En los rincones más fríos del planeta, donde el patinaje artístico es casi un ritual nacional, la aparición de la bandera mexicana en las pistas sigue siendo una sorpresa. Para Andrea Astrain, una de las figuras emergentes del patinaje artístico nacional, esa sorpresa es el reflejo de una transformación silenciosa pero poderosa: la que encabeza Donovan Carrillo, el atleta jalisciense que ha puesto a México en el mapa de los deportes de invierno.
“A Donovan Carrillo lo he tenido presente desde que empecé a patinar. Es quien ha colocado a México en lo más alto dentro de este deporte, gracias a sus participaciones en eventos internacionales. Lo admiro mucho y considero que está trabajando para que el país sea reconocido internacionalmente”, confiesa Astrain, quien actualmente reside en Canadá y regresa a México para participar en PASSIO, un evento que busca acercar el patinaje artístico al público local.
La sorpresa de ver la bandera tricolor sobre el hielo
El asombro de atletas y entrenadores de países con tradición en deportes de invierno es una constante cada vez que un mexicano compite en el extranjero. “Muchas veces, la gente no se imagina que este deporte existe en nuestros países. Me ha tocado asistir a competencias en naciones con climas más fríos y se sorprenden al ver a una representante de México. También les llama la atención la distancia que recorremos para competir en Europa; ellos están acostumbrados a viajar una hora, mientras que nosotros podemos pasar hasta 14 horas trasladándonos”, relata Astrain.
Ese desconcierto, lejos de ser un obstáculo, se ha convertido en una motivación para los patinadores mexicanos. Carrillo, con sus actuaciones en escenarios internacionales, ha abierto puertas y ha inspirado a nuevas generaciones a desafiar los límites geográficos y culturales del deporte.
Un deporte que crece contra todo pronóstico
El crecimiento del patinaje artístico en México no ha sido sencillo. La falta de infraestructura y de tradición representa un reto diario para quienes eligen esta disciplina. Sin embargo, figuras como Astrain y Carrillo demuestran que el talento mexicano puede brillar incluso en terrenos poco explorados.
Para Astrain, la visibilidad de Carrillo es fundamental: “Ha asumido un papel fundamental en el crecimiento de la disciplina, utilizando su visibilidad para abrir puertas, inspirar a nuevas generaciones y demostrar que los atletas mexicanos también pueden competir al más alto nivel en deportes tradicionalmente dominados por otras naciones”.
Inspirar a las nuevas generaciones
El deseo de Astrain es claro: que más jóvenes encuentren en el patinaje artístico una pasión y una oportunidad. “Me gusta pensar que puedo inspirar a la gente para que este deporte se vuelva más popular y para que entiendan que sí se puede competir a nivel internacional. Les diría que exploren, que se animen a probar cosas nuevas y que no tengan miedo”, anima la patinadora originaria de Hermosillo, Sonora.
Eventos como PASSIO, en la Ciudad de México, se convierten en plataformas ideales para acercar el patinaje artístico al público y compartir la pasión que impulsa a estos atletas a representar a México en competencias internacionales. “Es un gran evento y la oportunidad perfecta para que más personas conozcan nuestro deporte. Vamos a estar participando y mostrando un poco de la gran pasión que sentimos por el patinaje artístico”, concluye Astrain.
En un país donde el hielo es escaso pero la determinación abunda, la historia de Donovan Carrillo y Andrea Astrain demuestra que los sueños pueden deslizarse lejos, incluso sobre superficies inesperadas.




















































