Con apenas 21 años, Mora Bianchi ya vive una realidad que la mayoría de los artistas persigue durante toda su carrera. Como protagonista de Margarita, la exitosa ficción de HBO Max, el año pasado encabezó 14 shows consecutivos en el Movistar Arena, marcando un hito que superó incluso el histórico récord de Emilia Mernes. Lo cual nos lleva a pensar, sin vueltas, en que ella es la ídola de toda una nueva generación.
Pero quizás lo más fascinante de su éxito es que Mora llegó a la cima sin atajos. Lejos de ser una "nepo baby", creció en La Plata, en el seno de una familia completamente ajena al mundo del espectáculo, y su lugar en la industria se lo ganó a puro talento y constancia. Fue en Otro Mundo, la academia de Cris Morena, donde la creadora de universos vio en ella esa chispa inconfundible que solo tienen las estrellas.
Aunque de eso ya pasaron unos años, en pleno 2026, y a pesar de que su cara está en todas partes, mantiene su frescura intacta. Es con alegría y una contagiosa sonrisa que se sienta a conversar con GENTE.

–Mora, nos encontramos conversando en un set en el que hay un montón de gente trabajando desde temprano para que todo salga de la mejor manera posible. ¿Te acostumbraste a todo esto?
–Un poco sí, pero porque es toda gente conocida y me siento muy acompañada desde el minuto uno. Hace ya como tres o cuatro años que venimos trabajando juntos. Entonces para mí llegar acá y ver a los chicos de HBO Max y a cada una de las personas que nos acompañan es como estar en casa.
–Por tu edad, un poco sentís que creciste con ellos, ¿no?
–Obvio. Con ellos y con el público. Eso se nota mucho cuando de repente veo a una niña que viene y me dice: "Ay, Morita, porque yo soy la que te escribió tal cosa en la primera temporada". Y yo le digo: "Ay, no, ¡creciste!", y me doy cuenta de que yo también. Vamos creciendo todos.
–Hay algunos famosos que tienen un cuarto dedicado a las cosas que les regalan. ¿Vos?
–¡Lo tengo! (exclama con emoción). No sabía que lo tenían otros. Sí, ¡re! Es medio un santuario el mío. De hecho, yo elijo qué personas (risas).

–Ayudame a que la gente pueda imaginarlo. ¿Color de las paredes? ¿hay estantes?... ¿cómo es?
–Era la habitación de mi hermano. Yo soy de La Plata, y mi hermano, que es más grande, se mudó a vivir solo y ese cuarto me vino joya. Todo lo que me regalan, '¡pa!', a esa habitación. Tengo un póster mío gigante de mi cara y mi cuerpo sentadita cantando una canción. Después hay mucho mueble de varón, ¿viste?, mueble sin nada donde guardo ropa de invierno y todo eso. Además están todos los regalitos. Y muchas cosas pegadas en las paredes... Es muy lindo.
–¿Hay mucho peluche?
–¡Mucho! Mucho peluche mío, de mis compañeros, o una flor... cosas que la gente hace a mano, otras que compran. Te juro, me parece impresionante estar yo en un muñeco.
–Es algo con lo que imagino que ni soñaste.
–¡No! El tema es que vos soñás "Ay, quiero ser tal, y quiero cantar y que todo el mundo grite mi nombre en un estadio". Okey, supongamos que lo cumplís. Pero con eso vienen un montón de cosas que ni te imaginabas cuando eras chica, ¿viste? Vos soñás eso específico y de pronto tenés una muñeca con tus rulos, cuando vos odiaste toda la vida tus rulos, ¡y sos la referente de los rulos! Es como que la vida te va cambiando todo el tiempo.

–¿Y ahora te ves al espejo con rulos y qué sentís?
–Me encanta, me parece que es una huella que le estoy dejando a las niñas y ¿por qué no también a los niños? Es algo que me dicen mucho: "Por vos empecé a usar mis rulos". A mí me emociona muchísimo porque yo era una niña con rulos que no le gustaban y se los planchaba toda la secundaria. Sí, de repente ahora me fui al otro extremo, pasé a ser la referente número uno de los rulos (ríe mordiéndose el labio).
–Y en tu vida privada, ¿te hacés la planchita cada tanto?
–No. Y es más, me da satisfacción saber que hace quizás un año ya que no me plancho el pelo, cuando lo hacía todos los días.
–Además, eso es tiempo y dedicación...
–¡Cuarenta y cinco minutos en mi casa con el calor de la planchita! Ya no.
–¿Qué otra cosa cambió en tu vida? ¿Qué es lo que te sorprende?
–Me sorprenden mucho las interacciones con la gente. Es como que tengo un radar y ya estoy bastante entrenada con eso de "éste me reconoció, éste no, éste sí, éste no"; "¿me van a pedir una foto?, no, me van a pedir un video". Y de repente vienen las niñas y me lloran porque están emocionadas y porque les encanta, y yo tengo que tener esa responsabilidad de: "Ojo con lo que comunico, ojo con lo que te voy a decir, que la magia siga". Y también vienen madres a llorarme bien, a decirme: "Mora, ahora mi hija tiene algo para ver en la televisión que le encanta y le apasiona y permite seguir soñando". Y para mí eso es increíble, un mimo al corazón, porque yo fui esa niña con otras series.

–¿Con cuáles?
–Y, mucho con Violetta... De Cris sí conocía y era fanática de las canciones, mucho no había visto sus series.
–¿En algún momento pudiste acercarte a Tini?
–Todavía no, pero siento que estoy bien así. La conoceré cuando la tenga que conocer. La verdad es que la tengo allá (señala hacia arriba con admiración). Desde chiquita la veo en televisión, y tener la posibilidad de conocerla en persona me genera como una presión... Como que digo "Uf, Mora, esto es Margarita". Es como que pienso que el encuentro debería ser perfecto y...".
–Quizás te pase como a Billie Eilish con Justin Bieber en Coachella, cuyo encuentro finalmente resultó maravilloso.
–Por eso. Hay que ver. Lo bueno se hace esperar.
–Todavía no pasó, pero entiendo que es como una meta, un deseo ¿de 2026 quizás?
–Sí, ojalá.
–¿Qué otras cosas te gustaría que te pasen?
–Me gustaría quizás en algún momento poder sacar música, ver a esas niñas de antes y que me digan "Che, yo te sigo desde Margarita". Eso me haría un mimo al alma.
–¿Tu música sería parecida a la que hacés en Margarita o nada que ver?
–No sé, todavía no tengo un estilo elegido. Tampoco sé si voy a sacar música o voy a seguir con la actuación. Este mundo es tan completo: cantás, bailás, actuás, te enfrentás con la gente, subís a escenario, entrás a un set... Cuando me preguntan "¿el día de mañana ¿con qué seguirías?", ni idea. Me gusta todo. Veremos qué me depara el destino.

–Bueno, tenés muchísimos años por delante. Podés hacer realidad todos tus sueños.
–¡Ojalá!
–Y con el tema de la fama y que de repente se metan con tus relaciones, ¿cómo te llevás?
–Emmmm. Obvio que me meto en las redes y pienso: "Ay, no, esto es mentira, esto es verdad, esto... ¡ay, mirá me engancharon!, lo que están diciendo!". Y hay veces que le digo a mi mamá: "Mirá lo que están hablando de mí". ¡Ay, sí! Somos re chusmas las dos. Antes éramos nosotras charlando con el televisor de lo que le pasaba a Lali o a quien sea, y que ahora me pase a mí es como: "¿Te diste cuenta?", "sí, me di cuenta" (más risas).
–O sea, se lo toman con humor, no es que te ofendés y querés llamar a los medios.
–¡Hay que ver! Por ahora no me pasó que de repente estoy en una polémica -espero que nunca-, así que intento divertirme. Porque la mayoría son cosas medio falsas, entonces sí, elijo divertirme.
–Además imagino que los propios fans deben armar cosas en redes.
–Sí, sí. Entonces ahí tenés dos caminos para elegir. El de divertirte y decir: "Ya está", o el de decir "no, pero esto no es verdad, no tengo que dejar...". A veces podés variar, obvio, porque te puede tocar alguna fibra. Pero en general es cuestión de elegir por dónde ir. Por ahora, ¿sabés cuál es mi respuesta?
–¿Cuál?
–¡Que la gente piense lo que quiera!
Fotos y edición de video: Candela Petech
Video: Gentileza HBO Max
Agradecemos a Sofía Buschiazzo


