Mariana Fabbiani arrancó su programa DDM de este viernes con un sorpresivo pedido de disculpas público y un descargo emocional tras el revuelo que se armó por un comentario suyo relacionado con el final de A la tarde, el ciclo que conduce Karina Mazzocco.
La secuencia que detonó todo venía incubándose desde hace días. La polémica explotó cuando se instaló la versión de que América levantaría A la tarde y que en el horario que quedara vacante podría desembarcar un nuevo ciclo vinculado a Augusto “Tartu” Tartúfoli y Sabrina Rojas. En ese contexto, durante el arranque de DDM se produjo un momento caótico en vivo: a Fabbiani se le desprendió la “cucaracha” (el auricular interno) y, mientras pedía ayuda, le habló a Tartu —que estaba en el estudio— y lanzó una frase que muchos interpretaron como una chicana o una celebración anticipada por la salida del programa de Mazzocco. Ese recorte se viralizó y fue leído como una burla hacia una colega y, sobre todo, hacia un equipo que quedaba en incertidumbre laboral.
Con ese clima ya encendido, Fabbiani decidió hoy cortar por lo sano y abrir su programa con “nobleza obliga”. En su descargo explicó que inicialmente creyó que no hacía falta aclararlo al aire porque ya había pedido disculpas en privado, pero que el nivel de repercusión y la hostilidad la empujaron a hablar frente a cámara. “Ha crecido tanto el nivel de violencia… las cosas que escuché y leí sobre mí me lastiman”, dijo visiblemente movilizada, y fue tajante: negó haberse reído de Karina o de que levantaran A la tarde.

La conductora también reconstruyó su “verdad” del momento: contó que ese día llegó apurada al estudio, que vio en el último segundo la información que circulaba sobre cambios en la grilla y que, encima, cuando arrancó el programa tuvo problemas técnicos con el micrófono y el auricular. En ese “fragor del vivo”, admitió que llenó un silencio incómodo con lo que acababa de leer, y que la risa que se vio no fue de celebración sino “risa nerviosa” por el desorden del aire. En otras palabras: el punto, para ella, no fue el contenido informativo (que se comentaba en todos lados), sino el timing y la forma en que quedó en pantalla.
Un dato que sumó picante a la trama, y que la propia Fabbiani puso sobre la mesa, fue que le escribió a Mazzocco después del episodio para disculparse y explicarle el contexto, pero que —según relató— no obtuvo respuesta. También dijo que se comunicó con la producción del ciclo afectado y que extendió las disculpas al equipo, remarcando un argumento que repitió varias veces: que ella “estuvo en ese lugar” y sabe lo que significa que te levanten un programa. “Mañana me puede pasar a mí”, fue la idea que quiso dejar como paraguas de empatía.
Mientras tanto, del lado de Karina, el clima no venía liviano. Mazzocco describió el cierre de su ciclo como un golpe que dolió “por la desprolijidad” con la que se filtró la información y porque, según contó, ella había acordado con las autoridades del canal que sería quien comunicaría la noticia al aire. También remarcó que, pese a todo, cumplirá su contrato hasta fin de mes. Y cuando le preguntaron directamente por el “momento” de la supuesta chicana, se plantó: “No me voy a referir a ese momento”.
Por otra parte, ya en su propio programa, Mazzocco respondió al aire y eligió un tono conciliador con su colega: “Amorosamente Mariana Fabbiani hizo un pedido de disculpas… gracias Mariana, errar es humano, perdonar es divino, un besito”.
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