El Nissan Pixo nunca fue uno de esos autos destinados a convertirse en un póster. Cuando se vendió en Europa entre 2009 y 2013, su misión era bastante más sencilla: ser pequeño, económico y práctico. Trece años después, Nissan decidió recuperar aquel nombre para un automóvil que mantiene esa filosofía, aunque cambia completamente la receta.

El nuevo Pixo será eléctrico y se ubicará como una de las propuestas más pequeñas de Nissan para Europa. En un mercado dominado durante años por SUV cada vez más grandes, la marca japonesa vuelve a apostar por un concepto elemental: un auto pensado principalmente para la ciudad.
Mide apenas 3,79 metros de largo, una dimensión que promete facilitar bastante la vida en calles estrechas y estacionamientos complicados. A pesar de eso, tendrá espacio para cuatro adultos y asientos traseros desplazables individualmente, que permiten elegir entre mayor comodidad para los pasajeros o más lugar para el equipaje.
El baúl ofrece 356 litros, una cifra considerable para un vehículo de este tamaño, y puede crecer hasta 1.221 litros con las plazas posteriores plegadas.
Su motor eléctrico entrega unos 82 CV, suficientes para un auto que no pretende ser deportivo. La batería tiene 27,5 kWh de capacidad y Nissan anuncia hasta 259 kilómetros de autonomía, todavía sujeta a la homologación definitiva.

También podrá conectarse a cargadores rápidos de 50 kW y recuperar del 15 al 80% de la batería en aproximadamente 28 minutos. Para alguien que utiliza el auto principalmente para ir al trabajo, hacer compras o moverse dentro de una gran ciudad, esa autonomía puede representar varios días de uso sin necesidad de enchufarlo.
El contraste aparece al entrar al habitáculo. Aunque el Pixo apuesta por la simplicidad, tendrá una dosis importante de tecnología: pantalla multimedia de 10 pulgadas, instrumental digital y servicios de Google integrados.

Entre ellos estará Gemini, la inteligencia artificial de Google, que permitirá utilizar comandos de voz para navegación, entretenimiento y otras funciones. También podrá incorporar reconocimiento facial para identificar al conductor y recuperar automáticamente algunas de sus preferencias.
Nissan agrega además ayudas como control de velocidad adaptativo, alerta de salida de carril y conducción mediante un solo pedal, una función especialmente útil en el tránsito urbano.
Otra curiosidad está en su origen. Aunque llevará el logo Nissan, el nuevo Pixo fue desarrollado aprovechando la alianza con Renault y será fabricado en la planta de Novo Mesto, Eslovenia. Es una estrategia que permite compartir tecnología y reducir costos en una categoría donde las marcas europeas enfrentan una competencia cada vez mayor de fabricantes chinos.

Por ahora falta conocer el dato que probablemente defina buena parte de su éxito: el precio. Nissan informó que los valores oficiales se anunciarán a partir de diciembre de 2026, mientras que las primeras entregas comenzarán a principios de 2027.
El nuevo Pixo no intenta impresionar con velocidades extraordinarias ni autonomías récord. Su propuesta es mucho más cotidiana: ocupar poco espacio, llevar cuatro personas, ofrecer un baúl razonable y resolver buena parte de los desplazamientos urbanos sin usar combustible.
Quizás allí esté justamente su atractivo. En momentos en que casi todos los autos parecen querer ser más grandes, más poderosos y más complejos, Nissan recupera una idea bastante simple: para vivir en una ciudad, a veces un auto pequeño puede ser suficiente.






















































