La reciente entrevista de Nahir Galarza en el canal de streaming Olga no pasó desapercibida para nadie, y mucho menos para los especialistas. Franco Pisso, experto en comunicación no verbal, profesor de oratoria y escritor, puso la lupa sobre cada gesto, microexpresión y silencio de la joven que cumple condena a prisión perpetua por el asesinato de Fernando Pastorizzo.
Según Pisso, nos encontramos frente a una Nahir "totalmente diferente" a la de hace unos años: más adulta, con más conocimiento y, sobre todo, con una frialdad que por momentos resulta "aterradora".

La "sonrisita" de la satisfacción: ¿verdad o engaño?
Uno de los puntos más impactantes del análisis es lo que Pisso denomina una incongruencia comunicacional. A lo largo de la nota, Nahir esboza una leve sonrisa al terminar de decir ciertas frases que, según el experto, no cuadra con el contexto de dolor o arrepentimiento que debería rodear al tema.
"Es una sonrisita que tiene que ver con la satisfacción porque la otra persona me está creyendo", explica Pisso, comparando este gesto con el de asesinos seriales famosos como Ted Bundy o Susan Smith. El especialista detalla que se trata de una contracción de los músculos cigomáticos pero sin la participación de los ojos, lo que delata una emoción "impostada" o fingida.
Según el experto, esta expresión aparece justo después de que ella lanza una afirmación que podría no ser del todo cierta, como si sintiera un alivio interno al ver que su relato "pasa" sin problemas.

La estrategia de Galarza
A lo largo de la charla con Nati Jota y Paulo Kablan, Nahir demostró una habilidad asombrosa para eludir preguntas directas. Pisso asegura que la joven aplica lo que él llama una "estrategia procesal" que ya tiene muy arraigada de sus años de declaraciones judiciales.
"Tiene una capacidad para responder sin responder, para ir por un lado y decir una cosa gambeteando para el otro, como un Neymar", analiza Pisso con un lenguaje muy gráfico. El experto sostiene que, aunque la condena ya sea firme, Nahir sigue intentando "desmitificar" el vínculo de noviazgo con Fernando para evitar el agravante, aunque legalmente ya no cambie nada.

Para el especialista, ella está repitiendo una "historietita que ya tiene armada" con muchísimos detalles específicos –lo que se llama especificidad procesal– para que su relato parezca más veraz.
Gestos de ansiedad y desprecio oculto
Pero no todo es control en Nahir. El cuerpo, según Pisso, siempre termina filtrando la verdad. Al inicio de la entrevista, cuando le preguntan de qué se arrepiente, el experto notó un gesto de desprecio: "una contracción unilateral del músculo bucinador".
Además, detectó señales claras de que la situación le generaba una tensión interna altísima. "Vemos una ansiedad bastante alta. Cuando se muerde el labio del lado de adentro o se toca los dedos, son apaciguadores para descargar esa energía", detalla el especialista.
También puntualizó que cuando Nahir se siente acorralada o tensa, su voz se vuelve más aguda debido a la contracción del aparato fonador, algo que inconscientemente nos genera menos seguridad a quienes la escuchamos.

El control absoluto: "Yo te doy la terminología"
Uno de los momentos más tensos fue cuando los entrevistadores intentaron ponerle nombre a su relación con Fernando. Nahir no cedió ni un centímetro. Pisso explica que ella busca el control absoluto de la narrativa. Si le dicen que estaba "enamorada", ella corrige y dice "apegada"; si le dicen "obsesión", ella dice "costumbre".
"No te voy a dar un solo paso. Yo voy a estar al mando de mis sentimientos", interpreta Pisso sobre la actitud de Galarza. El experto es tajante al calificarla: "Es una manipuladora comunicacionalmente hablando. No va a responder nada de la manera que vos quieras, siempre va a ser bajo sus reglas".
Un ego que se alimenta de la cámara
Para Franco Pisso, hay una razón por la cual Nahir sigue aceptando estas entrevistas a pesar de que su situación judicial ya no tiene vuelta atrás: "le encanta la exposición mediática". Según el análisis, ella disfruta que se hable de su caso, que se hagan series y películas sobre su vida.
"Para mí esta chica le está agarrando un gusto impresionante a que hablen de ella, a que esté en los medios", afirma el experto, trazando un paralelismo con otros asesinos que dejan pistas porque quieren ser reconocidos como "un fenómeno".

