La moda argentina volvió a celebrar su gran noche. Este domingo 26 de abril, los Martín Fierro de la Moda reunieron en los estudios de Telefe a las figuras más influyentes del espectáculo, el diseño y el universo digital en una gala que confirmó, una vez más, el lugar central que ocupa la industria en la escena cultural local. Con Iván de Pineda y Valeria Mazza al frente, la ceremonia desplegó una postal de glamour, creatividad y alto impacto estilístico.
Pero, como ocurre en toda gran cita fashion, la verdadera acción comenzó mucho antes de la entrega de premios. Desde temprano, la alfombra roja se transformó en una auténtica pasarela donde cada aparición funcionó como una declaración de estilo.
Entre siluetas dramáticas, apuestas audaces y guiños a las grandes pasarelas internacionales, hubo tres tendencias que se impusieron con claridad y dominaron la noche: los lunares, el blanco invernal y las transparencias con efecto segunda piel. Tres ejes estéticos bien definidos que, cada uno a su manera, reinterpretaron el glamour contemporáneo y marcaron el pulso de la alfombra roja más importante del calendario de la moda nacional.
Una a una, las tendencias que se impusieron en los Martín Fierro de la Moda
Transparencias y efecto segunda piel: la apuesta más audaz
Sensual, desafiante y visualmente impactante, la tendencia de las transparencias fue, sin dudas, la más osada de la noche. Y eso, en una velada de bajas temperaturas, solo confirma una vieja máxima del universo fashion: la moda rara vez entiende de pronósticos.

Encajes, tules, gasas y tejidos translúcidos se apoderaron de la alfombra roja en looks que jugaron con la ilusión óptica, el layering y el efecto segunda piel. Zaira Nara, anfitriona de la red carpet, fue una de sus grandes embajadoras. También se animaron Vero Lozano, Juli Poggio, Taína Gravier y Evelyn Botto —quien, además, coronó la noche con un premio—, entre otras figuras que eligieron correr riesgos y convertir el cuerpo en parte esencial del relato estético.






Lunares: el estampado estrella de la noche
Si hubo un print que reinó sin discusión, ese fue el polka dot. Atemporal, sofisticado y con una impronta que oscila entre lo retro y lo vanguardista, los lunares se consolidaron como el estampado favorito de la velada. Lejos de su costado más naïf, esta temporada se reinterpretan en clave elegante, con siluetas depuradas y un aire decididamente couture.

Carolina "Pampita" Ardohain fue una de sus máximas exponentes, apostando por una versión refinada y de impecable factura. También Flor de la V se sumó a esta corriente, demostrando la versatilidad de un motivo que atraviesa generaciones y estilos.

Incluso Adrián Appiolaza, director creativo de Moschino, reafirmó la vigencia del estampado, aportando su mirada siempre lúdica y sofisticada. Matilda Blanco, por su parte, completó la lista de referentes que validaron el regreso triunfal de este clásico.


Blanco invernal: el nuevo neutro de la temporada
Contra todo pronóstico, el blanco se impuso por sobre el eterno negro y se convirtió en uno de los grandes protagonistas de la noche. Lejos de reservarse para los meses cálidos, el llamado winter white demostró su poder en clave nocturna: elegante, luminoso y profundamente moderno.

Valeria Mazza, anfitriona de la gala, lo llevó con la autoridad de quien entiende a la perfección el lenguaje de la moda. A ella se sumaron Stephanie Demner, Anita Espasandín y la China Ansa, cada una desde su propio registro estilístico, pero coincidiendo en una misma premisa: el blanco ya no es una excepción invernal, sino una declaración de sofisticación contemporánea.



Fotos: Rocío Bustos
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