El memorable actor Luis Brandoni (1940-2026) falleció este lunes a los 86 años en el Sanatorio Güemes, donde permanecía internado desde el 11 de abril tras sufrir una caída en su casa que le provocó un hematoma subdural. La noticia la confirmó en las primeras horas de la madrugada su amigo y productor Carlos Rottemberg, que lo definió como "el último primer actor de una generación inolvidable".
GENTE acude a su histórico archivo para recuperar cómo fue la segunda boda –la primera había sido con Marta Bianchi, madre de sus dos hijas– de un artista que ya es parte del ADN de los argentinos y que fue protagonista de cientos de notas gráficas y digitales por sus éxitos, sus polémicas, sus amores y hasta por sus opiniones políticas.

Así fue la boda con su (hasta entonces) "último y gran amor de mi vida"
El 30 de agosto de 2007, el actor e histórico dirigente radical formalizó ante 140 amigos la historia que empezó con cartas de puño y letra durante una temporada en Mar del Plata.
Era jueves al mediodía. Afuera del Registro Civil de la calle Uruguay 753, una lluvia de arroz y el propio Luis Brandoni con la libreta roja enarbolada como un trofeo que no había esperado ganar. "Si hace un año me hubieran dicho que iba a casarme… ¡no lo habría creído!", lanzó al aire antes de que la foto lo capturara para siempre.

Adalberto Luis Brandoni (67 entonces) había llegado a ese Registro Civil acompañado por cuatro testigos que ya sabían todo de esa historia de amor con Mónica López (entonces de 39; 28 años menor): el empresario teatral Carlos Rottemberg –el mismo que los presentó–, Marcela López, hermana de Mónica, Victorio Garbatti y Juan Manuel Fernández. La doctora Patricia Pommier fue quien los declaró marido y mujer.

El celestino y las cartas de puño y letra
La historia entre Luis y Mónica López había comenzado en el verano de 2001, durante una temporada de Mar del Plata que coincidió con la peor crisis económica que registró el país. Él protagonizaba Art junto a Ricardo Darín en el teatro Corrientes; ella era asistente de dirección de No seré feliz pero tengo marido, en la misma ciudad.
"Todo resultó tan teatral: incluso el primer encuentro fue generado por el empresario Carlos Rottemberg. Un excelente celestino, un mensajero del amor: llevaba y traía las cartas que nos escribíamos con Mónica", evocó el actor ante GENTE, sonriéndose de una galantería que él mismo reconocía ya entonces como "casi fuera de moda".

La primera declaración llegó en una cena. "Me sorprendió. De pronto, de modo muy romántico, Luis me dijo… lo que hay que decir en esos casos. Me quedé en silencio unos minutos, pero le dije que sí", contó Mónica. Desde esa noche, no se separaron más. Tuvieron seis años de convivencia antes de levantar la libreta matrimonial.
La ceremonia espiritual de Luis y Mónica
La noche siguiente al Civil, el viernes, fue la fiesta en el San Juan Tennis Club. Mónica vestida por Ximena Alfaro y peinada por Angelo Milano; Luis, de smoking. Hubo vals, pastel y una sobria ambientación.

Pero antes de todo eso hubo algo más: una ceremonia no religiosa pero sí espiritual, conducida por cinco personas íntimas de la pareja: José Cohan, Pepe Eliaschev, Mariana Di Marco, Cocoleta Bebagna y Martín Infanti. Cuatro de ellos simbolizaron los elementos de la naturaleza.
"Como ninguno de los dos pertenece a una religión, pero creemos que existe una fuerza que mueve el amor y todas las cosas del mundo, elegimos una ceremonia a nuestra manera. Cuatro de nuestros amigos simbolizaron los elementos de la vida: fuego, agua, tierra y aire. Queremos contagiar a nuestra relación y a nuestra vida futura de esas fuerzas, en la felicidad o en las dificultades", explicó Mónica.

El propio Brandoni completó el cuadro con la economía de quien conoce el timing de una escena: "En Mónica encontré a la mujer de mi vida; es mi otra mitad. Si no fuera así, este momento no habría llegado".
Entre los invitados estuvo Raúl Alfonsín, con quien Brandoni compartía militancia radical. También Daniel Rabinovich, Guillermo Francella y Marinés, Sergio Renán. Y Florentina Gómez Miranda, abogada y dirigente radical de 95 años, figura histórica en la lucha por los derechos de la mujer.
El amor que viajaba de ciudad en ciudad y la "diferencia" de edad
Para el momento de la boda, la pareja llevaba meses girando juntos por el país con la obra Justo lo mejor de mi vida, que Mónica producía y Luis protagonizaba. Para ese entonces llevaban más de 94 ciudades y más de doscientas mil entradas vendidas. Él fotografiaba los teatros como hobby; ella coordinaba la logística de una gira que se cerraría en enero de 2007 en el Conrad de Punta del Este.
"El mundo está hecho para vivirlo de a dos, lo mismo que para bailar el tango", sintetizó el actor, que en sus propias palabras había encontrado en Mónica "el último y gran amor" de su vida. En las fotos del archivo de GENTE que registraron ese período, los dos bailan juntos en el living del departamento de Retiro donde vivían.

La diferencia de 28 años con Mónica era un dato que los medios insistían en subrayar y él desactivaba con la misma serenidad: "De todas formas, la joven es ella, no yo". Y ella, desde adentro de la misma entrevista, completaba: "Tiene una energía que no lo pueden seguir ni los de 20".
"Estoy contento con la vida que hice. Me di todos los gustos que pude y no tengo demasiados arrepentimientos", decía por entonces. La libreta roja del Civil, que mostró al salir de Uruguay 753 aquella tarde, era la prueba más reciente de una vida que, hasta el final, ha vivido intensamente.
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