De vender camisetas para ayudar a su familia a custodiar reliquias de Maradona y Messi: la increíble historia de Tati Chao – GENTE Online
 

De vender camisetas para ayudar a su familia a custodiar reliquias de Maradona y Messi: la increíble historia de Tati Chao

Una crisis económica lo empujó a vender sus primeras remeras por Internet y terminó construyendo un imperio futbolero. En diálogo con GENTE, recordó sus inicios, habló de su pasión por la Selección y contó por qué esta Copa del Mundo será la más especial de todas para él.

“Me hubiese maquillado”, es la primera frase que exclama Ricardo Javier Chao con su característico humor en su encuentro con revista GENTE. Y rápidamente comienza a exhibir algunas de las “joyitas” más preciadas que tiene en su colección: casacas que usaron Leo Messi, Enzo Francescoli, Rubén Paz y hasta el mismísimo Diego Maradona

“Vendo camisetas de fútbol desde 2002 o 2003. Empecé por la crisis que había en el país. En mi casa las cosas no estaban fáciles con la plata y el trabajo. Mi viejo tenía una imprenta que estaba fundida y un día un muchacho me vendió tres camisetas de entrenamiento”, comenzó diciendo. 

Y siguió: “Siempre fui bueno con la computadora y me gustaba Internet. Fui de los primeros que publicó cosas en sitios de ventas online. En esa época no había cámaras digitales como ahora así que busqué una foto original de la remera que tenía para vender, la publiqué y, si no recuerdo mal, la puse un lunes y para el viernes ya la había vendido”. 

Ricardo "Tati" Chao posó para GENTE en su local, rodeado de algunas de las piezas que marcaron su historia como coleccionista y comerciante de camisetas de fútbol.

Al principio Tati, tal como lo conocen todos, cobraba el envío de sus ventas, pero las llevaba él mismo en Subte o colectivo: cualquier ahorro sumaba. “Después descubrí que en el centro había locales de camisetas. Con una bolsita que había conseguido, empecé a ofrecer remeras, buzos y todo lo que encontraba. Ganaba unos pocos pesos por cada prenda, pero para mí era mucho. Los negocios empezaron a comprarme”, recuerda de aquellos años de rebusque. 

Una cosa fue llevando a la otra hasta que este loco apasionado del fútbol, hincha ferviente de Racing y de la Selección Argentina, fundó hace más de 15 años su primer negocio de compra y venta de camisetas.

“El local que tengo ahora arrancó en 2018 con una modalidad muy simple: si tenías camisetas de fútbol en tu casa las traías y nosotros te dábamos efectivo en el acto o podías usar ese crédito para comprar productos del local”, explica hoy. 

Y asegura: “Yo venía creciendo desde mucho antes. En 2007 abrí un negocio en el centro que funcionó hasta 2015. Era un comercio dedicado exclusivamente a la venta. Cuando lo cerré, más adelante abrimos Camisetas Nani, pero con un enfoque diferente: hoy nos concentramos mucho más en la compra que en la venta”. 

En el local conviven camisetas de distintas épocas, balones históricos y objetos de colección que reflejan décadas de pasión por el fútbol.

Tati repite una y otra vez que siempre fue “coleccionista” y que gracias su emprendimiento llegó a tener piezas que jamás imaginó encontrar. “Por ejemplo, de Maradona tengo 28 camisetas que sé que fueron usadas por Diego”, jura ante la cámara de GENTE

Y suma, entusiasta: “También tuve muchas camisetas importantes en mis manos que, por necesidad, terminé vendiendo. Hoy la situación es distinta: estamos más enfocados en coleccionar que en vender. Tenemos un búnker, una oficina, donde guardamos casi 4.000 camisetas que no están a la venta”.

-¿Y esas tienen un precio o no lo tienen? 

-Todo tiene un precio. 

-¿Cuál sería? 

-Cien mil dólares. Pero como sé que no va a venir nadie con cien mil dólares, no las voy a vender. No va a pasar.

Mientras acomoda un pedido que acaba de llegar al local, Tati adelanta con una sonrisa en su rostro su próxima gran aventura: su primer Mundial con su hijo, de sólo 5 año: “Este va a ser mi cuarta Copa del Mundo y la primera con Simón”.

-¿Cuándo nació tu vínculo con la Selección Argentina? 

-Con la Selección me enganché bastante tarde. Empecé a seguirla en la Copa América de 2011, que se jugó en el país. Unos amigos me invitaron a ir y me gustó mucho la experiencia. Era algo totalmente distinto a lo que estaba acostumbrado como hincha de Racing, club al que sigo desde que nací. 

-¿Qué encontrás en los partidos de la Selección que no experimentás cuando vas a ver a Racing?

-Nunca me lo puse a pensar demasiado, pero con la Selección viajamos con un grupo de amigos que somos de distintos clubes. Hay hinchas de Independiente inclusive y se genera un clima diferente. Compartimos el viaje, salimos a comer, recorremos lugares y hay muy buena onda. Con Racing es distinto porque la relación está atravesada por otra pasión y otra intensidad. 

Fanático de Racing y de la Selección Argentina, Tati transformó una necesidad económica en un emprendimiento que hoy es referencia para coleccionistas de todo el país.

-Hoy viajar a un Mundial parece cada vez más difícil por una cuestión económica. ¿Cómo lo vivís vos? ¿Tenés algún beneficio por tu trabajo? 

-No tengo ningún beneficio especial por trabajar con la compra y venta de camisetas. La realidad es que, en otro contexto económico, un trabajador podía sacar un pasaje en cuotas e ir a un Mundial. Incluso Qatar resultaba mucho más accesible pero hoy mucha gente no llega a fin de mes y directamente no puede pensar en viajar.

“Si miramos otros momentos del país, con mayor consumo y más posibilidades para los trabajadores, se veía otra realidad. Basta recordar la cantidad de argentinos que viajaron al Mundial de Brasil. Mucha gente que quizás nunca había tenido la oportunidad de vivir una experiencia así pudo hacerlo en ese momento”, analiza Tati sobre su primera Copa del Mundo. 

-Este Mundial es especial para vos porque viajás con tu hijo. ¿Qué querés transmitirle más allá de la pasión por el fútbol? 

—Lo primero que quiero enseñarle es a ser una buena persona y tener valores. Con el fútbol, lo llevo porque va a ser el primer partido de la Selección después de que Messi saliera campeón del mundo. De hecho, cada vez que Argentina juega de local voy con él y con toda mi familia. Para nosotros, ver a la Selección es una salida familiar.

“Lo mismo pasa con Racing. Antes era algo más de amigos y hoy es una experiencia familiar. Vamos todos juntos... Lo que busco con Simón es regalarle recuerdos. Que el día de mañana, cuando yo ya no esté, tenga historias para contar. Que pueda decirles a sus hijos: ‘El abuelo me llevó a ver el primer partido de Messi en un Mundial después de salir campeón del mundo'”, resume con nostalgia en sus ojos. 

Y añade: “Quizás esa mirada también tiene que ver con algo que me pasó a mí. Cuando Racing ganó la Supercopa de 1988, mi papá fue, pero yo no. Por eso trato de que mi hijo viva estos momentos conmigo. Cuando Racing ganó la Sudamericana estuvimos juntos, dimos la vuelta olímpica dentro del campo de juego y compartimos una experiencia que ojalá le quede grabada para siempre”.

Mientras se prepara para vivir su cuarto Mundial, Tati sueña con sumar nuevos recuerdos junto a su hijo en la próxima Copa del Mundo.

Antes de terminar la entrevista Tati reflexiona: “Al final, hay cosas que el dinero no puede comprar. Podés tener todo lo material que quieras, pero ciertos recuerdos no tienen precio. Dar una vuelta olímpica con tu hijo dentro de una cancha es una de esas cosas... De eso se trata el fútbol, pero también la vida: de compartir momentos que quedan para siempre”. 

Fotos y video: Ramiro Palais



 
 

Más Revista Gente

Vínculo copiado al portapapeles.

3/9

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit.

Ant Sig