Hoy forman una de las parejas más consolidadas y discretas del mundo del espectáculo y el deporte, pero la historia de amor entre Maxi López y Daniela Christiansson no comenzó de manera sencilla.
Según reveló el exfutbolista, conquistar a la modelo sueca fue una verdadera misión que le demandó tiempo, paciencia… y una considerable inversión.
Durante una reciente entrevista en TDT, el exesposo de Wanda Nara repasó con humor y sinceridad cómo fueron aquellos primeros meses en los que intentó acercarse a quien hoy es su esposa y madre de sus hijos menores, Elle y Lando.
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La historia de amor de Maxi López y Daniela Christiansson
La historia comenzó en 2014, poco tiempo después de su mediática separación de Wanda Nara. Fue en Milán, durante una cena entre amigos en un restaurante de sushi, donde conoció a Daniela. Sin embargo, el flechazo no fue inmediato para ambos.
“Le preparaba desayunos, almuerzos, cenas… y nada. No me daba bola”, recordó entre risas. Según contó, la modelo lo mantuvo a distancia durante cinco o seis meses, pese a todos sus intentos por conquistarla.

En ese tiempo, Maxi desplegó una estrategia digna de un plan maestro: organizó encuentros, cenas multitudinarias y eventos en los que se aseguraba de coincidir con ella. “Arreglaba cenas para veinte personas para que estuviera ella y yo poder estar cerca”, confesó.
Pero los resultados tardaban en llegar. “Después de seguirla a diez o quince eventos diferentes, con un montón de plata y tiempo invertidos… ni un beso”, relató. Y remató con una frase que hoy recuerda con humor: “Dios mío, qué boludo. Toda la guita invertida”.
París, champagne y el giro inesperado que cambió todo entre Maxi López y Daniela Christiansson
El punto de inflexión llegó en París, durante la Fashion Week, donde Daniela se encontraba trabajando. Decidido a no rendirse, Maxi viajó hasta allí con la intención de hacerse notar.
“Era su mundo, así que tenía que estar en todos lados para que me viera”, explicó. Y vaya si lo logró. Durante una noche de fiesta, entre champagne, vodka y tequila, la situación finalmente cambió.

“Hice como veinte botellas de champagne. Después arrancamos con la vodka y terminamos con la tequila, que a ella le encanta el tequila. A mí el tequila me parte. Me partió al medio”, relató.
La velada terminó con una escena tan insólita como memorable. López recordó: “Abro la puerta frente a la Torre Eiffel. Ella estaba sentada arriba mío, éramos como ocho en el auto. Cuando me levanto, habían como ocho policías ahí, todos mirándome y se cagaban de risa”. Al terminar el encuentro, fue acompañado al hotel por Daniella, el encargado de relaciones públicas y amigos, que lo depositaron en la cama.
Al día siguiente, ese momento de vulnerabilidad y espontaneidad pareció derribar las últimas barreras. “Nos juntamos a tomar un café y ahí cambió todo. Fue como que se dio vuelta la tortilla. Ella me dijo: ‘Ahora sí’”, reveló.

Desde entonces, la relación no dejó de crecer. Más de una década después, Maxi y Daniela construyeron una sólida familia ensamblada, alejada del ruido mediático y centrada en sus hijos, sus proyectos en común y una vida compartida que combina viajes, trabajo y momentos de intimidad.
Hoy, la familia de Maxi López se prepara para terminar de efectuar un paso importante en su historia: su mudanza definitiva a Argentina. Es que el ex futbolista padeció estos últimos meses la odisea de dividirse entre Suiza y Buenos Aires, para compatibilizar sus proyectos profesionales en la tv argentina y sus deberes de padre y esposo, ya que Christiansson se encontraba embarazada en aquel entonces.
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