Mike Chouhy, de dejar la vida corporativa y volver a la «casita de mamá» a debutar en la gran pantalla junto a Nico Furtado: “Tuve que convencerme de que estaba a la altura” – Revista GENTE
 

Mike Chouhy, de dejar la vida corporativa y volver a la "casita de mamá" a debutar en la gran pantalla junto a Nico Furtado: “Tuve que convencerme de que estaba a la altura”

En diálogo con Revista GENTE, el querido comediante de stand up habla de su presente profesional, el camino que recorrió hasta llegar al cine y el desafío de "Escondida en mi cabeza", la película que acaba de estrenar.
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Hay debuts que llegan de a poco y otros que irrumpen de golpe. Mike Chouhy pertenece al segundo grupo. Después de ir construyendo peldaño a peldaño su camino arriba de los escenarios, el standupero dio el salto a la gran pantalla con Escondida en mi cabeza y lo hizo a lo grande: con un rol protagónico y compartiendo elenco con Nicolás Furtado, Alejandra Flechner e Iair Said. Un desafío que apareció casi de manera inesperada, a través de un mensaje de Instagram, y que terminó convirtiéndose en uno de los mayores hitos de su carrera.

Aunque para buena parte del público su llegada al cine pueda parecer un nuevo comienzo, detrás hay una historia de años de búsqueda. Chouhy lleva una década girando con su stand up por la Argentina y países limítrofes, mientras construye una comunidad que también lo sigue en las redes.

Mike junto a Lucas Vivo García Lagos, el director que apostó por él para su debut en cine: “Se la jugó por mí, le debo todo”.

Sin embargo, antes de todo eso hubo una decisión que cambió su vida: abandonar el trabajo corporativo, volver a vivir con su mamá para achicar gastos y apostar por la actuación y el humor. Hoy, aquel salto de fe encuentra una nueva dimensión en el cine y confirma la definición con la que él mismo elige presentarse: “Más que actor o influencer, yo me considero comediante, un artista de comedia”.

Mike Chouhy y el inesperado mensaje que lo llevó al cine: “Es una oportunidad única”

—Este es tu debut en la gran pantalla, ¿Cómo llega esta propuesta?

—Con un mensaje en Instagram de María Laura Berch. Yo la conocía, sabía que era una castinera importante. Y nada: vi que aparecía su propuesta en solicitud de mensaje, desde donde me comentaba un poco del proyecto.

—¿Dónde estabas puntualmente?

—En ese momento en casa, pero eran tiempos de gira. Me muevo con el stand up casi todo el año. Recuerdo que le dije que iba a estar complicado por ese tema de la gira. Para que te des una idea, llegué de Chile el mismo día de la premier del filme.

—¿Y qué te animó a intentar acomodarte?

—Casi que le dije: “Che, mirá, qué lástima”. Pero hablamos por teléfono y le pedí que se contacte con mi productor de stand up, Mati. Y luego ya yo hablé con él para ver que onda y si se podía. Pero ya el hecho de que sea hacer una película me divertía. Después fue como que cada noticia o detalle del proyecto lo iba mejorando: “Bueno, es una comedia, es con Nico Furtado, el personaje es su amigo y la premisa de la peli es que compró bitcoins y no recuerda la contraseña”. Espectacular. Cuando me llegó el guion, me dicen que al ser un rol protagónico podían acomodar mis rodajes para que compaginen con mis días en los que yo hacía mi gira. Igual te digo que cuando leí el libreto me encantó, me acuerdo de que a Mati le dije: “Que salga. Porfa, que salga, porque es una oportunidad única”.

Chouhy debutó en la pantalla grande con un rol protagónico en le comedia Escondida en mi cabeza: “Una oportunidad única”.

—Tu desembarco en el mundo del cine es especial, porque no es que haces un casting, sino que llegás mediante una propuesta efectiva para un rol. ¿Qué crees que les llamó la atención de vos?

—Un poco de todo y también me ayudó la suerte. La verdad es que, en ese sentido, Lucas (Vivo García Lagos, el director) sí se la jugó por mí. Le debo todo. Apostó por mí sin tanto que ver. Obviamente, yo tengo una mini carrera actoral en teatro o el audiovisual que hago en redes, muy pequeño, pero creo también que con eso pudo ver un pantallazo de lo que yo podía ofrecerle.

—¿Le llegaste a preguntar qué vio en vos?

—Tuvimos una charla y me dijo que le calcé bien al lado de Nico y de Yair como alguien diferente. Quería un comediante. En ese sentido, está buena la apuesta: siento que Escondida en mi cabeza emula a este tipo de comedias que se ve en Estados Unidos, las stoner movie (películas de humor cannábico), que están fuertemente vinculadas a comediantes y humoristas de stand-up.

—Como que el papel o el subgénero estaba hecho para vos...

—Pasa que como no tienen humor, entonces buscan divertirse con un comediante. Y justo yo le daba con el perfil. Creo que no hay una película de humor en Argentina de este estilo. Y celebro que así sea. Y yo siendo parte, imaginate, un sueño cumplido.

—Estas son ese tipo de oportunidades que te cambian la vida. ¿Cómo viviste el proceso o ese cambio de dinámicas?

—Fue un mes y pico de locos porque me iba a grabar a Montevideo, volvía a mi casa y salía de gira. Mi mujer me re bancó en ese sentido, porque literal era ver a mis hijas un ratito y volver a salir.

Sobre su adaptación a la gran pantalla, Mike explica: “En el teatro hay que hacer todo más grande, y el humor de cine es diferente”.

—Estaba en tus planes, lo tenías como proyección de crecimiento profesional.

—Así es. Estaba dentro de mi proyección profesional, pero la verdad es que llegó en un momento en el que no estaba buscando activamente ni mandando castings. De hecho, mi hija menor tiene tres años ahora. Entonces, hace dos estaba muy con que era muy chica y que, en algún momento, cuando tuviera más tiempo disponible, podía encarar un proyecto audiovisual de ese estilo.

—En lo personal y en lo profesional, ¿estabas en un buen momento?

—Sí, la verdad es que sí. En lo personal estoy en un buen momento hace rato. Pero lo que pasó cuando mis hijas eran chicas era que quería estar presente, ayudar en casa, y bajamos un poco el ritmo. El laburo con la productora que maneja todos mis shows es un lujo: poder trabajar de lo que me gusta y, además, manejar mis tiempos...

—Y ahora ya retomaste esa rutina vertiginosa de artista...

—Claro, a partir del año pasado, cuando mi hija menor entró a doble escolaridad, dije: “Bueno, éste es el año para laburar más fuerte”. Y ahí empezó a despegar lo profesional. Muy feliz porque hace un año y pico que estoy a full con el teatro. Cada vez más gente viene a ver el show y se nota un crecimiento en seguidores y en reproducciones de las redes. Ahora estoy con bastante más exposición y eso también genera más laburo. Me llegan propuestas de teatro, audiovisuales.

—Comentás que este estilo de comedias le calzan bien a los humoristas y standuperos. ¿Cómo fue ese desafío de adaptarte al ritmo de hacer una película? ¿Te costó?

—Sí, fue una adaptación en cuanto al código de actuación. Por suerte Lucas me fue llevando con mucha paciencia y lecciones. Me ayudó muchísimo a entender el código del cine. La cámara capta todo. Yo por ahí era más exagerado, porque viste que en el teatro hay que hacer todo más grande, y el humor de cine es diferente. También pasaba que con el stand up tomaba mis propias decisiones para hacer reír y acá es como confiar 100 por ciento en que el director la tiene clara, y hacer lo que te pide, incluso buscando obviamente aportar mis propios chistes, también, para avanzar en conjunto.

Mike Chouhy junto a Nico Furtado, a quien destaca como uno de sus grandes referentes a la hora del rodaje: “Era como ver un workshop, una clase en vivo”.

—Por lo que contás, fue como tomar una masterclass en actuación.

—Exacto. Un aprendizaje espectacular que llegaba del director y de los actores con los que actué. Nico (Furtado) tiene una experiencia y una trayectoria totalmente merecidas. Actuar con él es observarlo y tratar de copiar un poco lo que hace frente a la cámara. Con él fue como ver un workshop ahí, una clase en vivo.

—En cuanto a encarar este proyecto, ¿qué era lo que te generaba más nervios?

—Estar a la altura. Al principio fue todo: “Sí, me re divierte”, y de repente me encontré con algo nuevo, gente que actúa muy bien. Hubo una pequeña charla motivacional conmigo mismo para convencerme de que lo podía hacer, de que estaba a la altura, de que si me eligieron era por algo. Porque por momentos me invadía el síndrome del impostor.

—¿Te acordás de la primera escena que grabaste?

—Por supuesto, de una comida con Nico, Alejandra Flechner y Iair Said, y yo decía: “¿Qué hago en esta mesa con estos tres monstruos?”. Pero después, con el correr de los días, ni hablar de que todo el mundo era buena onda, se armó una linda química con los actores y el equipo técnico. Se respiraba muy buena vibra y la gente se reía, te felicitaban, te decían: “Me reí mucho con esta escena”. Te iban ablandando y de a poquito me fui animando a soltarme un poco.

—Ahora que ya debutaste en el cine, ¿te ves armando una carrera en la industria audiovisual?

—Sí, recontra. Me encantó la propuesta y me gustaría seguir. Obviamente, no dejar el stand up, que es lo mío y me encanta, pero siempre se pueda acomodar la agenda y hacer este tipo de proyectos, le daré para adelante.

El día que Mike Chouhy dejó la vida corporativa para apostar por el humor: “Me la juego”

Mucho antes de llegar a la gran pantalla, Mike Chouhy tuvo que animarse a cambiar por completo el rumbo de su vida. Mientras trabajaba de 8 a 18 en el mundo corporativo, el humor y la actuación ocupaban sus noches, hasta que en 2015 decidió dejar la oficina para apostar por su verdadera pasión.

El camino no fue inmediato: volvió a vivir con su mamá para reducir gastos, tuvo distintos trabajos como artista y encontró en el stand up y, más tarde, en las redes sociales el impulso que terminaría por catapultar su carrera.

En 2015 Mike decidió abandonar la vida corporativa y apostar por su vocación.

—¿Cómo fueron tus inicios artísticos? ¿Te tenías fe o hubo momentos en los que dudaste?

—Mis inicios en realidad fueron gracias a las redes sociales, algo muy vertiginoso. Obviamente, soñaba con hacer teatro o llegar, pero imaginaba un camino más lento. De repente, con las redes, a los dos años de haber empezado a hacer contenido, me seguían de todos lados y giraba por todo el país. Vengo girando por todo el país hace diez años. Sorprende un poco cómo sucedió más rápido de lo que uno se imaginaba. Grabar una película de este estilo uno tiene ganas de hacerlo algún día, pero no lo veía en el corto plazo ni a palos.

—Este salto al cine, sin dudas, es uno de tus hitos laborales, pero tuviste otro al comienzo: cuando dejaste la corporación y apostaste por la actuación. ¿Qué te hizo buscar este cambio?

—Termino dejando la corpo por una propuesta laboral. Hago mi curso de stand up en 2012. Me gustaba hacer teatro, actuaba en bares y daba clases de teatro en una escuela para niños mientras laburaba de 8 a 18. A la tarde-noche me iba a hacer estas cosas.

—Llevabas esta faceta tuya de artista paralelamente.

—Exacto. Después llegó una audición para unos musicales en inglés para niños. Eran durante el día para colegios, así que si quedaba tenía que renunciar a mi trabajo. Hice la audición a ver qué pasaba y me dijeron: “Queremos que arranques en dos semanas”. Dije: “Bueno, ya fue, me la juego”. Me pagaban mucho menos, pero estaba soltero, lo que lo hizo más fácil también. Dejé el departamento donde vivía y me fui a vivir de vuelta con mi mamá, a su casita, para bajar los costos. Dije: “Bueno, pruebo un año”.

—Fue apostar a tu gran pasión entonces.

—Exacto, fue apostar a esto. Sabía que no iba a poder vivir de eso, pero sí hacer unos mangos a la mañana y dedicarme a hacer más stand up por la noche.

"Tenía mil trabajitos de artista en todos lados y así llegaba a fin de mes”

Las redes terminaron siendo un punto de inflexión en su carrera: “La gente que se reía en el celular después compraba la entrada para verte al teatro”.

—¿Padeciste esa búsqueda del artista por llegar a fin de mes?

—Sí. Tenía mil trabajitos de artista en todos lados y así llegaba a fin de mes. Dije: “Vamos a probar esto a ver qué pasa”. Me gustaba más eso que estar en una oficina, pero tenía miedo de cómo me iba a ir. Recuerdo que me planteé que si no lograba estabilizarme en un año, volvía a buscar trabajo en una oficina.

—Y aquí estamos.

—Aquí estamos (se ríe). A partir de que me enfoqué en eso, estaba tan contento y enfocado que al año ya estaba haciendo contenido en redes sociales y me empezó a ir bien.

—Es como que te terminan de catapultar.

—Sí. Renuncio a mi trabajo en 2015 y en diciembre estaba haciendo contenido en redes. Nos juntamos con Nicolás de Tracy -un amigo comediante que también hacía videos-, quien en una charla me mandó: “Hay que tomarse las redes como un laburo, no es un extra; hay que subir un video por día”. A mí me parecía un montón, pero él me insistió. En 2016 arranqué con ese objetivo y ahí vino el crecimiento exponencial. Pasa que la gente que se reía en el celular después compraba la entrada para verte en el teatro.

—¿Qué sentís cuando llegás al teatro y ves a esa gente que te consume por redes?... Esa dualidad de los seguidores en el celular versus el cara a cara.

—El mismo Nico (De Tracy) solía repetirme: “Nosotros los comediantes tenemos que despertarnos todos los días y ponernos a llorar de felicidad”. Es difícil entender que un millón de seguidores son un millón de personas hasta que hacés una función y van a verte al teatro. Trato de darles un lindo show, demostrar que soy un buen comediante y que se vayan contentos de haber elegido sacar una entrada para verme.

—Si tuvieras que describirte, ¿qué tipo de artista te considerás?

—Siento que nos cuesta denominarnos "artista". Decís: “Un ladrón más” (lanza una carcajada). Pero en verdad yo me considero un artista de comedia. Realmente siento que la comedia es mi área de expertise, donde puedo hacer una diferencia o destacarme.

—¿Manejás el arte de la comedia, por decirlo de alguna manera?

—Tal cual: más que actor o influencer yo me considero comediante, un artista de comedia.

Agradecemos a Agencia Raquel Flotta


 
 

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