Desde arriba del escenario, su energía impacta. Entre tambores, percusión y una presencia magnética, Gala Celia se convirtió en una de las grandes revelaciones de los históricos shows que Ricardo Arjona realizó en Buenos Aires. Pero detrás de esa artista que hoy gira por el mundo junto a uno de los músicos más exitosos de habla hispana, hay una historia atravesada por la búsqueda, la migración, la maternidad y una conexión profunda con la música desde la infancia.
Nació en Mendoza y creció completamente alejada de los escenarios, pero muy conectada con la cultura y el arte. “Vengo de una familia de maestros de escuela donde se escuchaba música de todo el mundo”, cuenta. En una íntima entrevista con GENTE la percusionista argentina abre su corazón y repasa el recorrido que la llevó desde su tierra hasta los escenarios más importantes del mundo.
“En mi casa había discos de músicas tradicionales, populares en su mayoría. Siempre existió ese input desde la escucha y de a la vez desde las actividades culturales: ir a peñas, a conciertos, a obras de teatro. Bailaba flamenco y afro desde chiquita”, recuerda.

Aunque hoy vive plenamente de la música, asegura que no fue un sueño completamente definido desde la infancia. “Mi sueño se fue transformando un poco en el camino. No sé si lo supe desde siempre, pero intuitivamente siempre me vinculé con la danza, con la música y con las ganas de estudiar”. Ese impulso la llevó primero a formarse en una escuela de música con orientación clásica y luego a especializarse en percusión latinoamericana dentro de una licenciatura universitaria.
Los primeros pasos y el salto a Europa
Antes de girar por el mundo, Gala construyó gran parte de su camino artístico en su provincia, donde integró distintos proyectos atravesados por ritmos cubanos, colombianos y africanos. "Además bailaba y tocaba músicas populares de esos lugares y relacionadas con el folclore argentino”, relata.
Con el tiempo también llegó la posibilidad de colaborar con La Bomba de Tiempo en Buenos Aires. Sin embargo, el gran cambio en su vida ocurrió hace cuatro años, cuando decidió mudarse a España. “En Barcelona empecé a trabajar con artistas grandes como Jorge Drexler, Manuel Carrasco y muchos otros de la escena local”, recuerda orgullosa.
Ese nuevo escenario profesional le abrió puertas inesperadas, para participar en proyectos a nivel mundial, hacer giras internacionales y tocar en festivales enormes como Glastonbury.

“Nunca me tomé tan en serio eso de que creer que era imposible vivir de la música”
A diferencia de muchos artistas que crecen escuchando advertencias sobre la dificultad de vivir del arte, Gala eligió construir su camino sin detenerse demasiado en dichos miedos. “Esa advertencia nunca me la tomé tan en serio. ¿Quién dijo que es imposible vivir de la música?”, confiesa entre risas. La docencia fue durante años un sostén importante en su vida. “Por venir de familia de maestros, desde muy chica di clases en escuelas y otras particulares de percusión. La docencia siempre estuvo muy ligada a mi vida”.
Sin embargo, con el paso del tiempo comenzó a descubrir que la música podía convertirse en mucho más que una pasión. “Me fui dando cuenta de que era una posibilidad vivir de tocar, hacer giras y subirme a escenarios grandes”. Y aunque hoy atraviesa uno de los momentos más importantes de su carrera, prefiere seguir manteniendo los pies sobre la tierra. “Soy muy consciente de que esto puede mutar. Pero si ocurre, bueno, habrá que barajar posibilidades y ver por dónde te lleva la vida. Mientras tanto lo disfruto”, añade.
Por eso, mientras disfruta del presente junto a Ricardo Arjona, continúa desarrollando proyectos propios. “Vengo haciendo un disco mío. Quiero seguir nutriendo mi propio universo creativo y musical”, se desafía.

Cómo llegó a la banda de Ricardo Arjona
El llamado que cambiaría su carrera llegó de manera completamente inesperada. Gala estaba terminando una gira junto a Manuel Carrasco cuando apareció la propuesta de sumarse al equipo de Ricardo Arjona. “Fue totalmente sorpresivo para mí. Cuando justo me venía preguntando qué iba a hacer, qué proyectos podrían surgir, apareció esto en un momento muy oportuno”.
La artista también admite que desconocía cuánto protagonismo tendría la percusión dentro del show de Arjona. “No estaba tan al tanto de que el mundo musical de Arjona contemplaba tanto la percusión o al menos la percusión que yo hago”. Lo cierto fue que el cantante guatemalteco la incentivó a desplegar toda su creatividad.“Él me pidió que aportara, que armara arreglos y que propusiera un montón de cosas. Eso fue muy divertido y muy creativo”, destaca.

Sobre cómo es el artista fuera del escenario, Gala reveló que a lo largo de los meses de convivencia en gira lograron construir un vínculo cercano. “La banda tiene sus horarios y Ricardo otros, pero de momentitos nos vamos encontrando y tenemos la chance de hablar con él... Surgen actividades con el crew, con toda la banda y el equipo técnico, y él participa. Ahí aparecen conversaciones, recomendaciones, chistes y momentos que hacen que nos acerquemos”, detalla.
“La audiencia argentina es algo que no se ve en todos lados”
Después de meses recorriendo escenarios internacionales, la llegada a Buenos Aires tuvo un sabor completamente distinto para Gala. Más aún cuando el público comenzó a ovacionarla cada vez que Arjona la presentaba como la integrante argentina de la banda. “Eso a la audiencia de acá le encanta. Es muy apasionada, una cosa que no se ve en todos lados. Creo que este nacionalismo argentino hace que la gente lo sienta como algo muy especial y obviamente yo también. Yo acá me siento espectacular”, subraya.
Además, reconoce que volver al país tras tanto tiempo de vida afuera le moviliza muchas emociones. “Hace casi cuatro años que me fui de mi país, entonces regresar significa muchas cosas. Las canciones de Ricardo también hablan mucho de migrar, y él sabe lo que significa vivir lejos de tu país. Entonces volver acá, tocar acá, reconectar con toda la cultura argentina me reactiva, como te digo, muchas cosas.”
El regreso más esperado: familia, sabores y música
Antes de comenzar los shows en Buenos Aires, Gala hizo una parada obligada en Mendoza para reencontrarse con las personas más importantes de su vida. La artista reveló que es mamá de un adolescente de 17 años y que llevaba varios meses sin verlo. “Volver a conectar con mi hijo fue lo más importante”.

Como toda cuyana, también hubo lugar para los sabores típicos y los afectos cotidianos. “En Mendoza obviamente no puede faltar comer tortitas y disfrutar asados con amigos”, dice combinando sonrisas y nostalgia, antes de reconocer que, entre show y show con Ricardo Arjona, empezó a reencontrarse con "algunos proyectos artísticos argentinos que marcaron mis inicios", con la intención de, "por qué no", generar música para dar a conocer en un futuro no muy lejano.

