Mario Pergolini abrió una ventana a uno de los aspectos más privados de su vida y reflexionó sobre el impacto de la fama, la importancia de mantener los pies sobre la tierra y el rol fundamental que tuvo su esposa, Dolores "Lola" Bina, para preservar la intimidad familiar a lo largo de más de tres décadas juntos.
En una charla cargada de sinceridad, aseguró que la vida pública puede convertirse en una trampa si no se establecen límites claros. Por eso, destacó la decisión que tomó junto a su mujer desde el comienzo de la relación: mantener a la familia alejada de la exposición mediática y diferenciar su trabajo de su vida personal.
"La vida no es exactamente lo que es la vida pública. Hay que cuidarse un poco de todo eso porque este es un negocio de vanidad. Por más que quieras parecer distinto o hayas hecho cosas, vivimos con una vanidad distinta", reflexionó en La Nación.
En ese sentido, destacó el papel que desempeñó su esposa, con quien comparte más de 36 años de historia. Según contó, ella nunca tuvo interés en convertirse en una figura pública ni en aprovechar la notoriedad que él alcanzó en los medios.
"Yo me caso con mi mujer cuando los dos éramos muy chicos. Ella venía de otro palo, de otro tipo de familia. Lola nunca quiso ser la que salía al costado en una revista; estudió, se preparó, terminó su carrera y es alguien en su profesión", expresó.
Y agregó: "Si bien somos distintos, aún hoy con 36 años juntos, siempre fue bueno que ella no haya querido ser nada relacionado con lo público. Ella quiso ser ella, a pesar de que a veces le tocó sufrir por quién era yo".
Cómo atravesaron los momentos de mayor fama

Durante la entrevista, Pergolini recordó que hubo períodos en los que su nivel de reconocimiento era tan alto que resultaba difícil llevar una rutina cotidiana. Sin embargo, aseguró que tanto él como su familia hicieron un esfuerzo consciente para mantener una vida lo más normal posible.
"Hubo momentos de mucha fama. Intentar estar en la calle y tener una vida lógica, que los chicos vayan a colegios lógicos con gente lógica... todos frenamos cuando había que frenar las cosas para llevarlas adelante y entender que la vida no es la vida pública", señaló.
Además, reconoció que contar con alguien cercano que no estuviera atrapado por el universo mediático fue clave para no perder la perspectiva: "Hay que cuidarse de todo eso porque, a veces, es bueno tener alguien al lado que te preserve de las trampas de la vanidad, en la que he caído y en la que me he sentido de otra forma".
El orgullo por haber protegido a sus hijos
Hacia el final de su reflexión, el conductor reconoció que intentar compatibilizar una carrera tan expuesta con una vida familiar reservada no siempre fue sencillo y que esa elección también generó desafíos dentro de la pareja.

"Creo que ser quien sos e intentar tener una vida de otra forma le ha traído problemas a nuestro matrimonio. Pero el gran mérito que tenemos los dos juntos fue haber tenido estos chicos, que todos tienen su personalidad y son distintos, y haberlos preservado", sostuvo.
Y concluyó: "Ahora, si quieren ser conocidos, es porque ellos quieren o han elegido cosas que los exponen, pero creo que fue muy sano haberlos resguardado de la vida pública".

