Jana Maradona revela quién es y a qué se dedica su novio, quien le aliviana el peso del juicio más difícil de su vida: "Me sentía muy sola" – GENTE Online
 

Jana Maradona revela quién es y a qué se dedica su novio, quien le aliviana el peso del juicio más difícil de su vida: "Me sentía muy sola"

Jana Maradona
La hija del Diez conversó con GENTE y detalló cómo es la convivencia durante sus estadías porteñas –ella reside en Uruguay– con su compañero desde hace casi un año, que la ayuda "a no quedarme tan enroscada" en medio de tanta oscuridad y a quien conoció vía Instagram.

Jana Maradona (30) está en Buenos Aires estos días, pero no por elección. La rutina de la hija de Diego Armando Maradona (1960-2020) durante las semanas de audiencias es agotadora: levantarse, ir al tribunal, salir directo al trabajo en el estudio de maquillaje, llegar a casa cerca de las once o las doce de la noche. Casa que, mientras dure el juicio, es la de su novio, del que elige hablar por primera vez.

"Cuando estoy en Buenos Aires vivimos juntos en su casa, porque yo en realidad resido en Uruguay", cuenta. Ese detalle –el de una mujer que cruza el Río de la Plata para sentarse frente a los testimonios más duros de su vida y vuelve cada noche a un lugar que no es el propio pero siente como su gran hogar– dice mucho sobre el momento que está atravesando. Y también sobre quién eligió para acompañarlo.

"Desde que mi papá no está, este juicio es algo que no me deja vivir tranquila", comparte, y agrega su más ferviente necesidad: "Es un pendiente que necesito que se desarrolle y se resuelva. Transitarlo es una mierda, la verdad, pero es necesario porque necesito que se sepa la verdad. Lo espero y confío".

Jana probó con la idea de ser DJ, estudió derecho durante cuatro años y hoy, tras formarse con el reconocido Gervasio Larrivey, tiene su propio emprendimiento de make up. "No digo que me sienta consagrada, porque sigo aprendiendo e instruyéndome, estoy en esa etapa, pero por lo menos sé lo que me gusta", subraya.

–Pasando a cosas más felices, me contaste que estás de novia.

–Sí, estoy de novia. En agosto vamos a cumplir un año. Es poquito tiempo, pero él es un compañerazo, es lo más. Algo muy importante para mí es que me acompaña de cerca en todo el proceso del juicio, y eso hace que la carga se divida y sea menos pesada.

–¿Y a qué se dedica?

–Él labura en el Banco Provincia, es contador y licenciado en administración de empresas, y es un amor de persona.

Se conocieron por Instagram y hoy es su gran sostén

El perfil es llamativo por el contraste: una hija de Maradona, maquilladora, feminista, DJ aficionada, que crece bajo el ojo público en un juicio que paraliza al país y un hombre que tiene un trabajo como el de cualquier otro y le da esa paz que tanto necesita. Es que ella a pesar de ser heredera del astro mundial elige estar maquillando del otro lado de los reflectores: hoy comanda su propio estudio, Venere Make Up.

–¿Cómo se conocieron con tu novio?

–Por Instagram, probé por ahí y se dio. Se llama Cris.

Jana Maradona y Cris.

–Tener su compañía en un momento tan complejo, debe ser un contraste enorme.

–Totalmente. El año pasado yo me sentía muy sola, con mi familia lejos, y fue sumamente difícil porque todos los testimonios del juicio eran nuevos para mí. Este año cambió la perspectiva. Estoy con una persona que me apoya un montón, salimos, y eso me ayuda a no quedarme enroscada en las cosas del juicio; me lleva a otro lado y funciona como una válvula de escape.

–¿Digamos que ya conviven o es transitorio?

–Cuando estoy en Buenos Aires vivimos juntos en su casa, porque yo en realidad resido en Uruguay. De hecho, hoy salí muy tarde del tribunal.

El juicio que no la deja "vivir tranquila" y la relación con sus hermanos

A pesar del desgaste, mantiene la confianza en el sistema judicial con un argumento que sorprende por su coherencia: es el mismo sistema que en su momento le dio identidad y le cambió la vida. "Por una mala gestión de una jueza, no puedo dejar de confiar en los jueces o en el sistema. Yo confío en este sistema porque es el mismo que en su momento me dio mi identidad, me dio mi vida", sostiene.

"Transitar el juicio es una mierda, la verdad, pero es necesario porque necesito que se sepa la verdad. Lo espero y confío".

Aunque dice que es su "identidad secreta" –al menos hasta esta nota–, Jana cuenta que estudió cuatro años de derecho en la UBA antes de que la pandemia y la muerte de su padre interrumpieran la carrera. El vínculo con la herramienta jurídica en su vida es completamente visceral: la hizo una Maradona de ley.

El juicio tiene un efecto colateral sobre el vínculo fraterno que Jana describe con honestidad sin necesidad de maquillar nada. Con sus hermanos varones el trato fue siempre fluido –Diego Jr y Dieguito Fernando, cuenta. Ahora, con sus hermanas mujeres –Dalma y Gianinna– la relación es, dice, "un poco más compleja". Pero hay algo que los alinea a todos por encima de esas asperezas.

"Todos sabemos que queremos lo mismo: justicia, que las cosas se acomoden y que haya una sentencia firme. Esos puntos en común nos alinean y nos hacen estar un poco más cerca de forma natural. Podemos charlar y mandarnos mensajes porque nos indignan las mismas cosas", describe. Y explica ante GENTE: "Tener que encontrarnos desde lugares que son tan dolorosos para todos es difícil. No sé si esto nos hace sanar, pero nos pone de acuerdo".

"Con papá nos parecíamos en eso de tener convicciones y defenderlas porque realmente creemos en ellas", explica Jana.

Psicoanálisis, biodecodificación y constelaciones: el mapa de la sanación

Para sostenerse psicológicamente en un año de audiencias y revelaciones, Jana construyó una red de herramientas que combina lo clínico con lo alternativo. El eje es el psicoanálisis: va todas las semanas. "La verdad es lo que me sostiene la vida", dice sin dramatismo.

A eso le suma la biodecodificación –un enfoque que trabaja el origen emocional de los conflictos físicos y psíquicos– y las constelaciones familiares, que describe como el espacio donde terminó de entender y ocupar su lugar. "Son ejercicios que te desafían personalmente un montón; un poco te tienen que romper para rearmarte. Te ayudan a asumir situaciones, lugares y roles", explica. Y sostiene: "Cuando asumís esas verdades, es un buen punto de partida para elegir qué quiero ser y qué quiero hacer".

La sanación, en su caso, no es un destino sino un proceso con tropiezos declarados. "Por ahí me equivoco un montón, pero lo trabajo y sé que lo que haya pasado con mi vida no me define al cien por ciento", asegura Jana. Una frase que podría sonar a mantra pero que, dicha por una mujer que continúa buscando justicia tiene un peso específico que la aleja de cualquier cliché.



 
 

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