El silencio en el partido de Pilar se rompió en las últimas horas con una publicación que caló hondo en la sensibilidad social. Camila, una joven vecina de la zona, decidió que ya no podía callar más y compartió en sus redes sociales el registro fílmico de una pesadilla que ocurrió puertas adentro de su hogar.
Las imágenes, captadas por las cámaras de seguridad internas de su departamento, mostraron la saña con la que su exnovio, Federico Nicolás Balbuena, la atacó sin piedad.
En el video, que se viralizó de inmediato, se pudo observar cómo el hombre la agarró de la ropa con violencia, la arrojó sobre un sillón y comenzó a golpearla con los puños mientras ella estaba reducida.
La secuencia continuó en la cocina, donde los tirones de pelo y maniobras compatibles con un intento de asfixia evidenciaron un nivel de agresividad escalofriante.

"Me cansé de que nadie me escuche. Me dejó con la cara destruida. Estuve una semana encerrada sin poder salir", escribió la joven, exponiendo las marcas físicas y psicológicas de una agresión que la llevó a la internación.
La víctima relató que el hecho ocurrió el 13 de mayo de 2025 y que el ataque comenzó cuando ella intentó poner un límite.
“Él se acercó luego de que yo le diga que no, y le avisara que estaba llamando a la policía”, recordó sobre el inicio de la violencia.
A pesar de haber logrado salir con vida de ese episodio, Camila denunció que las amenazas de muerte fueron constantes desde entonces. La frase que encabezó su descargo en Facebook resumió su desesperación actual: “Si algo me pasa, ya saben quién fue”.

El perfil de Federico Nicolás Balbuena que trazó la víctima en su denuncia es el de un hombre peligroso que se siente impune. Según Camila, el agresor cuenta con varias causas penale, incluso una por delitos de abuso sexual contra ella, pero sigue circulando libremente por las calles.
“Este COBARDE … es Federico Nicolás BALBUENA. HOY con varias causas penales, dos de ellas por Abuso Sexual… SIGUE LIBRE“, denunció la joven para alertar a la sociedad sobre la peligrosidad de su ex.
El temor de Camila se vio reforzado tras un allanamiento ordenado por la fiscalía en el domicilio del acusado en Luján, donde la Policía Bonaerense secuestró dos armas de fuego cargadas (pistolas Glock calibre .9 milímetros) que estaban registradas a su nombre.
Esta realidad alimentó el pánico diario de la víctima, quien aseguró que no puede llevar una vida normal. “No puedo salir a la calle porque anda armado. ¿Quién me lo puede explicar???”, se preguntó angustiada ante la falta de una medida de detención efectiva.
En su último pedido de auxilio, Camila apeló a la solidaridad de quienes conocen a Balbuena y a la presión mediática para que la Justicia reaccione.
“Necesito ayuda para que este tipo no quede impune y que no lo sigan encubriendo. Necesito justicia ya”, reclamó en el cierre de su posteo.
Mientras la fiscalía espera pericias psicológicas que podrían demorar hasta un año por falta de turnos, Camila sigue esperando una respuesta que le devuelva la seguridad.
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