El auto submarino que salvó a James Bond y hoy es propiedad de Elon Musk – GENTE Online
 

El auto submarino que salvó a James Bond y hoy es propiedad de Elon Musk

Lotus Esprit S1 Wet Nellie James Bond
Este vehículo, con apariencia de Lotus Esprit S1, se convirtió en ícono de 007 y décadas después terminó en manos del excéntrico empresario.
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En el universo cinematográfico de James Bond, los autos nunca fueron un simple medio de transporte. Fueron parte del personaje, una extensión de su estilo y, muchas veces, el recurso clave para sobrevivir. A lo largo de la saga hubo deportivos rápidos, elegantes y armados hasta los dientes. Pero en 1977 apareció algo distinto. Algo que no solo sorprendía por lo que hacía en pantalla, sino porque, en cierta medida, también lo hacía en la vida real.

Lotus Esprit S1 Wet Nellie James Bond
El Wet Nellie fue creado para La espía que me amó (1977). Foto: Tim Scott/Cortesía RM Auctions.

Ese auto fue un Lotus Esprit blanco que en película “La espía que me amó” se lanza al mar y se transforma en submarino. Una escena que quedó grabada en la memoria colectiva y que, con el paso del tiempo, terminó convertida en uno de los momentos más icónicos de toda la saga Bond. Lo interesante es que detrás de esa secuencia no había solo efectos especiales. Había ingeniería real.

La base del proyecto fue un Lotus Esprit S1, elegido por su diseño moderno y su silueta baja y angulosa, ideal para transmitir una imagen futurista. Pero lo que se vio en pantalla no era un Esprit convencional modificado: para las escenas bajo el agua se construyó un vehículo completamente distinto al que se lo bautizó como Wet Nellie, en referencia a Little Nellie, un autogiro que aparece en “Solo se vive dos veces”.

Ese desarrollo estuvo a cargo de la compañía estadounidense Perry Oceanographic, especializada en tecnología submarina. El resultado fue un artefacto que, si bien mantenía la forma del Lotus, en realidad funcionaba como un pequeño submarino tripulado.

El Wet Nellie operativo no utilizaba sus ruedas ni su motor de combustión. En el agua se desplazaba mediante propulsores, con un sistema de control diseñado específicamente para ese entorno. Era, en términos técnicos, un vehículo submarino con carrocería de auto, no un auto anfibio en el sentido tradicional.

Lotus Esprit S1 Wet Nellie James Bond
Estaba basado en un Lotus Esprit S1, pero transformado en submarino funcional. Foto: Don Griffin/Cortesía RM Auctions.

Para lograr la secuencia completa, la producción de la película utilizó varias unidades distintas. Algunas eran autos reales para las escenas en tierra, otras modelos adaptados para el momento de la transición y una unidad completamente funcional para las tomas submarinas.

El proceso no era tan simple como lo muestra la película. El vehículo debía ser preparado antes de cada inmersión y, a diferencia de lo que sugiere la famosa escena, no estaba presurizado como un submarino convencional. Los operadores que lo manejaban bajo el agua utilizaban equipo de buceo completo.

Ese nivel de detalle es lo que distingue al Wet Nellie de otros autos de cine. No era un objeto puramente escenográfico. Funcionaba dentro de ciertas condiciones y cumplía con lo que la historia proponía, aunque con limitaciones propias de su diseño.

Lotus Esprit S1 Wet Nellie James Bond
Utilizaba propulsores en lugar de ruedas para desplazarse bajo el agua. Foto: Tim Scott/Cortesía RM Auctions.

Después del rodaje, uno de los ejemplares del Wet Nellie quedó almacenado durante años. No fue hasta décadas más tarde que su historia volvió a cobrar protagonismo. En 2013, una de las unidades utilizadas en la filmación salió a subasta a través de RM Sotheby’s.

El auto, que nunca había sido recuperado ni restaurado completamente desde su uso en la película, fue vendido por 860.000 dólares, una cifra que reflejaba tanto su rareza como su valor cultural. El comprador fue Elon Musk, quien declaró públicamente su fascinación por el vehículo y su intención de inspirarse en él para desarrollos futuros.

Ese dato terminó de consolidar el lugar del Wet Nellie como pieza de colección. No solo por haber sido parte de una película famosa, sino por representar un momento donde el cine y la ingeniería se cruzaron de forma tangible.

Lotus Esprit S1 Wet Nellie James Bond
Se usaron varias unidades para las distintas escenas del rodaje. Foto: Tim Scott/Cortesía RM Auctions.

Aunque no fue el primer vehículo especial de la saga Bond, sí fue uno de los más ambiciosos desde el punto de vista técnico. En una época sin efectos digitales avanzados, la producción decidió construir algo real para filmar una idea que hoy probablemente se resolvería con CGI.

Ese enfoque le dio al auto una autenticidad que todavía se percibe. No es solo un ícono visual. Es un objeto que existió, que fue diseñado con un propósito concreto y que logró cumplirlo.

Hoy, el Lotus Esprit submarino sigue siendo una referencia cuando se habla de autos de cine. No por su velocidad, ni por su diseño -aunque ambos ayudaron-, sino por la idea que representó. La posibilidad de llevar un concepto absurdo al plano real y hacerlo funcionar lo suficiente como para filmarlo. No fue solo un auto que apareció en una película. Fue un objeto que logró convertirse en parte de la historia de la industria automotriz y del cine al mismo tiempo.



 
 

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