra Nery Edith Nevárez González marcan el sitio donde la tragedia irrumpió una mañana cualquiera. Vecinos, alumnos y padres se han acercado en silencio, algunos rezando, otros simplemente observando el umbral por donde dos jóvenes armados cruzaron para cambiar, para siempre, la vida de una comunidad entera.

El jueves, poco antes de las nueve de la mañana, el estallido de artefactos caseros y gritos desesperados rompieron la rutina escolar. Dos hermanos de 18 años, exalumnos del plantel y conocidos en la zona como “Los Cuates”, irrumpieron armados con machetes, cuchillos y explosivos de fabricación casera. Su ataque dejó un saldo desgarrador: la muerte de la subdirectora Nery Edith, cuatro personas heridas —entre ellas un estudiante y un maestro en estado grave— y una ciudad sumida en el duelo y la incertidumbre.

El ataque que sacudió a Torreón

El horror se desató durante el cambio de clase. Un estudiante recuerda el primer estallido: "Salimos corriendo a encerrarnos en los salones y luego pusimos las sillas en las puertas para que no entraran. Agarraron al profe de español y lo machetearon todo", relató. Los agresores, según testigos, lanzaron artefactos explosivos y atacaron a quienes se cruzaron en su camino. El prefecto del plantel explicó que el ataque ocurrió en dos momentos: primero en el baño y luego en un salón, donde la subdirectora fue mortalmente herida.

La reacción de la comunidad fue inmediata. Vecinos y padres de familia, alertados por las detonaciones y los gritos, corrieron hacia la escuela. Fueron ellos quienes, armados únicamente con valor y objetos improvisados, lograron someter y retener a los atacantes hasta la llegada de la policía. "La misma gente del rancho los sacamos de la escuela. Andaban bien rajados de las manos", contó una vecina. La rápida intervención evitó una tragedia aún mayor.

Una herida profunda en la comunidad educativa

El dolor y la conmoción se sienten en cada rincón de La Unión. La imagen de la maestra Nery Edith, recordada por su entrega y compromiso, preside ahora un altar de duelo colectivo. Más de treinta personas se reunieron para rezar un rosario en su honor, mientras otros dejaban flores y velas en la entrada de la escuela. La Secretaría de Educación Pública y el gobierno estatal expresaron sus condolencias y prometieron acompañar a la comunidad en este difícil proceso.

Entre los heridos, un alumno de 13 años sufrió la amputación de una mano, mientras que dos docentes y otra estudiante resultaron lesionados. Los equipos de emergencia atendieron a los afectados y a varios estudiantes en estado de shock emocional tras permanecer resguardados durante el ataque.

Las preguntas que deja la violencia

Las autoridades han señalado que los agresores provenían de un contexto familiar delicado y que, según las primeras investigaciones, buscaban imitar actos violentos ocurridos en otros países. El fiscal de Coahuila, Federico Fernández, explicó que los jóvenes no tenían un objetivo personal dentro del plantel, sino que eligieron la escuela por cercanía y por referencias vistas en redes sociales. Una publicación en TikTok atribuida a uno de los atacantes, donde mostraba su vestimenta y armas, ha encendido las alarmas sobre el riesgo de imitaciones y la influencia de la violencia digital.

El gobernador Manolo Jiménez Salinas aseguró que se aplicará todo el peso de la ley y subrayó la importancia de fortalecer los programas de prevención de la violencia escolar. Mientras tanto, la comunidad educativa y las autoridades buscan respuestas y mecanismos para evitar que tragedias como esta se repitan.

Un llamado a la memoria y a la acción

La muerte de Nery Edith Nevárez González no solo deja un vacío en la secundaria de La Unión, sino que reabre heridas en una ciudad que aún recuerda el ataque al Colegio Cervantes en 2020. La violencia escolar, sus causas y sus ecos, exigen una reflexión colectiva y acciones concretas para proteger a quienes hacen de la escuela un segundo hogar.

Hoy, en Torreón, la comunidad se abraza en el dolor y la memoria. Las veladoras siguen encendidas, recordando a una maestra cuya vocación fue, hasta el último día, cuidar de sus alumnos. Y mientras la investigación avanza, el mensaje es claro: la violencia no puede tener lugar en las aulas, y la memoria de Nery Edith será, para muchos, un llamado urgente a la paz y la prevención.


 
 

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