Martín de Gran Hermano cuenta la historia completa detrás de la pérdida de su hija: "Sentí que se me desgarraba el alma" – GENTE Online
 

Martín de Gran Hermano cuenta la historia completa detrás de la pérdida de su hija: "Sentí que se me desgarraba el alma"

En una entrevista íntima con GENTE, el exparticipante repasa los momentos que marcaron su vida: desde la enfermedad que enfrentó años atrás hasta el duelo más profundo que atravesó junto a su expareja.
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A pocos días de su salida de Gran Hermano (Telefe), Martín Rodríguez se muestra distinto: más calmo, reflexivo y dispuesto a hablar desde un lugar mucho más personal. En una íntima entrevista con GENTE, el último eliminado del reality deja de lado el juego para contar su historia más profunda, esa que no reveló por completo en su paso por la famosa casa.

Detrás del preparador físico de Canning y del competidor de alto rendimiento hay un recorrido atravesado por momentos muy duros. El jugador habla sin vueltas sobre los episodios que marcaron su vida: la muerte de su hija a punto de nacer y una enfermedad que lo obligó a enfrentarse cara a cara con sus propios límites.

Con un relato simple y honesto, el ex participante confiesa con la voz entrecortada que vivió “lo peor que puede pasarle a una pareja”. Y así define sobre ese capítulo de su vida, que lo encontró intentando sostener a su entonces esposa mientras atravesaban juntos el dolor. Esa vivencia, según contó, fue clave en la forma en la que decidió pararse frente a la vida.

Martín, reflexivo, durante la entrevista con GENTE.

En esta conversación, Martín repasa su paso por el reality, pero sobre todo se detiene en lo que vino antes y en lo que lo convirtió en quien es hoy. Una historia de dolor, sí, pero también de reconstrucción, resiliencia y una decisión constante: la de no quedarse en el sufrimiento, sino transformarlo en impulso para seguir.

El cáncer que enfrentó y la decisión que marcó su forma de vivir

Antes de entrar a Gran Hermano, la vida de Martín giraba alrededor del deporte. Como personal trainer y atleta de alto rendimiento en crossfit, su rutina se basaba en: el entrenamiento, la disciplina y la superación constante. Pero detrás de esa exigencia física había también una búsqueda interna: “La cabeza es lo más retador”, explica, al describir cómo el verdadero desafío no está en el cuerpo sino en la capacidad de empujar los propios límites cuando todo parece indicar que no se puede más.

Esa mentalidad fue clave cuando, hace 18 años, recibió el diagnóstico de cáncer. Lejos de paralizarse, decidió enfrentarlo desde la acción. “Lo tomé como una gripe. ¿Qué hay que hacer? Bueno, hagámoslo”, recuerda. Mientras su entorno se llenaba de miedo, él eligió moverse, entrenar su cabeza y sostener la convicción de que iba a salir adelante. “No paré hasta que me dijeron que estaba curado”, recuerda, sin poder evitar emocionarse.

-¿Cómo era tu vida antes de Gran Hermano?

-Soy personal trainer. Mi trabajo era básicamente entrenar gente, preparar gente, acompañarlos en el entrenamiento, en su situación física. Y además soy atleta tanto de rendimiento en crossfit como en competición a nivel nacional e internacional. Empecé hace 11 años aproximadamente.

-¿Qué es lo más retador en la vida de un deportista de alto rendimiento?

-La cabeza. Al hacer alto rendimiento uno se expone permanentemente a que tu cabeza te diga: "No podés", "Te va a doler", "Te vas a morir", y lograr romper ese umbral cada vez más alto, me parece que es el reto de todo deportista.

Martín es deportista de alto rendimiento y así lo mostró en la producción con GENTE.

-Pasaste por momenos muy difíciles en tu vista, ¿sentís que encontraste un refugio en el deporte?

-Sin dudas, sin dudas. El deporte es sí sana, cura, previene y ayuda a clarificar absolutamente todo por una cuestión fisiológica. Y por una cuestión física también, uno se ve mejor y se siente mejor. Entonces eso acompaña y sí, en el caso del Crossfit, lo hice siempre con intención de competir, de alto rendimiento. Por consecuencia, mi mente siempre estuvo focalizada en mejorar, en conocerme, en entender cómo podía ser mejor. Eso hacía que no piense en otras cosas y después hacerlo con mayor claridad.

-Sos sobreviviente de cáncer. ¿Cómo fue atravesar ese proceso?

-Hace 18 años aproximadamente tuve un no seminoma en el testículo izquierdo. Me lo extirparon, hice rayos y después controles por 10 años, y durante todo ese tiempo no tuve ninguna novedad, ninguna recaída. Sí, en un momento tuve manchas en la pleura y cerquita de la columna, por lo cual hice un estudio y al final, no tenía nada que ver una cosa con la otra. Pero me lo controlaban, porque soy paciente este oncológico de por vida. No tomo tratamiento, pero sí me controlo.

-La palabra cáncer de por sí tiene gran peso, ¿cómo fue el día que recibiste ese diagnóstico?

-La verdad, estaba más compungida mi familia que yo. En ese momento lo tomé como una gripe. Dije: "Bueno, ¿qué hay que hacer?", porque ponerme a llorar o quedarme en la cama y entrar en un pozo depresivo no iba a ser que yo me cure. Lo importante en ese momento era hacer, accionar, actuar. Por más que fuera algo agresivo o no tan agresivo, yo necesitaba moverme en función de curarme. Y siempre tuve fe que me iba a curar y no paré hasta que me dieron el veredicto final. Me acuerdo y me emociono (se quiebra). Me dijeron: "Estás curado," no paré hasta lograrlo. Lo importante es eso, hacer, aún en el momento más duro.

-Decías que el acompañamiento de tu familia fue clave.

-Sí... Ellos estaban más angustiados que yo. Mientras que yo le decía al médico: "¿Cuándo me puedo ir de vacaciones?", mi familia tenía mucho miedo. El doctor me decía: "Esperá." Pero yo me moví, me moví, hice, no paré de hacer hasta curarme. En mi vida no me victimizo. Tuve la muerte de una hija, tuve cáncer, se me murió mi hermana hace poco y no me victimizo. Aprendo, sigo adelante y trato de que a las personas que atraviesen algo así, poder transmitirle lo mejor; que la vida tiene que ser felicidad cada minuto. No tenemos que buscar otra cosa que no sea ser feliz, porque después hay un momento que se te apaga la luz y queda todo lo que no hiciste.

Cómo atravesó la devastadora pérdida de su hija

El preparador físico sufrió la dolorosa pérdida de su hija, un dolor que lo atraviesa aún, pero con el que aprendió a vivir. En esta profunda charla, contó que todo ocurrió en el marco de un embarazo a término que, en principio, no presentaba mayores complicaciones. Sin embargo, una mala praxis cambió el desenlace para siempre.

“Llegué a la clínica a tener a mi hija… y no había latido”, recuerda sobre ese momento devastador, atravesado por la incertidumbre, el desconcierto y el dolor compartido con su entonces pareja.

El relato se vuelve aún más duro cuando describe lo que vino después: decisiones urgentes, médicos que no supieron dar respuestas y una situación límite en la que sintió que todo se desmoronaba.

Aún así, Martín asegura que, con el tiempo, eligió transformar esa experiencia en aprendizaje. Evaluaron avanzar judicialmente, pero finalmente decidieron no hacerlo para evitar revivir el dolor. “Somos papás de una nena que está en el cielo y eso nos va a unir por siempre”, había dicho dentro de la casa, dejando ver que, más allá de la pérdida, ese vínculo y esa historia siguen siendo parte central de su vida.

-Contaste en Gran Hermano lo duro que fue la pérdida de tu hija.

-Sí.. con lo de Lara (su hija), asumí la responsabilidad de poder volver a ver sonreír a quien era mi esposa en ese momento, porque con Flor pasamos momentos únicos, hermosos y también pasamos lo peor que puede pasarle a una pareja. Yo la conocí a ella en su luz plena, y ver que estaba en un lugar que no se merecía, era duro. Cuando nos dan la noticia, yo le digo al médico: "Bueno, ¿y ahora qué hay que hacer? Me quiero llevar a mi esposa acá". Hicimos todo el proceso que correspondía y a partir de ahí me juré que le iba a sacar una sonrisa todos los días. Mi trabajo era levantarme y hacer todo lo necesario para que ella vuelva a reír.

-¿Lo lograste?

-Lo logré.

Aunque fue difícil, Martín recuperó la sonrisa tras perder a su bebé.

-Hablás de cómo contuviste a tu pareja, pero vos, ¿cómo hiciste para volver a sonreír vos?

-Me costó un montón, porque me cerraba en el baño a llorar solo. No quería que ella me vea mal (se quiebra). Me quedaba en el baño esperando que se me desinche la cara, porque no quería que ella vea que yo había llorado. Me olvidé de mí y y la pasé muy mal.

-¿Qué te ayudó a levantarte?

-Mucha terapia y el crossfit. Dios me ha quitado mucho (suspira), pero también me dio mucha gente buena a mi alrededor, amigos, gente que fui conociendo. Nunca frené, mi carta de presentación nunca fue la tristeza. Entonces, la vida te va poniendo al lado gente que es alegre, gente que ve el lado bueno. Veo el vaso lleno siempre y también siento que mi empuje, mi capacidad resiliente, me ha ayudado mucho. Creo que es algo con lo que uno viene switchado y lo va desarrollando. Hay que honrar a aquellas personas que no están y hacer lo que uno cree que esas personas quieren de vos.

Martín fue protagonista de Gran Hermano hasta su salida.

-Con lo duro que fue ese momento, ustedes decidieron no avanzan con la demanda legal contra el médico, ¿cierto?

-Sí, en realidad presentamos todo. Recopilamos toda la documentación para presentársela a los abogados, porque nuestro objetivo era que esta persona no ejerza más, que no le vuelva a hacer nunca más esto que pasó a nadie. A mí me tocó ir a buscar la historia clínica de mi hija a un hospital y él me la dio en una servilleta de café, manchada con café. En ese momento sentí que se me desgarraba el alma y sentí mucha ira, mucha impotencia, mucho dolor. Entonces, no quería que Flor pase por eso otra vez. El abogado nos dijo que las probabilidades que esta persona deje de ejercer eran pocas, podíamos sacar dinero, eso sí, pero en ese momento le pedí un minuto para hablar a solas nosotros y le dije: "Flor, mirá, nosotros podemos avanzar con esto. Pero vas a tener que volver a pasar por un montón de cosas que verdaderamente te va a lastimar, te vas a volver a lastimar" . Nos costó mucho estar bien y ambos en ese momento decidimos que ya estaba, que dejábamos todo ahí. Agarramos nuestras cosas y nos fuimos.

-Claro. Era revivir todo.

-Así es. El médico me dijo en ese momento que lo mejor era donar el cuerpito al hospital para investigar y que no le vuelva a pasar a otros niños y fue lo último que hicimos.

Martín se abrió profundamente durante la entrevista con GENTE.

-¿Cómo siguió el vínculo entre ustedes?

-Nos separamos hace dos años, pero quedó todo bien. Es una mujer que admiro profundamente, atravesamos juntos cosas difíciles. La admiro profundamente y la amo con todo mi corazón, pero no hay amor de pareja. Ya cuando no hay amor de pareja, yo creo que lo más sano es dejar ir y soltar.

-¿Te permitiste enamorarte de vuelta?

-Creo que el amor es efímero y hay momentos. Pero estoy abierto. Ahora estoy tranquilo, saliendo de semejante reality, queriendo volver a entrar en el repechaje y disfrutando de esto que es espectacular. Aprendí a disfrutar, que eso me era algo que me debía, me costaba mucho.

Fotos: Ramiro Palais
Maquillaje: Estudio Sebastián Correa por Nahuel Puentes
Peinador: Ernie BA



 
 

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