El sábado 18 de abril de 2026, la localidad de Claypole, en el partido de Almirante Brown, se convirtió en el escenario de un hallazgo escalofriante en una vivienda de la calle Nardo al 5800. Un nene de 12 años descubrió el cuerpo de su madre, una mujer de 35 años que estaba desaparecida desde hacía más de dos semanas, enterrado en el patio trasero de una casa prefabricada.
El niño logró identificar los restos, que se encontraban en avanzado estado de descomposición y con un trapo en la boca, gracias a un tatuaje en uno de los brazos que asomaba tras la excavación manual que él mismo realizó con una pala.
La causa, caratulada como homicidio agravado por la Justicia de Lomas de Zamora, tiene como principal sospechoso a Brian Leandro Lesta (30), pareja de la víctima, quien actualmente se encuentra prófugo y es intensamente buscado por las autoridades.

Según trascendió, hacía ya más de dos semanas que el pequeño de 12 años no sabía nada de su mamá, cuya ausencia pesaba en el aire. Por eso, el pasado 2 de abril, el niño fue a buscarla a la casa que ella compartía con su pareja. Entonces, el nene recibió una respuesta que intentó ser un desvío pero que terminó siendo una señal de alarma: Brian le dijo que su madre había viajado a la Ciudad de Buenos Aires.
Sin embargo, el ojo atento del nene notó algo extraño en el fondo del terreno, un detalle que para cualquier otro hubiera pasado desapercibido: la tierra estaba removida.

La angustia del menor, siempre según los dichos de vecinos y fuentes policiales, no se disipó con los días. El niño regresó a la propiedad insistiendo por ver a su madre. Fue en ese segundo encuentro cuando el sospechoso, hoy identificado como Brian Leandro Lesta, lanzó una frase que hoy hiela la sangre de los investigadores: le advirtió que “no la iba a volver a ver más”. Lejos de amedrentarse, el nene regresó este sábado decidido a encontrar la verdad por sus propios medios.
Con la ayuda de un vecino y una pala, el chico comenzó a cavar exactamente donde recordaba haber visto el terreno alterado. Primero apareció un pedazo de tela, pero tras unos minutos de esfuerzo, la tierra entregó el horror. Apareció un brazo humano. En medio de la conmoción y el llanto, el pequeño no dudó; reconoció un tatuaje que su madre llevaba en la piel. “Es mi mamá, ese es el brazo de mi mamá”, gritó desesperado antes de salir corriendo a buscar refugio en la casa de su abuela.
Minutos después, la calma deClaypole se vio interrumpida por las sirenas. El personal policial y los peritos de la Policía Científica confirmaron lo peor: en el pozo yacía el cuerpo de Gisele, en avanzado estado de descomposición. Un detalle técnico aumentó el impacto del crimen: la víctima tenía un trapo colocado en la boca, lo que refuerza la hipótesis de una muerte violenta y un femicidio ejecutado con una crueldad inaudita.

La causa, caratulada inicialmente como homicidio agravado, está bajo la órbita de la UFI N°17 de Lomas de Zamora. Mientras los vecinos no salen del asombro, la policía busca intensamente a Lesta, quiense encuentra prófugo desde hace aproximadamente dos semanas, cuando se cree que se cometió el crimen.
Hoy, el barrio entero llora junto a ese nene que, movido por el instinto y el dolor, terminó por desenterrar una verdad que nadie quería encontrar.
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