La muerte de Luis Brandoni a los 86 años estuvo precedida por un accidente doméstico que, en un primer momento, no parecía tener consecuencias fatales. Sin embargo, con el paso de los días, el cuadro clínico se agravó hasta volverse irreversible. El actor permaneció internado en el Sanatorio Güemes desde el sábado 11 de abril, luego de sufrir una caída en su casa que derivó en una complicación neurológica severa.
Según se reconstruyó, todo ocurrió esa misma noche del 11 de abril, en un contexto cotidiano. Brandoni se encontraba en su domicilio, preparándose para salir a cenar a la casa de su pareja: Saula Benavente.
A diferencia de otros días, no tenía función teatral, ya que la obra en la que participaba había sido suspendida por un problema de salud de su compañera de elenco, Soledad Silveyra. Esa circunstancia fue determinante: hizo que el actor permaneciera en su hogar, donde finalmente ocurrió el accidente.

Fue su amigo personal y productor, Carlos Rottemberg, quien aportó los detalles más precisos sobre lo sucedido. En la puerta de la Legislatura porteña, donde se realizó el velatorio, explicó que Brandoni se sentó en una silla con rueditas mientras terminaba de vestirse. En ese momento, perdió estabilidad y se resbaló.
“El golpe fue con tanta mala suerte que se produjo contra un escritorio”, relató Rottemberg, marcando el punto exacto que desencadenó todo lo que vino después. El impacto fue en la cabeza, una zona especialmente sensible, sobre todo en personas mayores.
En las horas posteriores a la caída, comenzaron a aparecer los primeros síntomas que encendieron las alarmas. Brandoni fue trasladado de urgencia al Sanatorio Güemes, donde quedó internado bajo observación médica. En ese momento, el hermetismo fue total y circularon distintas versiones sobre su estado de salud, incluso algunas que hablaban de un posible accidente cerebrovascular.
"Es importante marcar que la familia siempre contó la verdad, se desmintió de entrada que haya sido un ACV, fue un accidente doméstico", subrayó el reconocido productor teatral.

Con el correr de los días, se confirmó que el actor había sufrido un hematoma subdural, una afección frecuente en adultos mayores tras golpes en la cabeza. Se trata de una acumulación de sangre entre el cerebro y su cubierta externa, que puede evolucionar de manera silenciosa pero progresiva, generando deterioro neurológico.
El cuadro tuvo un punto de quiebre claro. Según detalló Rottemberg, a partir del miércoles posterior al accidente, la situación cambió de forma drástica. “Hubo un antes y un después”, aseguró. Desde ese momento, Brandoni dejó de reconocer a sus seres queridos, una señal evidente del compromiso cerebral que estaba atravesando.
Ese deterioro marcó el inicio de la etapa más crítica. A pesar de la atención médica y el seguimiento constante, el daño ya era profundo. La evolución no fue favorable y, finalmente, el actor falleció en la madrugada del lunes.
Lo que comenzó como una caída doméstica, en un contexto cotidiano y sin signos inmediatos de gravedad extrema, terminó desencadenando un cuadro clínico irreversible. El accidente dejó en evidencia cómo un golpe en la cabeza, especialmente en personas mayores, puede tener consecuencias imprevisibles y devastadoras.
La secuencia, reconstruida a partir del testimonio de quienes estuvieron cerca, trazó un recorrido tan inesperado como doloroso: de una noche común, con planes de salir a cenar, a un desenlace que conmovió al mundo de la cultura argentina.
