El drama desconocido de Nazareno Pompei: de la profunda crisis que sufrió a las semanas “terribles” antes de entrar a Gran Hermano – GENTE Online
 

El drama desconocido de Nazareno Pompei: de la profunda crisis que sufrió a las semanas “terribles” antes de entrar a Gran Hermano

En una producción exclusiva con GENTE, el 11° eliminado del reality repasó el duro momento que atravesó tras dejar el fútbol profesional, la angustia que vivió durante meses y el salto de fe que cambió su vida para siempre.

Carismático, histriónico y dueño de un humor que convirtió cada pausa de la producción en un momento de risas, Nazareno Pompei llegó a la producción de fotos de Revista GENTE con la misma energía que mostró dentro de la casa de Gran Hermano.

Y durante más de dos horas, el 11° eliminado del reality desplegó esa personalidad descontracturada y magnética que, según cuentan quienes lo rodean, siempre lo convirtió en “un personajón”.

Nazareno Pompei en la producción con GENTE en la que habló de su historia de vida y su pasado antes de su ingreso a la casa más famosa del país.

La definición de "personaje" no sólo aparece en boca de los amigos de Nazareno, sino que también fue el empujón que terminó acercándolo al casting del programa más visto de la televisión argentina.

Pero detrás de esa faceta divertida y extrovertida, hubo un proceso personal mucho más profundo. Antes de animarse al “salto de fe” que significó entrar a Gran Hermano, Nazareno atravesó una fuerte crisis existencial tras dejar el fútbol profesional, el sueño que había perseguido desde los cinco años.

Así, después de seis temporadas jugando en el ascenso y de haber debutado en el club de sus amores, Los Andes, el exjugador tomó una decisión tan inesperada como angustiante: abandonar una carrera que ya no lo apasionaba.

Nazareno abandonó su carrera como futbolista a finales de 2024.

Las primeras dos o tres semanas fueron terribles”, reconoce durante la charla con GENTE, al recordar aquellos meses de incertidumbre en los que sintió que el mundo se le desarmaba al dejar el fútbol.

Sin estudios, sin experiencia laboral fuera del fútbol y con apenas algunos ahorros para sostenerse, el joven de 27 años se enfrentó por primera vez a una pregunta que lo paralizó: “¿Qué hago de mi vida?”. Entre la presión económica, la necesidad de reinventarse y el miedo a equivocarse, empezó a descubrir otra inquietud que hasta entonces había estado dormida: su fascinación por la comunicación, la exposición y el mundo del streaming.

La crisis existencial de Nazareno Pompei y el giro que dio en su vida

—Comentaste que dejaste el fútbol en un momento en el que que todavía podías crecer pero te agarró como una crisis ¿Querés contar un poco de eso?

— Sí, fue terrible. En un principio arranca como una decisión de que ya no me estaba apasionando y desde lo económico tampoco me estaba dando lo necesario como para decir, "Bueno, por más que ya no lo viva de la misma manera, porque fue mi sueño, toda la vida es futbolista, estoy ganando buena plata, puedo hacer una diferencia, lo hago igual"
Entonces no tenía ninguna de las dos cosas cuando pongo en la balanza y ahí dije, bueno, paro, me tomo 6 meses de última, que si quiero volver sé que voy a poder, resignando plata en una categoría menor, en algún lugar que no quiera, pero voy a poder volver y veo a ver qué quiero hacer.

"Ya no me estaba apasionando", dice Nazareno Pompei sobre su rol como futbolista.

—¿Cómo fue ese post luego de dejar el fútbol y ver qué seguía después?

—Bueno, en ese lapso, las primeras dos, tres semanas fueron terribles. Yo no tengo estudios, nunca trabajé de otra cosa, económicamente no tengo un colchón, tenía mis apenas algunos ahorros que había hecho y me agarró la desesperación de ‘Y ahora qué hago de mi vida’.

—Te escuché decir que siempre fuiste un desastre en el fútbol.

—Mirá, yo juego al fútbol desde que tengo cinco o seis años, mi vida siempre fue el fútbol
Siempre soñé con ser jugador profesional, con debutar en primera. Gracias a Dios lo pude hacer, cumplí mi sueño: Pude jugar profesionalmente 6 años. Debuté en 2019 y firmé mi primer contrato y a partir de ahí fui profesional hasta fines 2024

— ¿Cuántos años tenías cuando firmaste tu primer contrato?

—Firmo el primer contrato con 21 años, en la edad límite que te da el fútbol para o ser profesional o quedarte afuera. Lo firmé y ese mismo año debuté en primera en el club que soy hincha aparte, Los Andes de Lomas de Zamora. Y bueno, ahí tuve mi carrera en el ascenso, pasé por dos clubes más, siempre con la proyección en que yo quería seguir jugando al fútbol y que era mi carrera.

—¿Sentís que fuiste un desastre en el fútbol?

—Cuando me refiero a que soy un desastre es que nunca pude tener esa diferencia que tienen la mayoría de los jugadores en todas las divisiones y más que nada los que llegan más lejos: los cuidados, el entrenar doble turno, del dedicarte de lleno. Yo era muy vago

—¿Te faltó disciplina, por decirlo de alguna manera?

— No, yo siempre fui el primero en llegar al entrenamiento, era el primero en irme. Disfrutaba mucho el vestuario, el estar con mis compañeros. Nunca falté. Ahora, yo volvía de entrenar, almorzaba, dormía la siesta y ya me iba a juntar con mis amigos. No iba al gimnasio, no iba al nutricionista, no iba a un kinesiólogo, nunca busqué el complemento que tenés que tener, porque lo tenés que tener en el fútbol, si no no hacés la diferencia. Entonces nada, eso también influyó, obviamente que influyó...

—No quisiste resignar del todo tu vida personal por algo laboral...

— Sí, me faltó para que me haya ido mejor. Evidentemente las condiciones tampoco me daban para mucho más porque si no hubiese hecho una mejor carrera. Las condiciones y el techo, evidentemente, me dio hasta ahí, hasta donde jugué, hasta la B Metropolitana. Tal vez si hubiese tenido muchísima más disciplina y acompañamiento de otras cosas, hubiese sumado mucho más y me pudo haber ido un poco mejor, pero yo creo que todo pasa por algo y que mi techo era ese y que por eso llegué ahí.

A sus 21 años, Pompei debutó en primera en el club de sus amores, Los Andes de Lomas de Zamora.

—¿Cuándo empieza a surgir esta crisis profesional?

—Mirá, esa duda se me empieza a plantear en 2023, que justo empiezo a acercarme, entre comillas, acercarme al mundo de los medios por mi hermana, que es productora. Porque hasta ese momento, yo era jugador de fútbol y cerrado a eso. El streaming, las redes, todo lo empecé a conocer más o menos bien en 2024.

—Estabas descubriendo otro mundo...

—Imagínate que mi hermana aparecía en videos de YouTube de la amiga de ella que les va muy bien y yo ni siquiera entendía, no entendía por qué la gente las miraba.

—¿Y cuándo te das cuenta de que podés tener otra faceta o sueño por cumplir?

—Cuando me empiezo a acercar al mundo del streaming y las redes, que veía la repercusión que tenía mi hermana, que la gente la reconocía, le pedía fotos, la nombraban en las redes sociales. Ahí dije, "¿Qué onda esto?"

—¿Te pico el bichito de influencer o streamer?

—No sé, en 2024 me acerqué un poco más cuando participé en el programa que producía mi hermana, que hizo un Gran Rex, y me invitan a participar de un segmento del show, yo que soy re personaje me entregué, y luego del show cuando entro a Twitter, al par de horas empiezo a leer una cataratas de mensajes del tipo: "¿Quién es el hermano de Guada?", "¿Quién es el hermano de Guada?", "Que vaya el hermano de Guada al stream".

—¿Y esa repercusión te gustó?

—Sí, me gustó hablarle a la gente, y al público también porque pedían que vuelva. Ahí fue que me dije: "Che, esto está bueno, esto me copa, me copó la cámara, me sentí cómodo, me gustó".

Tras su paso por el Gran Rex, durante un espectáculo de su hermana, Nazareno se dio cuenta de su amor por el ida y vuelta en las redes y el público.

—¿Y la crisis existencial cuándo surge?

—En 2024, que es el último año que juego, termino el contrato y ahí me agarra la crisis existencial cuando arranca el 2025 de, "che, no me está copando tanto", me llamaban de algún club, y no queria por la plata o por qué no queria mudarme. Como que empecé a poner trabas, y ahí me di cuenta que había pedido la pasión. Es ahí que me doy 6 meses, veo cómo subsisto, me la aguanto…

— ¿Y tenías ahorros…?

— Sí, tenía ahorros y me enganché con un amigo que revende cosas también y empecé a engancharme con él como para hacer unos pesos más porque le tenía que pagar la obra social a mi vieja, bancarme a mí mismo, ayudaba a mi viejo en casa…

—¿Como fue tu proceso de búsqueda?

—Bueno, a las dos semanas que dejo, arranca esto de ‘y qué voy a hacer de mi vida’, un susto bárbaro, porque de verdad con 27 años, nunca había estudiado nada, nunca había trabajado de otra cosa que no sea jugar al fútbol, no estaba salvado económicamente. ‘¿Qué hago?’: me preguntaba. Y sumado al qué hago y a la urgencia de la necesidad económica de decir, 'loco, tengo que empezar a trabajar de algo,
porque tengo que vivir'. Y tuve un par de días pensando, es mi oportunidad de buscar algo que me guste de verdad porque tengo 27 años, porque a pesar de que no estoy en la mejor situación, no tengo hijos, no tengo pareja, soy yo para mí y me quiero dar el espacio a probar qué me gusta. Si me sale mal, de todas formas voy a tener que terminar trabajando de lo que sea porque tengo que vivir, entonces si me quiero dar la oportunidad, bueno, listo, vamos, pongo el pecho y me la banco' y ahí empezaba todo.

— ¿Y esto con quién lo hablabas? ¿Tenías confidentes?

— Con mi hermana, con mi viejo, con mis amigos. Ahí se armaba el debate de "Amigo, dejá de fantasear, tenés que laburar ya porque te van a comer los piojos". Y otros que decían, "Amigo, yo te veo acá. Jugátela por lo que vos soñás, pensás que querés"

—Si no salía nada, ¿volver al fútbol ya no era opción?

— Lo había descartado, ya había cortado todo. Pero bueno, ahí arrancaba la urgencia de decir, "Loco, tengo que laburar de algo, tengo que ganar plata ya, tengo que vivir".
Y al mismo tiempo tenía el otro pensamiento que era, "No, aguantá, aguantá que te van a salir las cosas. Jugátela por lo que vos creés. Esperá que algo va a pasar".

Tras dejar el fútbol, el ahora ex GH sufrió una crisis existencial que lo hizo replantearse varios aspectos de su vida.

—¿Tiraste un par de CVs en algunas empresas por las dudas?

—No, no, a lo sumo arranqué a hablar con mi hermana y le dije que lo único que me copaba era el medio. Le dije, "Me gusta la exposición, me gusta la comunicación, me gusta la gente, me gusta hablar, me gustaría que me conozcan".

—¿Y qué dijo tu hermana?

—Mí hermana me recomendó que pruebe y arranque streameando solo, que fue algo que pensé en un momento, pero lo bajé rápido porque tenés que armar una comunidad, tenés que arrancar muy de cero. Es difícil que te lo retribuyan rápido monetariamente hablando. Y yo no tenía tanto tiempo y tanto plazo a armar algo a ver si la plata llegaba más adelante porque yo la plata la necesitaba rápido.

—¿Pero vos esperaste?

—Al par de meses sale lo de Gran Hermano, que a mí Gran Hermano, mis amigos me lo venían diciendo hace años: "Amigo, sos un personajón para Gran Hermano, ¿por qué no te animás? Entrás seguro, ¿no te imaginás ahí? ¿No te ves ahí?".

—¿Y te veías entrando?

—No, no. No lo pensaba tampoco para el lado de entrar, me imaginaba como que podría pasarla bien ahí adentro, pero nunca dije, "Che, quiero entrar al Gran Hermano". Yo consumidor de Gran Hermano, encima lo consumí siempre desde pequeño por mi abuela.

Nazareno asegura que siempre consumió Gran Hermano por su abuela y que sus amigos todo el tiempo le sugerían que se anotara al casting.

La angustiantes semanas de Nazareno Pompei antes de que se postule a Gran Hermano

—¿Y cuándo aparece GH a circular por tu mente?

—Bueno, un día charlando con mi viejo que estábamos viendo la última edición, le digo, "Pá, y si me tiro a Gran Hermano?". Le brillaron los ojos. “Obvio", me dice, "jugátela". Mi viejo siempre me acompañó a muerte con eso. Me convenció de lo que yo pensaba, que yo siempre dije: "El único miedo que tengo en la vida y lo voy a sostener hasta el día que me muera es tener que vivir una vida que yo no quiero vivir".

—Y así te la jugás por Gran Hermano.

—Sí, dije ya está, me la juego por Gran Hermano. Estaba asustadisimo porque era la Generación Dorada, sabía que iban a buscar otros perfiles...

El ex futbolista está orgulloso de haber cambiado su realidad y sostiene: "El único miedo que tengo en la vida y lo voy a sostener hasta el día que me muera es tener que vivir una vida que yo no quiero vivir".

— ¿Sentís que tu carta de presentación de futbolista influyó en tu elección?

— Capaz que sí, o al menos lo volvió un poco más interesante. Y me decido a hacer el casting.

—¿Y que recordás de ese paso?

—Me costó mucho el video de presentación…

— Tu hermana productora, ¿te ayudó con eso?

— No, no... me ayudó Flor Regidor. Soy amigo de Flor, que también es de Lomas de Zamora, nos conocemos y le mandé a ella: "Flor, escuchá", le digo, "Amiga, te quiero hacer una pregunta. Quiero entrar a Gran Hermano, decime la verdad vos que estuviste. ¿Me ves o no me ves? Porque si no me bajo". Le pedí sinceridad y me dijo que sí que era un "personajón". Y ahí le pedí que me ayude con el video.

—Así qué Flor fue pieza clave.

— Me terminó de ayudar a convencerme. Era una palabra que quería escuchar por la experiencia que ella tuvo. Recuerdo que me costó el video, hice 200 videos, le mandé todos a Flor para que me diga cual le gustaba más. Igual me eligió uno que no me gustó y mandé otro que me gustó a mí.

Flor Regidor, ex GH, y amiga de Nazareno, fue quien lo ayudó con el video del casting.

—¿Cómo te enterás de que habías quedado en GH?

—Pará, que al principio no me llamaban. Me llamaron como al mes recién. Me acuerdo que estaba preocupadísimo.

— ¿Y en ese lapso de tiempo, ¿qué estabas haciendo? ¿De qué vivías?

— Con algún amigo revendiendo cosas, quemando ahorros… Yo siempre tuve algo que hasta ahora, entre comillas, me viene saliendo bien, me puede salir muy mal, que es que nunca tengo un plan B. Es como que apunto a un lugar, quiero esto, voy con esto y solo eso.

—Vivis muy en el presente

— No planifico. Yo dije, voy a entrar a Gran Hermano, listo, yo quiero entrar a Gran Hermano, no voy a pensar en otra cosa, no voy a especular, me la juego a entrar a Gran Hermano.

— Pero no te llamaban…

—Me acuerdo que estaba re mal, empecé a decir que ya no me llamaban más, que me había quedado afuera, y me preguntaban qué iba hacer. Porque era lo único que yo tenía en mente...

—¿Y cuando recibís la llamada?

—Me acuerdo que estaba en lo de mi mamá, fui a visitarla a tomar mate, yo venía re mal y me largo a llorar en la camioneta. Venía manejando angustiado y me largo a llorar, me quiebro. Lloraba manejando, era una imagen pero deprimente. Cuando llego a lo de mi vieja, tomamos unos mates, me voy a pegar una ducha y dejo el celular, lo dejo tirado y me pongo a charlar con ella, y ahí ya me distraigo un poco, agarro el celular que a los 20 minutos entro a WhatsApp, y me aparece un chat con una fotito dorada y un número no agendado. El mensaje que me habían citado para conocerme para el casting.

—¿Y cuál fue la reacción?

—Llorando con mi vieja abrazados los dos en el sillón, las lágrimas saltando de los dos. No sabés lo que fue ese momento, no me lo olvido más. Y bueno, ahí hice el primer casting que yo sentía que no me había ido tan bien pero me había encantado.

—¿Por qué decís que te fue mal?

—Yo nunca había hecho un casting en mi vida: era fútbol, vestuario, nada más. Y de la nada, casting de Gran Hermano sin un punto medio. Estuve medio tieso al principio, no sabía cómo posicionarme, era todo raro para mí.

Nazareno recuerda que recibió el mensaje para el casting de GH cuando estaba con su madre. "(Terminamos) los dos llorando en el sillón", asevera conmovido.

—¿Qué vino después del casting?

—Bueno, pasan dos, tres semanas, no me llaman para el segundo casting otra vez, digo, "Estoy afuera ¿y ahora qué hago? No les gusté".

—¿Y para ese entonces todavía no estabas pensando en un plan B?

— Nada.

— ¿Y tu familia qué onda? ¿Qué decía?

—Me decían que esté tranquilo, que ya me iban a llamar. Pero yo ya había pensado que si no me llamaban, porque era justo para la fecha, me iba a presentar al casting presencial masivo que se hizo.

—Ese era tu plan B

— Ese era mi plan B. Yo ya estaba listo para hacer las 10 cuadras de fila, y justo ese día me llaman para el segundo casting, y bueno, el segundo casting me fue bárbaro, me pude desenvolver mucho mejor. Y de ahí todo se encaminó y quedé.

Fotos: Ramiro Palais
Dirección Creativa: Sebastián Vaca Mur
Estilismo, pelo y makeup: Ernie BA

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