En el camarín, Pablo Albella (35) nos cuenta que "se consideraba un hombre de empresas hasta hace cinco años", pero viéndolo posar con su 1.84 metro en el estudio de GENTE queda claro que perfectamente podría haber sido modelo. De hecho, lo pensó. "Cuando tenía 16 años fui a un casting en Córdoba que había visto en el diario, pero todo se veía tan pero tan turbio que ni bajé del auto", resume con esa picardía suya y esa negación de cabeza cortita y repetitiva que tan bien conocen quienes lo siguen a través de sus redes sociales con el simpático apodo de "Hola, ¿está Pablo?".
Pero esta vez Pablo no va a hacer un reel de Instagram ni va a enumerar cuáles son las cosas típicas de treintañeros. No. En esta oportunidad lo invitamos a romper el molde y a animarse a realizar una producción de fotos distinta a todas las que hizo antes. Y así como va a desnudar en fotos parte de su cuerpo -¡algo rarísimo en él!-, también va a desnudar su alma y nos va a revelar varios detalles de su vida privada que el público "desconoce totalmente".

–Hoy creo que te sacamos de tu lugar habitual. ¿Cómo te sentiste con esta producción de fotos?
–Bien, bien. La verdad que fue un re desafío porque hubo de todo: hubo fotos más de modelo, otras más tipo europeas, algunas más hot... Pero me divirtió porque siento que es como jugar, tipo actuar.
–Lo cual coincide bárbaro con tu nueva faceta de actor.
–¡Ay, sí! El año pasado arranqué con esta idea de empezar a hacer algo más de elenco, que no sea tan de unipersonal en el teatro. Y cuando salió la oportunidad de audicionar para Papá por siempre, dije: "Bueno, vamos a probar". ¿Viste que siempre dicen que de diez que audicionás, quedás en una con suerte? Bueno, yo tuve suerte, porque fui, audicioné y quedé.

–Tremendo debut. ¡Y en un musical! ¿Tuviste que cantar para convencerlos?
–¡Sí! Me hicieron cantar canciones de la obra, cuando yo nunca había cantado frente a ningún público. Y lo más loco es que en ese primer público estaba Flor Bertotti, que la amo con toda mi alma, pero yo no sabía que iba a estar. Me re acuerdo que subí al escenario, la vi ahí y dije: "¡Ay, bueno, listo!", y ya me empecé a poner nervioso.
–¿La entrega sobre el escenario fue total? ¿Cantaste y bailaste?
–No. Por suerte no me audicionaron para bailar, ¡se la jugaron!, porque en la obra bailo un montón, y confieso que tuve que tomar clases después porque el baile no es lo mío (Ríe).

–Estamos acá, en una entrevista para una revista, hablando de tu trabajo en el Teatro Liceo, pero... ¿puede ser que hace cinco años tu vida era radicalmente distinta?
–Sí, completamente. Laburaba en una agencia de publicidad ocho horas, tenía mi emprendimiento también con clientes locales porque laburaba para una agencia de afuera... estaba re bien, cómodo, económicamente muy bien, había viajado, había grabado con Thalía, con J Balvin... o sea, me daban un buen lugar a nivel creativo.
–¿Y qué pasó?
–Apareció la pandemia, las redes y esta necesidad de contar otras cosas. Empecé a crecer y ahí fue cuando me decidí, obviamente también junto a mi familia y a mi pareja, a decir: "Bueno, hay que dar el salto".
–¿Quién fue el que más te motivó a dar ese salto?
–'El Fran', mi novio que me acompaña hace 15 años y que me banca en todas. Yo por ahí soy un poco más miedoso y él es el que me enseña a animarme a hacer cosas nuevas.

–Por lo que contás, él es tu apoyo, pero tu millón y medio de seguidores de Instagram casi ni sabe de él.
–(Ríe asintiendo) Es que él es bastante tímido. No se muestra mucho en las redes... ¡ni siquiera en las suyas! Él es abogado, nada que ver, y tenemos la misma edad y todo, pero no le gusta aparecer. Igual siempre que necesité lo hizo, ¿no?, pero no es que me dice "ay, grabemos una historia", "hagamos un video"... No, ni ahí. Igual lo estoy convenciendo para que aparezca más. ¡Vamos a ver si lo logro!
–¿Se viene una historia contando cómo fue su compromiso?
–¡Claro! Hay que empezar a buscar canjes para el casamiento, esas cosas (Se tienta).
–Ya que estamos, ¡no nos dejés con la duda!, ¿cómo fue ese compromiso?
–Y mirá... nos comprometimos a la semana de conocernos. Así de intensos somos.

–¡¿O sea que llevan quince años comprometidos?!
–Exactamente. Pero a los 20 años no teníamos nada. De hecho nos comprometimos con las argollitas de las llaves porque vivíamos en un departamento re chiquitito y no fuimos a comprarnos anillos ni nada. Pero estaba el amor, el cariño y las ganas de compartir una vida, ¡y fue así! Encontramos los anillitos y una amiga de él estuvo de testigo. Y anduve con el cosito de la llave durante 3 años como un croto. Pero bueno... (Ríe con ganas)
–¿Y cómo fue que ese "anillo" evolucionó al negro que ahora vemos en tu mano?
–¡Ah! (Se toma la mano) Es que a mí se me rompió el mío y a él también. Y Fran compró estos que miden el estrés, los pasos y todas esas cosas... Por cierto, es lo +30 que escuché en mi vida que el anillo de compromiso te mida el estrés, ¡es una locura!

–Decís "lo +30" y el público que te sigue sabe de qué hablás, no tiene ninguna duda, pero hay otro público que quizás te está conociendo en este momento. ¿Cómo contarías qué es lo que hacés en redes?
–Bueno, en realidad yo en la pandemia cumplí 30 años y era el primer año en el que estábamos compartiendo nuestras vidas en nuestra casa con Fran, y yo quería festejar, celebrar, invitar gente, inaugurar la casa. Pero cayó la pandemia. Y nada. Estábamos los dos solitos en el sillón festejando los cumpleaños por Zoom. Y ahí empecé en las redes a hacer una especie de catarsis de todo esto que me pasaba al cumplir 30 años, ¿no? Esto de las crisis, las cuestiones con la pareja, con la familia, con los mandatos. Y la gente se empezó a sumar y armé como esta comunidad de gente +30 que quiere reír.
–Es decir que en un momento de miedo y tristeza a nivel mundial vos apostaste por la risa.
–Sí, porque yo creo que el humor salva, y esto de reírse de uno mismo ayuda mucho a desdramatizar las cosas. Y a la gente le gusta ver en un video que algo que les pasa también les pasa a otros. Es como que te lleva a pensar "no es tan grave, no estoy tan loco, no me pasa solo a mí".

–¿Vas a crecer con tu público?, ¿en 5 años vendrán los "típico de +40"?
–Mirá, mi vida cambió tanto en estos cinco años, ¡que no tengo idea dónde voy a estar de acá a cinco años! Trato de no pensar mucho para adelante, porque yo era así, como muy cuadradito y estructurado, y la vida, la pandemia, los cambios y el estar abierto a nuevas oportunidades me llevó a lugares que nunca había imaginado. Entonces trato de no hacer muchos planes.
–Vivís más el presente quizás.
–Exactamente... ¡con lo mucho que me cuesta esa frase! (Sonríe ladeando la cabeza)
–Siempre hay cosas que cuestan...
–Sí, totalmente, ¡como la autoestima!, porque yo no es que estaba mentalmente preparado para ser reconocido o conocido, entonces como que también todo esto de que te reconozcan y qué sé yo requiere una preparación. Bueno, yo hace 10 años que hago terapia, por suerte, pero siento que es todo nuevo, ¿viste? Entonces esa adaptación constante me cuesta un poco.

–¿Qué es lo que más te cuesta: cuando te reconocen en la calle o el peso de las críticas?
–Un poco las críticas... pero es imprescindible que te critiquen cuando hacés algo nuevo y cuando estás aprendiendo. Yo creo que todos vinimos a aprender cosas nuevas... Pero, ponele, con el tema de las fotos. Si sale una foto y la gente dice "ay, qué fea la foto", uno cree que no le afecta, pero en el fondo sí, ¿viste? Yo no es algo que vengo haciendo hace miles de años, entonces es como que trato de quedarme con los 20 comentarios positivos y no con el único negativo, porque es injusto, ¿viste?, porque estás como minimizando a los otros. Pero es un laburo.
–Tenés que enfocarte en pensar en positivo.
–Es que imaginate, nosotros nos criamos con el teléfono fijo, y ahora tenés a veinte mil personas hablándote a la vez... es medio demencial.

–¿Y es tu terapeuta quien te acompaña en estos cambios?
–Re. De hecho, hay muchas de las cosas que hablamos en terapia después van a los videos. Ella se ríe un montón con eso. Porque hay cosas que en su momento son dramas tremendos, y ella me ayuda a desdramatizarlas, y de ahí sale un chiste. Pero sí, el tema de la autoestima, sobre todo lo laboral, me cuesta. Tanto, que a la noche duermo con una meditación de la autoestima...
–¡Más de uno va a querer reproducirla! ¿Cuál es?
–Ay, no me acuerdo porque ya la tengo en 'Mis favoritos' y la escucho. Pero vos la ponés, te dormís, y escuchás que alguien te dice "estás bien, estás haciendo las cosas bien". Es una meditación para dormir y levantar el autoestima.
–¿Tenés meditaciones para diferentes momentos? O sea, ¿hay una para la ducha por ejemplo?
–No, ¡en la ducha canto como un desquiciado! Ahí es mi recital, mi momento de pop star. Pero a la noche me gusta tomarme un segundito, por más que me cueste, porque me di cuenta que desde que me mudé a Buenos Aires hace un año estoy mucho más con el celu. Allá tenía a mi novio, a mis perros y mi familia, y acá al estar un poco más solo hacía mucho "scroll, scroll, scroll", y me dormía re tarde. Así que incorporé estas meditaciones para ir preparándome para descansar y para ayudar al cerebro.

–Tu prometido quedó en Córdoba entonces. ¿Cómo están manejando eso?
–Yyyy (Pone cara de tensión), ahí estamos. No, bien, bien. Tenemos una relación semi a distancia porque por suerte tenemos la posibilidad de viajar y a veces él viene para acá y se instala una semana. Es un momento de adaptación porque antes estábamos 24/7, pero una vez más recalco la importancia del apoyo de tu pareja. Lo importante que es que haya alguien que te diga "andá, probá esto, que es tu sueño. Ya vamos a ver cómo nos vemos y cuándo nos vemos. Vos disfrutalo". Y me acuerdo de una frase que me dijo Carmen Barbieri cuando yo no quería hacer teatro y ella me convenció, que me dijo "¿Vos estás en pareja?". "Sí", le dije, y ella chisteó y me dijo "ay, no es fácil entender esta carrera si alguien no conoce de qué se trata una gira, de qué se trata un laburo en otro país...". Y si bien tiene una mentalidad de otra generación, entiendo a lo que se refiere.
–¿No te parece loco tener consejos en la mente de Carmen Barbieri y de personajes que antes te eran tan distantes?
–¡Mal! De Carmen, de Nito (Artaza), de Campi. Son cosas que nunca hubiera imaginado y que me fueron pasando. Por eso cada tanto está bueno frenar y decir, "uy, che, mirá qué lindo dónde estoy". Esas cositas a mí me ayudan. Bueno, te vas a reír, pero tengo un cartelito en mi casa escrito por mí que dice "Gracias". Entonces todos los días lo miro y por lo menos un segundito digo "bueno, estoy acá, estoy comiendo, estoy bien...". Como que me recuerda que me están pasando cosas re lindas. Creo que esa es la positividad que yo siempre trato de transmitir a través de los videos.

–¿Te considerás una persona positiva?
–Sí. A veces de más, porque a veces está todo mal y yo estoy tipo: "bueno, pero ya va a estar todo bien", ¡y no, está mal, está mal! Pero me gusta dar ese mensaje porque creo que la gente tiene un tiempito para sí misma y elige compartirlo con vos en su celular. Entonces lo que vos le des a esa gente me parece que habla de qué es lo que queremos como comunidad. Y yo aporto cosas que creo que están buenas, que te van a hacer reír y que van a ser un recreo. Obviamente que recibo mensajes de personas que me critican por no hablar de cuestiones políticas, de las votaciones o de que se perdió un perro.
–¿Qué te hacen pensar esos mensajes?
–Primero, que yo no estoy primero lo suficientemente informado y formado para opinar de esas cosas, y segundo que quiero que la gente venga a mi red a despejarse, a hacer "un colchón mental". Y si quiere ver esas cosas que prenda el noticiero. A mí que me venga a ver para pasar un buen momento.

–De esa manera también generas una asociación directa ultra positiva.
–Sí, inclusive cuando estoy hablando de cosas complicadas como no tener hijos o no casarse, le doy una rosca para que digas "ah, sí, me pasa lo mismo".
–Hablando de eso, publicaste un video hace unos días bromeando sobre los beneficios de no tener hijos... ¿No querrías tener?
–No, sí. Re quiero tener hijos. Y lo haría con el Fran. Solo no sé si podría... bah, no me creo muy capaz porque yo soy re distraído, colgado, medio desastre. Pero sí lo haría como un proyecto de familia con él, eso me encantaría. Lo hemos hablado.
–¿Y ya empezaron a llenar algún formulario o algo...?
–No, porque uno siempre planifica y dice "bueno, a los 30 nos casamos y a los 35 tenemos hijos". Pero a los 30 cambió el mundo, a los 35 acá estoy, con él allá y yo acá... Entonces es como que son planes o ideas pero mientras tanto vamos fluyendo y viendo qué pasa. Y en el momento que lo sintamos, se charlará y será. ¡Pero me encanta eh!, me llevo muy bien con mis sobrinitos, me gustan los chicos, me encantaría hacer un programa infantil... (Mira a cámara y saluda) "Disney, ¡acá estoy!".

–¡Nunca imaginé que te verías como conductor de un infantil!
–No sé si conductor, pero soy una persona creativa y eso les divierte a los niños, porque con poco puedo hacer juegos. Entonces siempre que hay una reunión termino en una ronda con los niños alrededor, porque a veces me divierte más estar con los niños que con los adultos.
–¿Podría decirse que sos furor entre los +30 pero que te gustaría trabajar con chicos?
–(Ríe) Tampoco tan así. ¡Yo con los +30 me llevo bárbaro! Lo de los niños diría que es algo que tengo pendiente y que en algún momento haré... O no (Más risas).
–Quizás tu mayor acercamiento lo estás teniendo ahora con Papá por siempre, porque es una obra para toda la familia que vieron un montón de chicos.
–¡Absolutamente!

–¿Querés contar un poco de tu personaje para aquellas personas que quieran ir a verlos esta semana, que es la última en cartelera?
–Sí, claro. Mi personaje es el del estilista que ayuda a Mrs. Doubtfire a transformarse en la niñera de sus hijos para que esté en contacto con ellos, y a la vez es el personaje que le marca un poco el límite, el que le dice "Che, me parece que te estás pasando, cortala". Y más allá de mi personaje, la obra deja un mensaje muy lindo sobre lo que es ser una familia. Y ahí está re lindo porque Mrs. Doubtfire habla de los diferentes tipos de familia y en eso esta obra me identifica mucho. Creo que vino en el momento justo.
–Mientras hablás, no puedo evitar ver que tu brazo tiene cinco tatuajes. ¿Tienen algún significado?
–Sí. Me los hice en un momento muy difícil de mi vida, que fue la muerte de mi viejo. Él falleció hace 5 años... Fue una muerte súper repentina. Y en ese momento me acordé que mi papá me había escrito una carta comparándome con un hornero por cómo soy: por lo volado, por todo lo que conllevó la construcción de mi casa que la hicimos manualmente nosotros, y por otro montón de cosas re lindas. Entonces pensé "necesito el tatuaje de un hornero para que me acompañe siempre". Y en ese momento -acá vuelve la positividad de la que te hablaba- dije "¿por qué llevarlo conmigo solo a él y no al resto de mi familia que está presente y me acompaña siempre?". Así que les dije que se elijan un dibujo cada uno porque me lo iba a tatuar. Así que tengo a mi viejo, a mi hermana Nati (Apunta a un planeta), a mi vieja (Señala un sol que en su interior también oculta la cara de la luna), a mi hermana Caro (Muestra una ola de mar) y este de acá soy yo que le quise sacar un poco de drama a la cosa y me dibujé un vasito de naranja por el jugo que me hacía mi viejo todas las mañanas. Y me faltó el Fran, que está pendiente... (Abre bien grandes los ojos) ¡Te juro que no me lo perdona!

–¿Ya eligió qué diseño quiere?
–Todavía no, ¿podés creer?
–¿Lo vas a hacer en el mismo lugar o va a tener un lugar especial?
–En el mismo. El brazo va a ser "el" lugar, el lugar. Igual, creo que fue una manera de atravesar un momento difícil y hoy siento que me acompaña, ¿viste? Mucha gente me pregunta "¿no te gustaría que vea todo lo que estás haciendo?", ¡y yo siento que lo ve!, que está conmigo, hablo con él... Yo siempre trato de charlar, de pedir y de agradecerle porque siento que me acompaña un montón. Así que más allá del tatuaje, creo que siempre está conmigo.
–¿Tenés alguien más que siempre esté con vos? ¿Quizás algún abuelo?
–Tengo a mis abuelos... Pero con vida tengo "al Katu", mi abuelo que tiene 94 años, y este año cumple 95, que vive en Alta Gracia y es mi fan número uno, ¡lo amo con mi alma! Es mi abuelo chispita que siempre viajó, que nos traía cosas... que qué sé yo. De hecho, yo tengo un libro que se llama Historias Destacadas y uno de los cuentos está dedicado a él, porque es re actualizado: él maneja la compu, manda mails, mensajes, todo, todo... ¡es un genio! Y él me pregunta por el teatro y por todo lo que hago... Honestamente, siento que toda mi familia siempre tuvo una aceptación muy grande con todo esto desde el vamos.

–¿Y con tu sexualidad también?
–Sí, también. La verdad que eso fue un trabajo más interno mío... porque yo no había tenido novios, Fran es mi primera pareja. Bah, había tenido novias en el secundario, pero novios nunca. Pero cuando salí del clóset, ¡nunca fue mi intención hacerlo!
–¿Cómo es eso?
–(Se ríe) O sea, un día estaba charlando con mi vieja y ella me dijo "ah, me dijeron que estás de novio", y yo le respondí: "sí, pero con un chico". Y me salió, no es que yo dije "hoy lo voy a contar" o lo planeé ni nada. Es que las cosas se me salen a mí. De hecho, a mis amigos les dije que era gay estando dormido. Porque hablo dormido. ¡O sea que no puedo guardar un secreto! Yo largo todo, no tengo drama. Pero cuando empezaron las preguntas de "che, ¿por qué?, ¿y quién?", fueron preguntas que yo no me había hecho a mí mismo, entonces tuve que empezar la psicóloga para ver qué era lo que me pasaba y qué era lo que quería... Pero siempre tuve un apoyo hermoso de parte de todos. Y ahora imaginate que después de 15 años ya es parte de la familia. Lo llaman más a él que a mí a veces (Sacude la cabeza como no pudiendo creer lo que dice).

–Muchos dirías que sos un afortunado.
–Sí, porque entiendo que eso no le pasa a muchos. Sobre todo en la comunidad gay. Así que es hermoso tener el apoyo de mi familia.
–Y está bueno para tus seguidores que ven que no te ocultás, que vas al frente.
–Total. Al principio sentí la necesidad de hablar y de decir "che, estoy de novio, es con un hombre". Y después dije "¡no!, esto es lo que soy, esto es quien soy y al que le gusta, que vea, y al que no le gusta que no vea". O sea, ya está, no tengo que dar explicaciones ni hacer un comunicado de algo. Pero si me preguntan, yo digo "estoy con mi novio", no "estoy con mi pareja" para que no se sepa si es chico o chica. No, estoy con mi novio, punto, ¿viste?, y creo que eso es algo lindo que tienen las nuevas generaciones y que quizás a la nuestra le falta un poco. Ahora todo fluye.
–Se naturalizan más las cosas.
–Sin dudas. Todo es más fluido. Nosotros enfrentábamos una catarata de preguntas: "¿qué sos?", "¿y con quién estás?", "¿entonces sos esto o sos lo otro?", "¿qué te gusta?"... Pero lo vivo con libertad, así que eso está bueno.
–Abrazar la libertad quizás no es lo +30 que hay, pero sí es muy 2026. ¿Hay algo más que quieras decir antes de que terminemos de charlar?
–No, nada, que los invito a la semana despedida de Papá por siempre porque la obra está buenísima y tiene un elenco de gente megatalentosa. Además, si vienen, de paso se pueden reír viéndome bailar. ¡Miren que eso no se va a repetir rápido, eh! (Risas)

Fotos: Chris Beliera
Estilismo: @alegarcia360
Video: Candela Casares
Edición de video: Martina Cretella
Retoque digital: Roshi Solano
Maquillaje y peinados: @natalipomasomccomkp para @sebastiancorrea
Agradecemos a @roparevolver, @boliviauniverso, @laspepasinst, @oggizapatos y a Shirly Potaz de Soy Prensa


