Murió Jorge Messi: así fue su sacrificada historia de amor con Celia Cuccittini, la madre de Leo – GENTE Online
 

Murió Jorge Messi: así fue su sacrificada historia de amor con Celia Cuccittini, la madre de Leo

La muerte del padre de Lionel Messi pone un doloroso punto final a una historia que comenzó cuando ambos eran adolescentes en Rosario. Se casaron en 1978, tuvieron cuatro hijos y atravesaron crisis económicas, distancias y decisiones que terminaron cambiando para siempre el destino de su familia.
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Mucho antes de que el apellido Messi fuera conocido en cada rincón del planeta, Jorge Horacio Messi y Celia María Cuccittini eran dos jóvenes de barrio que imaginaban una vida juntos en Rosario. No había fama, contratos millonarios ni estadios repletos. Había trabajo, una familia por construir y una economía que obligaba a medir cada gasto.

La muerte de Jorge transforma aquella historia compartida durante más de cuatro décadas en uno de los capítulos más íntimos de la familia de Lionel Messi. Porque detrás del futbolista que alcanzó la cima del mundo hubo siempre una estructura familiar que se sostuvo incluso en sus momentos más difíciles.

Y en el centro de esa historia estuvieron Jorge y Celia: una pareja que llegó a vivir separada por más de diez mil kilómetros durante casi tres años para acompañar el sueño de uno de sus hijos.

Jorge Messi y Celia Cuccittini: un amor que nació en Rosario

Jorge y Celia se conocieron cuando eran adolescentes en Las Heras, un barrio rosarino habitado principalmente por familias de trabajadores ferroviarios, metalúrgicos y cuentapropistas.

Él comenzó a trabajar en la planta siderúrgica Acindar, en Villa Constitución, donde con el tiempo llegó a desempeñarse como jefe de sección. Ella realizó tareas domésticas y también trabajó en una fábrica de imanes antes de dedicarse por completo a la crianza de sus hijos.

La pareja se casó el 17 de junio de 1978 en la Iglesia Corazón de María de Rosario, mientras la Argentina vivía en plena efervescencia por el Mundial de fútbol que se disputaba en el país.

Jorge Messi y Celia Cuccittini con sus hijos, Rodrigo, Matías, María Sol y Lionel.
Celia y Jorge en la humilde casa en la que vivían en Rosario.

Los dos descendían de familias de origen italiano y se conocían desde aquellos años de barrio. La boda estuvo lejos de cualquier lujo: familiares y compañeros de trabajo acompañaron a los recién casados en el comienzo de una vida cuyo principal capital sería el esfuerzo.

Después del casamiento se instalaron en una pequeña casa de la calle Estado de Israel, en el barrio La Bajada. Allí construyeron su familia y nacieron sus cuatro hijos: Rodrigo, Matías, Lionel Andrés y María Sol.

Lionel llegó al mundo el 24 de junio de 1987 en el Hospital Italiano Garibaldi de Rosario.

Los años más difíciles de la familia Messi

Durante los primeros años de la década del noventa, la economía familiar se volvió cada vez más compleja. Con cuatro hijos en edad escolar y dos ingresos que resultaban insuficientes, Jorge y Celia organizaron su vida alrededor de una prioridad absoluta: que a los chicos no les faltara nada.

Jorge prolongaba sus jornadas en la metalúrgica y realizaba otros trabajos para aumentar los ingresos. Celia administraba la casa procurando que siempre hubiera comida y que tampoco faltaran los elementos necesarios para las actividades de sus hijos.

En medio de aquella realidad comenzó a aparecer el talento extraordinario de Lionel.

El chico primero jugó en las infantiles del Club Abanderado Grandoli y después llegó a las divisiones inferiores de Newell's Old Boys, donde integró la recordada Categoría '87.

Celia era quien muchas veces lo acompañaba a entrenar, lavaba sus camisetas embarradas y estaba cerca de aquel niño extremadamente tímido que encontraba en una pelota su forma más natural de expresarse.

Pero la familia recibió entonces una noticia que alteró completamente sus planes.

El diagnóstico de Lionel que cambió el destino de Jorge y Celia

El endocrinólogo Diego Schwarzstein diagnosticó a Lionel un déficit parcial de hormona del crecimiento.

El tratamiento implicaba la aplicación diaria de somatotropina y tenía un costo que podía ubicarse entre 900 y 1.300 dólares mensuales de aquella época.

En un comienzo, la cobertura médica de Acindar y los aportes de su Fundación permitieron afrontar parte del tratamiento. Con el deterioro económico de finales de aquella década, sin embargo, comenzaron las dificultades.

Jorge buscó alternativas. Recurrió a Newell's y a diferentes organismos en busca de ayuda. También apareció la posibilidad de River Plate, aunque el club no asumiría el costo del tratamiento.

La familia quedó frente a una decisión que podía modificar definitivamente su futuro.

celia y Jorge en Miami, en una postal de pocos años atrás, cuando Leo se mudó hacia los Estados Unidos.

Jorge comenzó entonces a activar contactos para conseguirle a Lionel una prueba en el Fútbol Club Barcelona.

Los agentes Fabián Soldini y Martín Montero hicieron llegar imágenes del joven futbolista a Josep Maria Minguella y, en septiembre de 2000, Jorge y Lionel se subieron a un avión rumbo a Cataluña.

Celia permaneció inicialmente en Rosario junto a Rodrigo, Matías y María Sol.

Era apenas el comienzo del mayor sacrificio que atravesaría el matrimonio.

La decisión más dolorosa de Jorge Messi y Celia: vivir separados por Lionel

La prueba de Lionel en Barcelona derivó en uno de los episodios más conocidos de su historia: en diciembre de 2000, el director deportivo Carles Rexach plasmó en una servilleta el compromiso provisional para incorporar al rosarino.

El Barcelona asumiría el tratamiento médico y contribuiría con una vivienda para la familia.

En febrero de 2001, Celia y los hermanos de Lionel viajaron a España para reunirse con Jorge y Leo. Parecía que, finalmente, la familia volvería a estar junta.

No fue así.

Después de analizar durante largas noches qué era lo mejor para todos, Jorge y Celia tomaron una decisión profundamente dolorosa.

Ella regresaría a Rosario con Rodrigo, Matías y María Sol.

Jorge permanecería en Barcelona junto a Lionel.

Durante ese período, el padre del futuro campeón se ocupó de acompañarlo, cocinarle y sostenerlo mientras el chico intentaba abrirse camino en las divisiones formativas de La Masía.

Jorge junto a Leo y Celia.

La separación del matrimonio se prolongó durante casi tres años.

Más de diez mil kilómetros quedaron entre ellos. La comunicación dependía de llamadas telefónicas breves y cartas que podían tardar semanas.

Mientras Jorge enfrentaba en España las presiones dirigenciales y las primeras lesiones de su hijo, Celia debía sostener en Rosario al resto de la familia y convivir, además, con una exposición pública que empezaba a crecer.

Fue probablemente una de las mayores pruebas de una pareja que había comenzado su vida sin imaginar hasta dónde los llevaría el talento de aquel chico que jugaba a la pelota en Rosario.

Del esfuerzo de barrio a manejar la carrera del mejor del mundo

El debut de Lionel Messi en el primer equipo del Barcelona, en octubre de 2004, terminó de cambiar la dimensión de la historia familiar.

La vida de los Messi pasó de las dificultades económicas de Rosario a una realidad atravesada por contratos, patrocinadores, dirigentes, viajes y una exposición internacional sin precedentes.

Jorge y Celia, sin embargo, mantuvieron una decisión: proteger el círculo familiar.

Jorge dejó definitivamente la actividad metalúrgica y quedó al frente de Leo Messi Management, la estructura encargada de administrar los derechos de imagen, los contratos deportivos y diferentes aspectos vinculados con la carrera de Lionel y la Fundación Leo Messi.

Con los años se convirtió en el hombre encargado de sentarse frente a dirigentes y grandes compañías para negociar los asuntos profesionales de su hijo. Su carácter directo, reservado y protector generó respeto y también cuestionamientos dentro del mundo del fútbol.

Celia tomó otro camino.

Eligió conservar a Rosario como su lugar en el mundo, cerca de sus hermanas, de las reuniones familiares y de aquellas costumbres que existían mucho antes de que Messi fuera Messi.

La fama mundial de su hijo nunca consiguió modificar del todo esa lógica familiar.

Más de cuatro décadas juntos y una familia como legado

Jorge Messi y Celia Cuccittini atravesaron más de cuatro décadas de matrimonio.

En ese recorrido pasaron de una pequeña casa de La Bajada y los esfuerzos para llegar a fin de mes a convertirse en los padres de uno de los deportistas más importantes de todos los tiempos.

Pero posiblemente la dimensión más profunda de su historia no esté en aquello que ocurrió después de la fama.

Está en todo lo anterior.

En los trabajos que permitían sostener una casa con cuatro hijos. En las camisetas embarradas que había que lavar después de cada entrenamiento. En el tratamiento médico que parecía imposible de pagar. En aquel viaje a Barcelona cargado de incertidumbre.

Y, sobre todo, en la decisión de separarse durante casi tres años para que Lionel pudiera quedarse en España sin que sus hermanos tuvieran que abandonar definitivamente su vida en Rosario.

Jorge de un lado del Atlántico. Celia del otro. Los dos sosteniendo partes diferentes de una misma familia.

Con la muerte de Jorge, aquella historia iniciada cuando eran adolescentes en Las Heras adquiere inevitablemente otro significado. Queda el recorrido de una pareja que construyó su vida lejos de los flashes y que, cuando tuvo que enfrentarse a la decisión más difícil, puso el futuro de sus hijos por encima de todo.

Antes de los Balones de Oro, de la Copa del Mundo y de los récords hubo una casa en Rosario, dos padres trabajadores y una apuesta que parecía desmesurada.

Mucho antes de que el mundo conociera el apellido Messi, Jorge y Celia ya habían construido alrededor de él una familia.



 
 

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