El paso de Tati Luna por Gran Hermano (Telefe) fue breve, pero suficiente para convertirse en uno de los personajes más comentados de las últimas semanas. Entró cuando la competencia ya estaba avanzada, generó conflictos, quedó rápidamente en placa y terminó abandonando la casa por decisión del público.
Sin embargo, detrás de la participante frontal que muchos conocieron en televisión aparece una historia muy distinta. La de una joven uruguaya que creció en una familia humilde y trabajadora, que pasó buena parte de su vida ayudando en el negocio familiar y que llegó a sufrir problemas de autoestima tan profundos que le impedían rendir exámenes orales en la universidad.
Paradójicamente, esa misma chica que evitaba hablar frente a cinco personas terminó representando a Uruguay en Miss Mundo, impulsando proyectos sociales y construyendo una comunidad en redes sociales basada en mensajes de autoestima y superación personal.

Hoy, recién salida del reality, asegura que no se arrepiente de haber jugado fuerte desde el primer día y que le gustaría que el público pudiera conocer más allá del personaje que se vio dentro de la casa. En charla con GENTE, Tati habla de Gran Hermano, de las polémicas que protagonizó, de su infancia, de su familia, de la abogacía, de Miss Mundo y de los sueños que todavía tiene por delante.
Tati Luna: "Yo entré para jugar y sabía que podía irme rápido"
—¿Te esperabas una salida tan rápida de Gran Hermano?
—Sí. En un punto, ese mismo día sabía que me iba y el día anterior también. Cuando uno entra, obviamente nadie tiene la visión de decir: "Me voy a ir en una semana o dos". Pero cuando empecé a mostrar mi perfil sabía que iba a caer a placa hasta el último día o que podía pasar lo que pasó, que se juntaran varios fandoms para sacarme. Por lo menos no pasé desapercibida y eso es lo bueno. Yo me comprometí a jugar, a que no me sacaran por planta. Me sacó la gente y es un orgullo que me saque la gente y no que me saquen en carretilla.
—¿No pensaste en guardarte un poco los primeros días?
—Era una posibilidad si quería evitar placa. Pero no quería aplazar lo que pasó. Yo dije: "Voy a jugar". Si cae bien, cae bien y si cae mal, cae mal. Pero no quería esconderme. Hay gente que sí se escondió una semanita para decir "estuve un mes" o "estuve dos semanas". No era mi caso porque siento que mi herramienta era la personalidad. Podía quedar muy bien o podía quedar muy mal, pero tenía que arriesgar. Mi objetivo era jugar y jugué.

—Entraste con una casa ya armada, ¿sentís que te jugó en contra?
—Sí. La casa estaba armada y había mucho enojo porque entráramos participantes nuevos. Yo les decía: "Por mí fuera, hubiese entrado hace tres meses atrás". Yo hice el casting como todos y hasta más castings porque lo hice otros años también. Se dio cuando se tenía que dar. No es mi culpa entrar con el juego empezado y a medias. Había mucho enojo.
La polémica de las galletitas y su decepción con Andrea
—¿Dimensionaste la gravedad de haberte comido las galletitas para celíacos?
—Lo grave y mi error fue no pedir disculpas instantáneamente. Me equivoqué en la forma. En vez de verlo como un juego, lo vi como un ataque y me defendí antes de pedir disculpas. Eso fue un error. No lo hice con maldad. Sí fue algo malo, pero no con intención mala. No soy mala persona por haber hecho algo malo.
—No fue algo premeditado.
—Exactamente. No fue que dije: "Me voy a comer dos galletitas para que Andrea coma dos menos". No. Yo tenía hambre y me las comí. Después me di cuenta del problema en el que me había metido. Cuando 22 personas vienen a gritarte y atacarte, uno naturalmente se defiende. Pero fue un error.

—Hubo quienes opinaron que Andrea aprovechó la situación a su favor, ¿cómo lo viste vos?
—Me decepcioné un poquito porque la tenía muy idealizada a Andrea. No creí que me fuera a hacer algo así, de incitar tanto odio contra mí. Pero si es su forma de juego, la voy a respetar siempre. Lo que quiero diferenciar es de mí. Yo no jugaría así. De hecho no jugué así y por eso me fui también.
"Mis padres empezaron vendiendo puerta a puerta"
—Contanos de tu vida antes de la televisión.
—Crecí en un barrio muy sencillo junto a mi familia. Mi familia es muy sencilla, muy humilde y muy trabajadora. Yo también trabajé toda mi vida con ellos para la empresa familiar. Siempre nos unió mucho el trabajo y por eso considero que somos una familia bastante unida. Me enorgullece mucho mi raíz. Sigo en el mismo lugar, formando parte de esta familia hermosa y trabajando.
—¿A qué se dedica la empresa familiar?
—Mi familia tiene una empresa de bazar. Mis padres empezaron vendiendo puerta por puerta. Después siguieron en la feria y ahí participé muchísimo porque ya había crecido un poco más. Siempre iba a la feria con ellos los sábados y domingos. Era una actividad que nos unía".

—¿También trabajaste mientras estudiabas?
—Sí. Estaba becada en una universidad privada. Mis padres siempre me ayudaron a pagarla, pero al principio la pagaba yo vendiendo perfumes y lencería. Por eso digo que soy trabajadora igual que mi familia. Vengo de una familia muy trabajadora.
"Tenía un problema de autoestima muy importante"
—¿Cómo aparece la abogacía en tu vida?
—La abogacía está muy conectada con lo que vino después. En la universidad tenía exámenes orales obligatorios y ahí me di cuenta de que tenía un problema de autoestima muy importante. No me animaba a hablar en público. No me animaba a defender mis ideas. Prefería decir: "No estudié, me voy", antes que estar adelante de cinco personas haciéndome preguntas.
—¿Qué hiciste para cambiar eso?
—Mi mamá vio una publicidad de una escuela de modelos. Lo que me llamó la atención no fue la pasarela ni el maquillaje. Lo que me interesó fue que ofrecían talleres de autoestima y corrección de postura. Fui, hice el taller de autoestima y siento que me cambió la vida. Después me inspiré incluso en eso para querer ayudar a otras personas. Creé proyectos vinculados a la educación y participé en un proyecto de ley para la prevención del suicidio en Uruguay. Siento que no solo me ayudé a mí, sino que quise ayudar a mucha más gente.

De vencer la inseguridad a ganar Miss Mundo Uruguay
—¿Y cómo llegaste a Miss Mundo Uruguay?
—Cuando terminé el curso apareció el casting de Miss Mundo Uruguay. Lo que me llamó la atención no fue que fuera un certamen de belleza. Decía proyecto social obligatorio y tenía como eslogan 'Belleza con propósito'. Ahí pensé: este puede ser mi lugar para que mis proyectos tomen relevancia.
—Pasaste de no poder hablar delante de cinco personas a competir frente al mundo.
—Sí, fui de cero a cien. Lo reflejé también dentro de la casa. Soy así en la vida. A veces me dicen que soy intensa, pero soy de Leo y voy de cero a cien. Después terminé ganando Miss Mundo Uruguay y representando al país.
—¿Cómo fue esa experiencia?
—Fue un mes en India. Tuve la oportunidad de presentar mis proyectos, de hablar de mi compromiso social y de conocer otras culturas. Éramos 120 chicas de 120 países distintos. Fue un intercambio cultural impagable. Hablábamos de problemas sociales, de cómo los resolvían en cada país y de los proyectos que desarrollaban.

—¿Cuál fue el mayor desafío dentro del certamen?
—Mostrarme auténtica. Todas las chicas venían preparándose para ser miss y yo quería mostrar otra cosa. Yo quería mostrar mi compromiso social. Ahí apareció el dilema de ser fiel a lo que me pedían o ser fiel a lo que yo quería transmitir.
—¿Y lo lograste?
—Sí, porque no quería transmitir solo el lado superficial. Después terminé siendo influencer y me seguían muchas adolescentes. Yo no quería transmitir que para estar perfectas hay que gastar miles de dólares en ropa o maquillaje. Había chicas que tenían una valija solamente para el vestido de gala. Yo fui con un vestido prestado. Nunca quise vender una perfección que no existe. La perfección para mí pasa por otro lado. Pasa por ser fiel a lo que uno quiere transmitir, por cómo habla, cómo sonríe y cómo construye vínculos.
"No quiero que la gente se quede con la imagen de la villana"
—¿Te gustaría seguir vinculada a los medios?
—Sí, me encanta. No lo estaba haciendo mucho en Uruguay, pero me apasiona pasar por los medios, charlar y mostrarme un poco más. Me gusta que la gente me conozca y que no se quede con que soy la villana. No fue lo que quise transmitir.
—¿Y qué pasa con la abogacía?
—Me faltan entre ocho y doce materias para recibirme. No sé si es lo que quiero ejercer toda mi vida, siendo honesta. Pero valoro muchísimo las herramientas que me dio para expresarme, defender mis ideas y comunicarme.

—¿Tu futuro está en Uruguay o en Argentina?
—Es la pregunta de mi vida. Tengo a mi familia, mis vínculos y mi carrera en Uruguay. Pero siento que las oportunidades laborales que quiero explorar están acá. Los medios me dieron una oportunidad enorme y quiero valorarla. Estoy muy contenta por eso.
Fotos: Candela Petech.
Maquillaje y pelo: Nahuel Puentes por Sebastián Correa Estudio

