El increíble cuarto "bosque" de Flor Torrente: un refugio de diseño con mariposas en el techo y empapelado texturado – Revista GENTE
 

El increíble cuarto "bosque" de Flor Torrente: un refugio de diseño con mariposas en el techo y empapelado texturado

Lejos del minimalismo nórdico o el clásico blanco inmaculado, la actriz eligió una paleta oscura, texturas ricas y detalles oníricos que convierten a su dormitorio en una verdadera obra de arte.
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El diseño de interiores dejó de ser una simple cuestión estética para convertirse en una profunda búsqueda emocional. "¿Cómo nos queremos sentir al llegar a casa?". Esa fue exactamente la premisa y la pregunta guía que utilizó Flor Torrente para renovar su refugio más íntimo.

A partir de esa interrogante, la actriz desplegó un abanico de posibilidades y llegó a una conclusión innegociable: quería sentirse inmersa en un bosque, rodeada de naturaleza. El resultado final es una verdadera clase magistral de diseño emocional, donde cada objeto, textura y color juega un papel fundamental para crear lo que ella misma define como "la habitación más linda del mundo".

"Finalmente llegó el momento de mostrarles cómo quedó el empapelado en mi casita. Fue tan hermoso el proceso, entender qué quería sentir en cada espacio y darle forma", confesó Flor, y reveló que su mayor deseo era sentirse "rodeada de naturaleza".

Un empapelado con textura y arte orgánico

El gran protagonista del espacio es el revestimiento de las paredes. Flor eligió un empapelado en un tono verde oliva profundo con una trama texturada que emula un tejido natural, aportando una extrema calidez al ambiente.

Según contó, este trabajo fue realizado en conjunto con Celi, la creadora detrás de Fauno Wallpapers, quien la ayudó a plasmar sus "sueños delirantes" en la vida real.

Sobre este lienzo verde oscuro, rompiendo la monocromía de forma elegante, resalta una imponente obra de arte enmarcada en negro: un cuadro que exhibe una figura abstracta y texturada -similar a un arco de musgo- sobre un fondo claro, reforzando la estética orgánica y natural del lugar.

Amante de las texturas, Flor Torrente las elige en todos sus formatos.

El cielo del bosque: un techo de cuento

El detalle más espectacular de la habitación exige levantar la mirada. Llevando la temática del bosque al extremo, la actriz transformó el techo en un ecosistema propio. Sobre una base verde oscura, el cielorraso está poblado por delicadas ilustraciones flotantes de mariposas, libélulas, caracoles y hasta unas simpáticas ranitas, creando la ilusión óptica de estar durmiendo a la intemperie bajo la copa de los árboles.

Una de las esquinas favoritas de la habitación de la hija de Araceli González.
La mirada de Flor delante de uno de los rincones de su "nueva casita".

Textiles cálidos y detalles con mucha personalidad

La cama es el centro absoluto del descanso, enmarcada por un gran ventanal de piso a techo con cortinas color crema que dejan espiar la vegetación del jardín exterior.

Para la ropa de cama, Flor eligió fundas nórdicas con un clásico estampado a cuadros (vichy) en tonos neutros y verdosos.

La composición textil se completa con una ecléctica selección de almohadones que aportan un toque lúdico y hogareño: hay opciones con volantes románticos, tonos óxido, verdes lisos y uno muy especial que se roba todas las miradas, protagonizado por la ilustración vintage de un gato luciendo un sombrero de paja con una gran flor rosa.

En su cama, Flor eligió poner ocho almohadones con distintos tamaños y motivos.

A los lados de la cama, la estética combina calidez y modernidad. Acompañando el conjunto, se observan mesas de luz de madera clara con tapas símil mármol blanco y cajoneras, y una mesa auxiliar minimalista con tapa negra y estructura de alambre blanco. Sobre ellas descansan unas modernas lámparas de diseño en forma de cúpula blanca, pequeños frascos de esencias y un infaltable portarretratos con una foto íntima en pareja.

Completando esta escena de puro confort, nunca faltan sus inseparables bulldogs franceses, quienes disfrutan de la ropa de cama tanto como ella.

Un vestidor a medida

Esta impronta estilística se extiende también hacia su vestidor. Allí, la misma paleta de tonos oscuros y puertas verdes enmarca un sistema de estanterías de piso a techo.

Un inmenso espejo vertical refleja el orden de sus estantes, donde descansan prendas dobladas, suéteres y una prolija colección de carteras.

 
 

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