Una madre de Córdoba denunció presuntos maltratos sufridos por su bebé de apenas 8 meses en un jardín maternal, en un episodio que genera conmoción y vuelve a poner el foco sobre los controles en instituciones de cuidado infantil.
Fernanda, la mamá del niño, reconstruyó con crudeza el momento en que recibió el llamado que cambió todo. “Yo estaba trabajando y me llaman a las 10:50 de la mañana desde el teléfono de la guardería. Me asusté enseguida, dije: ‘Acá pasó algo’”, relató. Del otro lado, la directora intentó llevar tranquilidad: “Me dijo que se había golpeado, que me quedara tranquila, que no había pasado nada, pero que tenía la cara marcada”.
Sin embargo, algo no le cerró: “Le dije: ‘No me expliques más nada, ya salgo para allá’”. Ese día, además, la situación se complicó por un paro general que bloqueaba el tránsito en el centro de la ciudad. Ante la imposibilidad de llegar rápido, Fernanda llamó a su madre –autorizada para retirar al bebé– para que fuera a buscarlo.
El estado en que Fernanda encontró a su bebé de 8 meses
“Yo pensé que era algo normal, un golpecito sin gravedad. Nunca imaginé lo que iba a encontrar”, contó. Cuando finalmente llegó al jardín, cerca de las 11:15, la escena fue devastadora.
“Entro corriendo a la dirección, estaba mi mamá con el bebé sentada y la maestra parada a un costado. Lo miro… y empecé a gritar y a llorar por el estado en que lo veo”, recordó. Según su testimonio, el niño tenía la cara inflamada y signos visibles de golpes. “Mi mamá estaba en shock, no podía ni hablar”.
Las imágenes que luego circularon, aseguró, fueron tomadas horas después. “Imaginate cómo estaba cuando yo lo encontré, tenía edema en la cara”.

En medio de la desesperación, enfrentó a la docente: “Le pregunté: ‘¿Qué es lo que le hiciste?’. Y me respondió que no le hizo nada, que se había raspado en el coche. ¿Cómo se va a raspar así?”.
Intentando contenerse, Fernanda respiró profundo, pero la indignación la desbordó. “La miré a la directora y le dije: ‘Sacala de mi vista porque no me contengo’”. La maestra fue retirada del lugar. Pero el desconcierto no terminó ahí. La madre también cuestionó que no se hubiera activado ningún protocolo de emergencia.
Una madre desconsolada y la ausencia de protocolo de emergencia
“Le pregunté si habían llamado a un servicio médico. Me dijo que no, que el bebé estaba bien. ¿Cómo no vas a llamar a una ambulancia con esos golpes?”, reclamó.
El caso quedó en manos de la Justicia, mientras la familia exige explicaciones y responsabilidades. El proceso penal se centra ahora en determinar si las lesiones fueron producto de un dolo (intención de daño) o de una culpa grave por falta de supervisión adecuada (negligencia). La pericia médica oficial será clave.

La normativa vigente estipula que la responsabilidad civil y penal de los directivos es indelegable durante el horario de permanencia del menor en el recinto. En Argentina, la Ley 26.061 de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes establece que los adultos a cargo tienen el deber de garantizar la integridad física absoluta de los menores.
El hecho de que la madre tuviera que autogestionar el retiro del menor bajo un estado de shock subraya una quiebra total en la cadena de custodia y cuidado que el jardín debe garantizar contractualmente.

