La tarde del sábado 3 de octubre quedará grabada en la memoria de Asunción y sus alrededores. Una tormenta de granizo, con bloques de hielo tan grandes como pelotas de tenis, azotó la capital paraguaya y varias ciudades del departamento Central, dejando tras de sí un paisaje de autos destrozados, techos perforados y barrios enteros sin electricidad.
Las imágenes y videos que circularon rápidamente por redes sociales mostraban la magnitud del fenómeno: vidrios de automóviles estrellados, carrocerías abolladas y patios cubiertos de blanco en cuestión de minutos. La fuerza de la naturaleza sorprendió incluso a los más experimentados, con ráfagas de viento cercanas a los 100 kilómetros por hora y una caída de granizo pocas veces vista en la región.
Una tarde que cambió la rutina
En barrios como Obrero, Pinozá, Santa Ana y el microcentro de Asunción, así como en localidades vecinas como Lambaré, Luque, Ñemby, San Lorenzo, Fernando de la Mora y Villa Elisa, la tormenta irrumpió de forma repentina. Muchos automovilistas, al ver el tamaño de los granizos, buscaron refugio en estacionamientos comerciales, pero no todos lograron evitar que sus vehículos sufrieran daños severos. Los techos de tejas de numerosas viviendas no resistieron el impacto, y algunos hospitales, como el Instituto Nacional del Cáncer (Incan), también reportaron daños en sus instalaciones.
La intensidad del temporal generó además inundaciones en varias calles, complicando aún más la situación para quienes intentaban proteger sus hogares y pertenencias. En cuestión de minutos, jardines y patios se transformaron en paisajes invernales, cubiertos por una capa de hielo que evidenciaba la violencia del fenómeno.
El impacto en la infraestructura y la vida cotidiana
La Administración Nacional de Electricidad (ANDE) informó que al menos 57 de las 61 líneas de 23.000 voltios quedaron fuera de servicio durante la tormenta, dejando a miles de usuarios sin energía eléctrica. La institución activó un código amarillo para brindar atención inmediata y continua a los afectados, y durante la jornada del domingo ya se habían restablecido la mayoría de las líneas, aunque el impacto se sintió en la vida diaria de los habitantes.
En barrios de San Lorenzo como La Encarnación, Barcequillo, Ñu Porã, Miraflores, San Rafael y Florida, los daños en autos y viviendas fueron especialmente notorios. Las autoridades meteorológicas explicaron que este tipo de tormentas son típicas de la primavera en el Cono Sur, pero la intensidad de la granizada podría haberse visto amplificada por la influencia del fenómeno de ‘El Niño’, que este año se espera sea de fuerte intensidad en Paraguay.
El fenómeno detrás de la tormenta
Según el director de Meteorología e Hidrología, Eduardo Mingo, la combinación de lluvias intensas, ráfagas de viento y la caída de granizos de gran tamaño responde a condiciones propias de la estación, aunque el cambio climático y la presencia de ‘El Niño’ pueden potenciar estos eventos extremos. El gobierno paraguayo ya había advertido sobre la posibilidad de lluvias intensas y crecidas de ríos para los próximos meses, en un contexto de alerta meteorológica que ahora se materializó en daños concretos para miles de familias.
La tormenta de granizo gigante en Asunción no solo dejó una huella física en la ciudad, sino también una sensación de vulnerabilidad ante los caprichos del clima. Mientras los equipos de emergencia y los vecinos trabajan para reparar los daños, la jornada queda como un recordatorio de la fuerza de la naturaleza y la importancia de estar preparados ante eventos cada vez más extremos.




















































