El inesperado giro en la vida de Matías Hanssen: del emprendedurismo y los negocios a Gran Hermano y un futuro que nunca imaginó – GENTE Online
 

Matías Hanssen y el difícil momento que lo hizo patear el tablero: de crear un innovador cepillo de dientes a entrar a "Gran Hermano" y apostar a una nueva vida

En una producción exclusiva con GENTE, el empresario se muestra abierto a explorar su flamante faceta mediática y habla de sus nuevos rumbos y cómo planea desarrollar su imagen en paralelo a su emprendimiento.

No le tengo miedo a las experiencias nuevas”, asegura Matías Hanssen. La frase funciona casi como una explicación de su presente. Porque hasta hace no demasiado tiempo su vida transcurría lejos de las cámaras y los flashes: estudios, una carrera corporativa, negocios y un emprendimiento propio con proyección internacional marcaban la hoja de ruta de alguien metódico y disciplinado.

Sin embargo, Gran Hermano apareció en un momento difícil del joven emprendedor que lo impulsó a patear el tablero y descubrirle una segunda faceta que, lejos de considerar pasajera, ahora quiere explorar.

Matías Hanssen protagonizó una producción exclusiva con GENTE, en la que habló de su inesperado desembarco en el mundo del espectáculo, su perfil emprendedor y los nuevos desafíos que imagina tras Gran Hermano.

Es que el nuevo “chico reality” no parece dispuesto a elegir una vida por sobre la otra. Mientras proyecta llevar su empresa a nuevos mercados y potenciar la llegada de sus productos a la Argentina, Hanssen también evalúa las oportunidades que comenzaron a aparecer y hasta se muestra abierto a participar de nuevos realities, tanto en el país como en el exterior. “Quiero trabajar en mi imagen como negocio”, define él mismo sobre esta nueva construcción que recién empieza.

“No le tengo miedo a las experiencias nuevas”, asegura Hanssen al explicar la filosofía con la que decidió patear el tablero de una vida hasta entonces ligada al mundo corporativo y empresarial.

Hoy, después de dos meses y tres semanas de aislamiento, Hanssen intenta hacer convivir esas dos versiones de sí mismo. Por un lado, el emprendedor metódico que piensa en distribuidores, mercados internacionales y en hacer crecer su compañía; por el otro, una figura recién llegada al espectáculo que recibe propuestas de agencias de modelaje y descubre que también puede convertir su propia imagen en un proyecto.

En diálogo con GENTE, habla de ese volantazo, cuenta cómo pasó del mundo corporativo a Gran Hermano, revela el impacto que la exposición tuvo sobre su emprendimiento y explica por qué, después de haber probado por primera vez la experiencia de un reality, ahora quiere aprovechar una puerta que nunca imaginó que se abriría.

El inesperado giro en la vida de Matías Hanssen: del emprendedurismo y los negocios a Gran Hermano y un futuro que nunca imaginó

—Mati, contame cómo estás viviendo estos días fuera de la casa. ¿Qué fue lo que más te sorprendió de tu paso por Gran Hermano, tu primer reality?

—El primero, sí. Esperemos que no sea el último. Y la verdad es que fue muy emocionante salir y ver tantos mensajes, tantos comentarios de apoyo. Para mí siempre era una gran pregunta, una gran incógnita: si había gente que se estaba identificando conmigo, de qué manera, por qué, cómo eran esas personas que se estaban identificando conmigo, que me bancaban. Adentro de la casa siempre se hablaba de fandoms. A mí me cuesta horrores decir “fandom”.

Antes de ingresar a la televisión, Hanssen construyó una carrera corporativa: es Lic. en Administración de Empresas y también estudió en Alemania, donde obtuvo una licenciatura en Administración Internacional de Empresas.

—Venís totalmente de otro mundo. ¿Cómo termina un emprendedor con proyección internacional dentro del reality más famoso del país?

—Sí, soy un emprendedor. Tengo una empresa de cepillos de dientes que, a priori, el lanzamiento iba a ser solamente en Estados Unidos y, después, cuando me enteré de que entraba acá, empezamos a organizar todo para poder entregar acá los productos también. Yo me dedico a eso, al sector privado. Siempre lo hice, siempre trabajé en empresas, hice una carrera corporativa.

—¿Qué relación tenés con el mundo del espectáculo? ¿Veías realities?

—A mí me gustaba mucho un reality de chico que se llamaba Jersey Shore. Y vi también el Gran Hermano de Furia. Me empecé a interiorizar un poco más en Gran Hermano con ellos, pero sí tenía el reality de oído con el de Cristian U. Recuerdo que cuando yo era chico en mi casa no se veía el programa y la final de ese la vimos. O sea, imaginate lo que para mi familia significaba, que de pronto yo esté en Gran Hermano.

—De tener una vida lejos de las cámaras ¿en qué momento aparece el bichito de querer entrar a la casa? ¿en qué momento das este giro 360? Porque es un giro abismal.

—Bueno, yo nunca había hecho un casting, nunca me había imaginado en la tele. Me pasó el año pasado que, en noviembre, había tenido un mes horrible, de esos meses que son como un punto de inflexión. Me pasaron muchas cosas. Un amigo me había cagado con guita, se me habían roto cosas en casa, el mercado de la bolsa en Estados Unidos había caído, en el medio estaba con el lanzamiento de mi empresa, me habían robado el celular.

Matías Hanssen para la producción exclusiva de GENTE.

—Literal un momento difícil.

—Totalmente. Me pasaron como muchas cosas en ese mes particular y, encima, me pasaba una atrás de la otra. Porque cuando ya más o menos repuntaba, pum, me pasaba algo. Entonces, me apareció algo de Gran Hermano, no me acuerdo particularmente qué fue, y yo tenía una camarita que había comprado para hacer contenido de fitness, tipo influencer, que nunca usé, ni arranqué, y dije: “Bueno, grabo el video y lo mando”. Habré hecho seis, siete tomas, mandé todo y me llamaron a las dos semanas para decirme que me querían conocer, fui y así empezó el proceso.

—¿Qué dijo tu familia cuando se lo contaste?

—Bueno, no lo podían creer. Ya cuando les conté que me habían llamado y que me querían conocer era como que “wow”. Nadie en mi familia se imaginó nunca estar en la tele, en este tipo de programas. Sí, por ahí en, no sé, cosas que tengan que ver con la profesión de abogacía de mi familia, pero nunca en un programa o un reality show. Fue un shock para todos.

—Claro. ¿Y qué hiciste con la empresa o tu proyecto? ¿Eso quedó en stand-by?

—No. Se quedó a cargo mi socio y siguió laburando en la empresa mientras yo estaba dentro. Obviamente, dejamos todo arreglado como para que pudiera seguir avanzando bajo su cargo.

Gran Hermano fue una señal de arriba que apareció en un momento difícil".

El ex Gran Hermano desarrolló junto a su socio un cepillo de dientes reutilizable cuyo mango fue pensado para durar toda la vida

—¿Sentís que Gran Hermano fue como una puerta de escape en ese momento difícil que atravesaste?

—Por un momento. No lo veo tanto como una puerta de escape, yo lo sentí más como una señal, una señal del de arriba que aparecía en un momento difícil. Es decir: me puso algo sobre la mesa que yo jamás me imaginé que me podían poner enfrente. Dije: “Bueno, a ver, me están mandando esta señal, la voy a agarrar”. Jamás me imaginé entrar. Obviamente quería entrar, pero las chances son ínfimas. Y, sobre todo, en esta edición donde todos, o la gran mayoría son influencers, famosos o tienen alguna relación con el mundo del espectáculo. Yo, cero, cero. Entonces, incluso las posibilidades eran más bajas todavía. Yo no era ni hijo de nadie.

—De hecho, entraste en el repechaje.

—Exactamente.

—¿Y dónde estabas cuando te llamaron? ¿Qué estabas haciendo?

—Bueno, lo loco de eso fue que yo ya me había borrado completamente la idea de entrar a Gran Hermano cuando arrancó. Ni lo estaba viendo. Dije: “Listo, no me llamaron, sigo con lo mío”. Y un domingo se me viene a la cabeza, de la nada: “Pero me pueden llamar, o sea, todavía hay chance de que me llamen”. Y a los días me llaman por teléfono, me dicen que me querían ver de nuevo y, bueno, de vuelta empezamos con las etapas de pruebas hasta que me dijeron: “Bueno, listo, entrás”.

—¿Fue caótico tener que pensar en desaparecer de tu vida cotidiana por unos meses?

—Sí, claro. Fueron dos meses y tres semanas. Fue mucho tiempo. Tuve que ver de dejar en orden el tema de las redes, las cuentas de banco, la empresa. Un montón de cosas que tal vez uno no tiene tan en cuenta.

El emprendimiento de cepillos fue pensado inicialmente para Estados Unidos, pero su ingreso a Gran Hermano llevó a Hanssen y a su socio a organizar también la llegada de los productos a la Argentina.

—Y adentro de la casa, ¿no te jugaba en contra esto de querer saber qué pasaba afuera? Preocupaciones que te pudieran generar respecto a tu empresa. ¿Cómo hiciste con esa parte?

—Sí. Obviamente mi prioridad en mi cabeza siempre fue mi empresa, la salud de mi familia, pero yo me imaginaba que si pasaba algo me iban a llamar al toque, entonces no me preocupaba por eso. Respecto al tema de la empresa sabía que estaba en buenas manos con mi socio. Además, había dejado todo preparado en mi casa con el tema de pagos, tarjetas y todo. Entonces, me entregué al reality, me entregué a ese momento. Nunca se me cruzó por la cabeza decir: “Bueno, salgo”. Jamás.

—Cuando te llaman y te dicen: “entrás”, ¿Qué te pasó por la cabeza? ¿Venías como en modo excursión, a ver qué pasaba o entraste con un fin comercial/marketinero para tu emprendimiento?

—Mirá, a mí me gusta la competencia. Fue una de las cosas principales que dije, que entiendo que gustaron. Soy un tipo competitivo. Entonces, cuando me enteré, empecé a investigar, me empecé a meter de lleno, empecé a estudiar perfiles. Y entré con la idea de pisar fuerte y jugar. Creo que lo hice. Después me tuve que ir acomodando y también tuve que ir entendiendo qué cosas se podían y qué cosas no. Yo creo que leí rápido que en esa casa buscaban la cancelación, entonces, también empecé a cuidar mucho más las palabras, mucho más las formas, para no dar de comer a la posibilidad de que te cancelen. Que, bueno, creo que lo logré. Ahora que salí de la casa, vi que la gente no me canceló.

—¿Cómo te estás llevando con la exposición?

—La verdad que de diez. No te voy a decir todo el mundo, pero mucha gente me para en la calle, me pide fotos, me saluda, me dice: “Ay, me encantó verte. Un chico súper educado, súper respetuoso”. No te miento que me sorprende porque es gente que yo no conozco. No es gente con la que yo tengo una relación y que, de pronto, me vio y me da una devolución. Es gente que yo jamás vi. Entonces, a mí me generaba mucha ilusión eso, el saber si la gente realmente conectaba conmigo.

—¿Estás contento con la recepción?

—Yo creo que sí, la verdad que sí. De la gente, de verdad te digo, de 100 mensajes que recibo, 99 son cosas lindas y uno es malo, pero tampoco nada grave, apenas un "sos aburrido".

El emprendimiento de Matías Hanssen: cómo nació el negocio que pensó para Estados Unidos y ahora llega a la Argentina

Antes de convertirse en una cara conocida por su paso por Gran Hermano, Matías Hanssen había construido su vida alrededor de otro tipo de desafíos: estudiar, hacer carrera y emprender. Licenciado en Administración de Empresas en Argentina y en Administración Internacional de Empresas en Alemania, trabajó en el mundo corporativo y llegó a desempeñarse como gerente internacional en una empresa norteamericana.

Esa experiencia fue también el germen de su siguiente apuesta: dejó la comodidad de trabajar para una compañía para diseñar desde cero su propio producto, un cepillo de dientes reutilizable que inicialmente pensaba comercializar exclusivamente en Estados Unidos y que hoy también llega a la Argentina. En ese desembarco, su paso por Gran Hermano terminó jugando un papel inesperado: Hanssen entendió que la exposición podía convertirse en una vidriera para potenciar su negocio.

"Gran Hermano fue totalmente positivo para mi emprendimiento”, reconoce Hanssen sobre el impacto que tuvo la exposición televisiva en el negocio que había comenzado antes de ingresar a la casa.

—¿Cómo es que te animás a emprender y surge la idea?

—Bueno, yo quería lanzar un producto que fuera natural porque yo había sido gerente internacional de una empresa que trabajaba con ese tipo de productos naturales. Yo me encargaba de las ventas en Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Inglaterra y también estaba empezando a abrir el mercado en Latinoamérica. Sabía cuánto se movía el nicho de lo natural. Entonces, empecé a pensar en un producto que no les compita, que no tenga nada que ver, porque de verdad en la empresa se portaron muy bien conmigo. Así fue que busqué un producto que esté dentro del mismo nicho, que sea apto para la familia, que no tenga que pasar por FDA, que es como el ANMAT de Estados Unidos, que sea relativamente chico, que se tenga que volver a comprar, que no sea una cosa de una compra y nada más. Y empecé a hacer el brainstorming con mi socio y surgió el tema del cepillo de dientes. Ahí luego surgió otra búsqueda, empezamos a hablar con odontólogos, cómo se podría hacer, qué es lo que se espera, qué es lo que se busca. Empecé a diseñarlo, cosa que hice con un ingeniero.

—¿Qué es lo novedoso de tu cepillo de dientes?

—Es una dinámica nueva la del cepillo de dientes: solamente cambiar el cabezal y que el mango te dure toda la vida. Eso es algo que no existía porque, si bien había algo similar, o era de plástico y vos tenías que tirar también el mango, o los cabezales eran de plástico y seguías tirando plástico a la basura. Esto reduce en un 97% el plástico. Con nuestro producto tenés un mango con una garantía de por vida. Si le llega a pasar algo, en tu próxima compra te mando otro, porque es de acero inoxidable.

—¿De chico siempre fuiste como muy curioso o innovador?

—De chico yo siempre fui un tipo muy estructurado y disciplinado con todo. Siempre fui muy de horarios para todo, porque yo también me ordené mucho mi vida para poder progresar rápido. Desde chico siempre quise irme a estudiar afuera y con el tiempo todo se dio. No le tengo miedo a las experiencias nuevas.

—Y respecto a tu emprendimiento. ¿Viste algún tipo de rebote positivo? ¿Creés que Gran Hermano fue algo positivo para tu emprendimiento?

—Sí, totalmente. La visualización que tuvo la empresa fue una de ellas, obviamente era una ventaja que yo creía que iba a poder tener entrando a Gran Hermano.

Pienso monetizar mi exposición y que reemplace el gasto publicitario de mi negocio en Argentina".

—Este producto ya lo lanzaste en Estados Unidos ¿Tenés planeado lanzarlo acá o ya está en marcha?

—Exactamente. Ya reciben productos acá, lo único que demora un poquito más porque el stock lo tenemos en Estados Unidos, entonces demora un poquito más de días en llegar.

“No descarto la posibilidad de entrar a otros realities”, confiesa el emprendedor, que después de su debut televisivo está dispuesto a explorar oportunidades tanto en Argentina como en el exterior.

—Como buen hombre de negocios. ¿Ya estuviste pensando cómo vas a monetizar toda tu exposición? ¿Se te cruzó o todavía no lo pensaste?

—Sí, sí, obvio que lo pensé. Creo que, de alguna forma, reemplaza el marketing acá en Argentina, el gasto publicitario, tal vez, porque ya la publicidad pasé a ser yo, como cara de la empresa. Que también era una mochila que yo cargaba entrando a Gran Hermano.

—¿Porque te podía ir mal adentro, que la gente te cancelara y el producto, por ende, también?

—Claro, como efecto rebote, que hablen mal, que escriban cosas malas.

—¿Todo esto empieza a pasar por tu cabeza a medida que vas avanzando?

— No, no. Apenas me dijeron que entraba fueron cosas que yo ya estaba teniendo en cuenta. Aunque por una parte estaba tranquilo, porque la realidad es que, aunque hubiesen hablado mal, también era una forma de exposición. Pero, de vuelta, la gente me sorprendió. El cariño que me tuvo me sorprendió un montón.

El nuevo rumbo de Matías Hanssen: de emprendedor a trabajar su propia imagen "como negocio"

Mientras proyecta la expansión de su empresa a distintos países, Hanssen comienza a pensar su propia figura como una marca y una nueva unidad de negocios.

—Tras tu incursión en la televisión y el mundo de los realities ¿Cuáles son tus próximos pasos a seguir?

—Bueno, no descarto las posibilidades de entrar a otros realities. La verdad que me gustó la idea, me gustó toda la experiencia. Me parece que también es como agregar capítulos súper interesantes a mi vida, que yo el día de mañana se los puedo contar a mis hijos, a mis nietos. Me parece que es súper interesante. También se han contactado un par de agencias de modelaje para ver qué podemos hacer.

—¿Otra faceta nueva en tu vida?

—Exactamente. Es todo nuevo, pero eso lo hace interesante.

—¿Te ves como el nuevo "chico reality" argentino?

—Sí, por supuesto. Puede ser en Argentina o afuera. Yo también sé inglés y si existe la posibilidad de estar en Estados Unidos, Canadá, Inglaterra o Australia, estaría buenísimo.

—Es como tu nueva adicción.

—Creo que es una experiencia única y tan poquita gente tiene esa posibilidad que yo, que la tengo, la quiero aprovechar. Ya que me abrieron la puerta de este mundo y sé que mucha gente querría estar en esta posición, siento también que se lo debo a esa gente que quiere estar ahí, de aprovechar esta oportunidad que me dio Telefe, que me dio Gran Hermano. Así que lo quiero aprovechar.

No descarto la posibilidad de entrar a otros realities en Argentina o afuera".

"Quiero empezar a trabajar mi imagen como negocio", señala a GENTE el ex Gran Hermano sobre su nuevo rumbo, además del emprendedurismo.

—¿Cómo vivió tu familia tu participación en Gran Hermano?

—Bueno, fue estresante particularmente para mi hermana, que es quien me estaba manejando las redes. Vos pensá que ella, igual que yo, no estaba acostumbrada a los medios, no era farandulera tampoco, nada. Y, de pronto, me ve en la tele, que me pelean, que me peleo, que hablan de mí y yo no me estoy dando cuenta, un montón de cosas que le toca vivir. También la presión que tuvo, porque tuvo que hacerse cargo de un montón de cosas. No sólo de mis redes, sino también de mi casa, de mis cosas, junto con mi mamá también, por supuesto. Pero mi hermana es realmente quien se puso esa mochila al hombro.

—¿Dónde te ves de acá a corto o mediano plazo? ¿Qué creés que va a estar haciendo Mati en un par de años?

—Bueno, primero, con mi empresa totalmente evolucionada, ya en varios mercados en distintos países. Y con un representante (risas).

—Vas con todo con este nuevo proyecto de “Mati empresa”.

—Exactamente. Trabajar en mi imagen como negocio. Son muchas cosas que yo no me imaginaba cuando entré a Gran Hermano y que ahora tengo que empezar a interiorizarme en ese tema.

—Vas a tener que aprender a dividir después tu faceta empresarial de la mediática.

—Tal cual. Pero soy un tipo muy organizado en ese sentido, entonces no se me va a pisar nada con nada.

Fotos: Rocío Bustos
Producción: Sebastián Vaca Mur
Estilismo: @Ernie_ba



 
 

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