“No hay como el amor y la pasión de los argentinos. Estoy orgullosa de ser argentina”. Con esa frase, Eva de Dominici (31) resume no sólo el vínculo que mantiene intacto con su país, sino también el lugar desde el que hoy transita uno de los momentos más sólidos de su carrera. Instalada en Los Ángeles desde hace varios años, la actriz argentina logró abrirse camino en Hollywood y convertirse en uno de los nombres locales con mayor proyección internacional.
Su presente profesional la encuentra en plena expansión. Recientemente estrenó Balls Up, la comedia de acción protagonizada por Mark Wahlberg y Paul Walter Hauser, y su nombre también resonó con fuerza entre los rumores que la ubicaban como una de las candidatas para sumarse al universo DC en la próxima película de Superman como la Mujer Maravilla. Consultada por esas versiones, Eva prefirió mantener la cautela, aunque no ocultó su admiración por James Gunn, a quien definió como “un director muy especial”.

Lejos de la idea del éxito inmediato, De Dominici construyó su carrera con paciencia, disciplina y una convicción inquebrantable. Para ella, cada proyecto representa una nueva oportunidad, un desafío que encara con la misma entrega con la que, por ejemplo, un futbolista que representa a su país afronta cada partido: "Con foco, perseverancia y un compromiso absoluto", detalla la actriz.
En ese sentido, en la producción de tapa exclusiva con revista GENTE, Eva luce la camiseta de la Selección, y deja en claro que esa pasión la acompaña en cada paso. No sólo palpita el próximo Mundial como una hincha más: también se siente una jugadora dentro de la cancha, representando a la Argentina en cada casting, en cada rodaje y en cada nueva oportunidad que se le presenta en Hollywood.
—¿Vos creías de niña que ibas a llegar a donde estás hoy?
—Yo siempre fui una soñadora loquísima, nunca tuve límites para soñar. Y sigo soñando como cuando era niña. Creo que eso también me llevó a actuar. Me siento muy afortunada que desde chiquita se me cumplió el sueño de laburar, que yo desde ese entonces ya sabía que era lo que quería hacer. Yo a los 5 años ya sabía que esto era lo que queria.
—¿Nunca se te pasó por la mente dedicarte a otra cosa?
—Todo siempre dentro de este mundo. Me gustaría escribir. Escribir como mis propios proyectos. Hace 7 años que estudio guión, que es otra carrera. Tengo proyectos guardados, como escritora, que me encantaría que sucedan. Ahora estoy trabajando con una escritora profesional y te digo que toma mucho tiempo, es espectacular, pero es muy agotador.

—¿Qué mitos podemos derribar de Hollywood? ¿Cómo fue tu experiencia?
—Hollywood es como cualquier otro mercado, no le veo mucha diferencia. Pero bueno, hacer algo bien, lleva mucho tiempo. Yo no me comparo absolutamente con nadie. Hay gente que le va increíble desde muy chiquito, después desaparecen, después vuelven. Hay otros que no, que no logran trabajar profesionalmente hasta que son más grandes y de repente explotan. Lo importante es poder trabajar y mantenerte activa. El trabajo siempre trae más trabajo. Nunca sabés qué o cuáles de esos papeles van a pegar o lo que sea, pero no es que estoy en busca de eso. Yo soy una persona hiper recontra positiva y me encanta trabajar, superarme y probar.
—Bueno, tu más reciente proyecto cinematográfico, Balls Up, te hizo compartir sets junto a Mark Wahlberg y Paul Walter Hauser. Una película que justo hace foco en la pasión de los futbolistas en Argentina o Brasil….
—Sí, fue loquísimo cómo llegó ese proyecto. Yo estaba grabando en Italia, y me llega este material sobre una comedia. Yo siempre le tuve miedo a la comedia y de repente lo veo y digo: "Che, pará, yo re podría hacer esto". Yo soy una persona que si ve una oportunidad que me parece que va a estar buena, me subo al tren y voy. Y así lo hice, literalmente, que me fui de Nápoles a Roma para hacer el casting.
—¿Qué te llamó o generó esta corazonada?
—Es una peli que está completamente relacionada al Mundial. Me tocaba todas las fibras. Encima nosotros los últimos campeones y apasionados por el fútbol, que en otros países no lo llegan a entender. De hecho, un poco de eso también se trata la peli, como esta observación de la pasión que tenemos hacia el fútbol, que es algo que no, no se puede ni explicar. Como cuando ganamos el mundial, la locura de cómo salió la gente a la calle, como se siente como un triunfo personal, como que los jugadores de fútbol se convierten en héroes…
—¿Qué anécdota te queda del rodaje?
—Me divertí mucho. Pero lo primero que pensé cuando quedé es que en la peli hago de brasilera y yo dije: "Ay, Dios, no puede ser que sea la película sobre Brasil y Argentina y a mí me toque hacer de brasilera en una película de fútbol" (se ríe).

—Lo que van a hatear los brasileños de ver una argentina interpretando una brasileña. ¿Cómo te preparaste con el tema del acento?
— Y bueno, estuve practicando. Obviamente que ellos me pusieron una "coach" de portugués. Tenía dos de hecho, y lo estuvimos laburando a morir. Tenía que hablar bastante en portugués. Pero yo tengo como cierta facilidad con el oído. Me di cuenta que me gusta y divierte practicar acentos, idiomas.
—Estamos con el Mundial a la vuelta de la esquina, ¿vos sos futbolera?
— No soy tan futbolera. O sea, no es que miro partidos cotidianamente, pero vengo de una familia muy futbolera. A Cairo, mi hijo, le encanta el fútbol. Mi papá es recontra futbolero.
—¿Y el Mundial como lo viven en casa?
—En casa soy la menos futbolera, pero cuando viene el Mundial me vuelvo loca, me encanta. Este año que es en Estados Unidos, ya estoy en campaña para ir a ver los partidos.
—¿Y Cairo es fan de Messi? ¿Cuál es su jugador favorito?
— Le encantan Messi y Cristiano Ronaldo. Habla todo el día de ellos dos.
Eva de Dominici: entre aviones, sets y ser mamá, la búsqueda de un equilibrio propio
Radicada en Los Ángeles, pero con una vida marcada por los viajes constantes, Eva de Dominici encontró su propio modo de habitar una rutina tan vertiginosa como cambiante. En esta charla con GENTE, la actriz reflexiona sobre cómo logró equilibrar su carrera internacional con la maternidad, un desafío que asumió siendo muy joven y que, con el tiempo, terminó transformándola por completo.
Lejos de vivirlo como una renuncia, reconoce que la llegada de su hijo, Cairo, le dio orden, foco y una nueva perspectiva sobre sus prioridades. Hoy, más conectada con sus afectos, con su tiempo y con su propia esencia, disfruta de un presente en el que conviven el trabajo, la familia, la amistad y esa libertad que sigue siendo una parte central de su identidad.

—¿Cómo sobrellevás esta vida de artista nómade y maternidad?
—Viajo muchísimo. Vivo en un avión, es una locura. Yo estoy instalada en Los Ángeles, pero la realidad es que la cantidad de tiempo que paso viajando durante el año es más que lo que realmente paso en la ciudad. Tengo mi casa, pero vivo una vida muy nómade y a eso lo acostumbré a mi hijo un poco. A veces viajo sola, a veces lo traigo pero a mí me gusta… Es una vida que me gusta, nunca me aburro.
— Esta vida nómade a la que te referís también implica momentos de soledad o cómo es en tu caso. ¿Quiénes conforman tu círculo de contención?
—A mí me gusta la soledad, la disfruto bastante, aunque no tengo muchos momentos de soledad como se creería con esta vida que llevo. Tengo una familia hermosa. Quiero aclarar que, aunque no hable mucho de mi situación actual para preservar a mi hijo y su papá, mi familia sigue siendo la misma que era.
— Ahora que mencionás a tu familia. ¿Cómo hacés con la tuya, que está dividida entre Estados Unidos y Argentina?
—Bueno, tengo una familia enorme. Mi mamá y mi hermana viven en Estados Unidos conmigo y mi papá está en Buenos Aires. Y reparto un poco el tiempo entre ambos. Cuando estoy en Buenos Aires está toda mi familia pendiente. Tengo una familia muy a la italiana, gigante.

—¿Y el ambiente allá cómo lo sorteás?
—En Los Ángeles tengo también un grupo de amigos que es espectacular. Muchos están en el ambiente, otros no. Igual soy muy selectiva de con quién, es bastante chico. Somos siempre los mismos, pero no es que estoy cerrada a conocer gente y sumar amistades. De hecho, con mis mejores amigos siento que cada vez somos más adolescentes.
—Te escuché hablar en entrevistas recientes sobre tu ajetreada vida de artista, la falta de tiempo y luego maternar desde muy joven. ¿Sentís que hoy estás dándote ese tiempo de disfrutar un poco más de los tuyos?
—Sí, sí, como que aprendí a valorar mucho la amistad con el paso del tiempo. Antes era muy colgada, me olvidaba de los cumpleaños de mis amigos, tenía como ciertas cosas que no me hacían como tan presente. Hasta que me pusieron los puntos y ahí caí. Siento que mejoré mucho como amiga.
—Puede ser que antes quizás estabas muy enfocada en el laburo.
—Sigo recontra enfocada en el laburo. Eso no cambió, pero sí es cierto que estaba como muy preocupada del laburo, a eso sumemos que fui mamá muy chiquita, tenía como mucho sobre mis espaldas hasta que en un momento fue como que traté de relajar, como de decir "che, loca sé vos misma, tranquila, sí tenés un hijo, hay responsabilidades, pero también uno se tiene que dar el espacio para no perder ese niño interior”. Suena a cliché, pero es un poco también lo que a mí me salvó. No perderte los momentos de ocio y de joda con tus amigos.
—Por ejemplo, ¿cuál sería un plan ideal para vos?
—No sé, no soy de salir a bailar, pero tal vez llegar a Buenos Aires y quedarme en la casa de mi mejor amigo boludeando hasta las 2 de la mañana, bailando en la casa o charlando de la adolescencia. También siento que volví a reconectar con mi hermana, que siempre fue también mi mejor amiga, pero en la maternidad me perdí mucho y ese espacio nuestro.

—¿Qué fue lo más difícil de ser mamá joven y construir una carrera artística al mismo tiempo?
—Mirá yo me embaracé a los 23 y tuve a Cairo a los 24, ahora tengo 31. No sos la misma a los 23 que a los 30. Cambiás mucho, y hay una cierta inmadurez que la viví siendo madre. Igual no siento que haya un momento mejor que otro para ser mamá. Pero es como que estás viviendo un proceso muy loco en los 20, medio como el ego trip y se mete de repente como una criatura. Yo aprendí mucho, siento que Cairo me quitó mucho egoísmo. La maternidad fue como un gran aprendizaje, como de verdad estar pendiente de otra persona igual o más que de uno mismo.
— Como que todo empieza a girar en torno a él y ya no sólo en vos…
—Sí. Y si bien, por ejemplo, las grabaciones, los calendarios y todo eso, es más difícil llevarlo adelante con un hijo. Eso está clarísimo. También Cairo tuvo algo muy positivo, además de todo lo obvio que es ser mamá, pero tuvo algo muy positivo en mi vida que es que siento que me ordenó. Creo que me ordenó la cabeza y me hizo darme cuenta un poco hacia dónde quería ir. Como ya no tenés tanto tiempo, entonces te decís: "Bueno, a ver, ¿en qué voy a gastar mi tiempo? Tengo que usar mi tiempo de manera más efectiva". Y bueno, hay otras cosas que se quedan fuera, y así es como que me enfoqué aún más en el trabajo y filtré muchas cosas.
—Como que te hizo estar más en eje y aprender a priorizar ciertas cosas, que cuando se es más joven, y más cuando sos famosa, quizás es más fácil de tener una vida un poco más loca, por decirlo de alguna manera, ¿no?
—Bueno, es que cuando yo era más chiquita, a los veinti pocos, fue todo una movida enorme. Fui mamá, me mudé de país, empecé a intentar laburar en otro idioma, fue mucho cambio de la noche a la mañana. Fue de verdad pegar un volantazo impresionante sin pensarlo tanto, y eso me llevó a tener una vida en la que me encontraba en una burbuja, porque necesitaba mucho tiempo para estar con mi hijo. Ojo, no te lo cuento como un sufrimiento, te lo cuento como algo que yo disfrutaba, porque disfrutaba de estar en esa. El tema es que claro, un día volvés a salír y te das cuenta que no conocés la música que está sonando hoy, sentís que te perdiste un montón de cosas, como que no tenés idea de nada, en comparación de las chicas por ahí de mi edad que sí están más en la movida, sobre todo de Argentina. Entonces, de repente me sentí medio perdida, y está bueno también reconectarse con eso.
Eva de Dominici y su faceta más íntima: la maternidad como su gran prioridad
Instalada en Los Ángeles, Eva de Dominici construyó una vida lejos de la Argentina, pero con un eje inalterable: su hijo, Cairo. Fruto de su relación con el compositor y productor musical Eduardo Cruz, hermano de Penélope Cruz.
El niño nació en octubre de 2019 y, a sus 6 años, ya despliega una personalidad curiosa, creativa y muy activa. En diálogo con revista GENTE, la actriz se abre sobre su rol como madre y revela cómo cría a su hijo con una filosofía basada en la libertad, la exploración y el disfrute, sin perder de vista la responsabilidad. "Soy muy libre", se describe Eva sobre su rol como mamá.

—Si tuvieses que describirte, ¿qué tipo de mamá te considerás?
—Una mamá bastante libre, te diría. Me gusta mucho la libertad. Confieso que me cuesta mucho poner límites, es lo que más me cuesta, porque me encanta ver a los chicos libres, jugando, salvajes, que prueben cosas. Yo soy muy hiperactiva y mi hijo también.
—¿Qué nos podés contar de esa rutina materna que creaste para él?
—Mirá, desde chiquito lo llevé a todos lados. Él conoce todo Los Ángeles, conoce cada uno de los museos, conoce todos los parques. No había un solo día en el que yo lo tuviera en casa probando distintas actividades: hace piano, juega al fútbol, juega al básquet, me gusta probar. Soy muy libre, pero con las actividades soy exigente y responsable. Si Cairo tiene piano a las 6 de la tarde, en piano estará a las 6 de la tarde. De eso me ocupo yo, porque yo soy así conmigo misma también, pero después por ahí no soy tan rutinaria con temas domésticos dentro de la casa: si él quiere comer en el sillón lo dejo.
—Por lo que veo le fomentás este contacto con el deporte o lo artístico, ¿te expresó si quiere ser deportista o si le gustaría ser artista? ¿Te comenta algo de eso?
—Ahora está con que quiere ser streamer, youtuber, no entiendo mucho de eso (se ríe). A veces miramos juntos algunos programas de esos. Ahora, justo ahora, mientras estamos hablando, está en un lugar que es como de educación STEM, donde les enseñan a hacer apps, como que aprende a hacer aplicaciones él mismo. Le copa hacer eso por ahora, pero andá a saber. También le gusta mucho jugar al básquet y juega muy bien.
—¿Cómo maneja Cairo tu exposición y fama? ¿Le gusta?
—Cuando me piden fotos no le gusta, se pone receloso, no le gusta.

—¿Te reclamó alguna vez por no estar?
—Sí, obvio. No le gusta nada cuando me voy. Muchas veces viene conmigo, pero lo hablamos libremente. A veces no quiere venir, y no viene. A veces quiere venir y viene. Hay otras que no se puede por sus actividades y toca estar separados. La última vez que estuve grabando me fui un mes entero, que eso es un montonazo para nosotros, un mes o un poco más, a Canadá a filmar una serie y no sabía que me iba a tener que quedar ahí un mes entero. Pensé que iba a poder ir y venir y no pude, y fue duro. Pero después cuando no estoy grabando, aprovechamos los momentos a full. También tiene una familia muy grande, nunca está solo. Mi hijo está muy acompañado. De todas maneras la mamá es la mamá y las ausencias son las ausencias, pero manejo el trabajo, como te digo, día a día.
—Más allá del cambio rotundo que pudo haber implicado en tu juventud, no hablás de la maternidad con pesar, en el sentido de que haya sido un sacrificio…
—No, para nada. Ser mamá es lo mejor que me pasó en la vida, literal. No lo puedo comparar con nada. En su momento, ni bien tuve a Cairo, sí, obviamente que hubieron momentos difíciles, pero hoy por hoy te digo, es lo mejor que me pasó. Con los años aprendí a disfrutar de la vida y de no tomarme las cosas tan en serio.
—¿Tuviste una crisis de los 30?
— No, no tuve crisis de los 30. ¿Podés creer? Todavía no me pegó. Pasa que no le doy mucha bola a los números, la verdad. Entonces fue como que sentí que estoy estrenando una nueva década. Me sentí como muy vital.
— Mucho se habla del edadismos dentro de la industria del entretenimiento ¿Tuviste algún miedo con eso a medida que van pasando los años o tratás de no pensar en eso?
—No, ni se me cruza por la cabeza. Como te digo, trato de vivir el momento y aprovechar cada oportunidad que se me presenta.
—¿Qué le dirías hoy a esa Eva de 5 años, soñadora y apasionada por la actuación?
—Creo que me agradezco haber sido positiva, de haber sido una soñadora y no tenerle miedo a eso. Agradecerle por su fuerza, porque desde chiquita creo que esa nena siempre tuvo una virtud de caer y de levantarse con mucha fortaleza. Le agradezco a esa Eva chiquita, que sigue estando en mí, que no desapareció, que me acompaña.
Fotos: Rocío Bustos

