Diego Leuco, íntimo: del paso del tiempo y el deseo de tener hijos al nuevo hábito que transformó su rutina – GENTE Online
 

Diego Leuco, íntimo: del paso del tiempo y el deseo de tener hijos al nuevo hábito que transformó su rutina

En una entrevista con revista GENTE, el conductor reflexiona sobre su carrera, el vínculo con Gerardo Rozín, su relación con Nicolás Occhiato y el equilibrio personal que fue construyendo con los años.
Entretenimiento
Entretenimiento

En un rincón de los estudios de La Peña de Morfi (Telefe) Diego Leuco encuentra un momento para bajar el ritmo y conversar con revista GENTE. Lejos del vértigo de la televisión en vivo y del streaming, el periodista se muestra relajado, dispuesto a hablar sin apuros sobre el gran presente profesional que atraviesa y también sobre aspectos mucho más personales de su vida.

Con la naturalidad que lo caracteriza, repasa el camino que lo llevó a reinventarse en los medios, recuerda el vínculo que mantuvo con Gerardo Rozín, reflexiona sobre la relación que construyó con Nicolás Occhiato y comparte su nuevo hobby que se convirtió, casi sin buscarlo, en un hábito que le cambió la rutina y le permitió encontrar un espacio propio lejos del celular y las obligaciones.

Diego Leuco habló con revista GENTE sobre su presente profesional y personal.

También hay lugar para las preguntas más íntimas. A sus 36 años, Leuco habla de su deseo de ser padre, de la tranquilidad que encontró con el paso del tiempo y de una calma que, según reconoce, tuvo que aprender a construir.

Diego Leuco recuerda su vínculo con Gerardo Rozín y la inesperada coincidencia que vivió antes de llegar a "La Peña del Morfi"

A casi tres años de haber asumido la conducción de La Peña del Morfi, Diego Leuco reconoce que el programa sigue representando una enorme responsabilidad. En una entrevista anterior con revista GENTE ya había destacado la identidad única del ciclo y la impronta que dejó Gerardo Rozín, a quien definió como una persona "muy inteligente y exigente".

En esta charla, además, revela el vínculo que mantenía con el creador del formato y una llamativa coincidencia que vivió poco antes de recibir la propuesta para sumarse al programa.

—¿Conocías a Gerardo Rozín?

—Sí, lo conocí. No fuimos amigos ni mucho menos, pero teníamos un buen vínculo. Durante el tiempo que hacía mi programa en TN, mi productor ejecutivo también era productor de La Peña. A través de él nos mandábamos mensajes... Nos caíamos bien. En algún momento me ofreció hacer cosas que después no se dieron. Cuando ofrecieron la conducción de La Peña dio la casualidad de que estaba viviendo en un departamento en el que había vivido Gerardo en el último tiempo de su vida...

—¡Qué casualidad!

—¡Sí! Yo no lo sabía cuando lo alquilé. Me enteré un tiempo después de que estaba en el último departamento de Gerardo. Me mudé hace poco, pero estuve tres años viviendo ahí, que fue donde me llamaron para hacer La Peña...

—¿Lo tomaste como una señal?

—Es muy loco... Cuando me enteré de que había vivido ahí Gerardo me puse contento. Me gustó porque siempre sentí una linda energía de parte de él. Lo tomé como algo lindo en mi vida... Yo no creo mucho en esas cosas, pero cuando pasan, pasan... No puedo ser necio. Hay algo. Él muchas veces fue muy honesto con mi laburo. A veces para bien y a veces para criticarme algo para mejorar. Alguna vez yo le dije que me gustaba mucho el formato de La Peña...

"Siempre sentí una linda energía de parte de él", dice Leuco al recordar a Gerardo Rozín.

—¿Qué te gustaba del programa antes de hacerlo?

—Tiene música, cocina, humor, periodismo, entretenimiento... Es algo que me identifica mucho.

Diego Leuco habla de su presente profesional, su relación con Nicolás Occhiato y el desafío de liderar equipos

Después de consolidarse en el periodismo político y dar un giro hacia el entretenimiento y el streaming, Leuco también asumió nuevos desafíos puertas adentro: conducir equipos en Resumido, tomar decisiones editoriales y encontrar un equilibrio entre la exigencia profesional y el disfrute.

En ese camino, asegura que sigue compartiendo muchas conversaciones con sus padres y revela por qué Nicolás Occhiato se convirtió en una de las personas con las que más intercambia ideas sobre el presente y el futuro de los medios.

—¿Cómo sos como jefe?

—Me cuesta un poco... Soy más blando de lo que me convendría. Me gastan a veces en el equipo chico porque cuando hay que hacer una bajada de línea seria a mí me cuesta... Tomar una decisión siempre es elegir algo y renunciar a todo lo demás... Hay que ver por qué una nota sí y otra no. Siempre que se toma una decisión uno es un poquito injusto. Amigarse con eso es el desafío en el que trabajo todos los días.

Diego Leuco se convirtió en el director de contenidos de Resumido.

—¿Le consultás esas decisiones a tu papá?

—Hablo mucho con mi papá y con mi mamá también. No desde el lugar de consulta, sino desde el de charla. Los dos somos muy apasionados por el laburo. De cuarenta minutos de conversación, veinticinco son de laburo... Le cuento, me da su mirada, pero no voy en plan de qué opinión tiene de tal tema. Tenemos miradas muy distintas en el mundo de los medios... Hablo los temas de laburo desde las ganas de compartir y no tanto desde la necesidad de un consejo. Hablo mucho con Nico Occhiato. A él le pregunto mucho qué piensa sobre ciertos temas. Tenemos mucho ese diálogo.

—Más allá de que Nico es un amigo para vos, él es un gran referente del streaming...

—Nico hoy es, para mí, la persona más importante de los medios. Es realmente un tipo muy distinto que viene demostrando desde el comienzo eso... Es un pibe que no sólo la vio, sino que ratifica y confirma que la ve. Está adelante. Tiene una noción y un sentido de lo popular y lo masivo muy impresionantes. Tiene un olfato muy desarrollado. Es único. Es nuestro líder y el creador de toda la industria que vino después de Luzu.

—O sea que Nico Occhiato es más que un amigo...

—Tenemos un vínculo muy lindo. Hay una parte para la amistad, lo laboral... Encontramos una manera de trabajar muy linda que no es fácil de conseguir.

—Más allá de lo laboral, ¿existen los momentos de distensión como amigos?

—Sí, sí... Cuesta porque estamos muy a full, pero pasa. A veces nos llamamos y estamos una hora y media charlando. Hablamos de laburo y de la vida. A veces jugamos al tenis, a veces vamos a comer... Cada vez es más difícil encontrarnos porque estamos con muchas cosas, pero si podemos vamos a cenar.

"Nico Occhiato es la persona más importante de los medios", aseguró Leuco.

El hobby que le cambió la vida y por qué se convirtió en su gran cable a tierra

En medio de una agenda cargada de proyectos laborales y responsabilidades, el periodista encontró hace poco más de un año una actividad que terminó ocupando un lugar inesperado en su rutina.

—Por lo que me decís, hasta tus amigos te conectan con lo laboral, ¿cómo hacés para desconectar por completo?

—Cuando uno trabaja de lo que ama se exige como nadie. Trabajar de lo que amás es una bendición, pero caés muy rápido en la adicción al laburo.

—¿Sos un adicto al trabajo?

—Sí, pero mejorado. De más joven era peor. En los últimos años fui encontrando más el disfrute. Antes no me iba de vacaciones porque me parecía un horror...

—¿Ahora sí podés?

—Sí, pero no es tan sencillo. Este año no me fui de vacaciones, pero me tomé diez días de home office. Me quedé en mi casa. No fui al laburo y para mí eso es un paso adelante. Algo que sumé en el último año y medio fue correr. Me hizo muy bien físicamente y a la cabeza.

El periodista habló del running, su nueva pasión.

—¿Se te dio de la nada?

—No, empecé a trabajar con una marca y me preguntaron si me interesaba ir a correr a una montaña... Me mandé. La pasé bien, pero me di cuenta de que quería volver a hacer esto, pero entrenado.

—¿Cómo hiciste?

—Primero empecé solo. Cuando encontré mi límite, empecé con un entrenador. Eso me ayudó mucho. Al toque me puse el objetivo de una carrera.

—¿Y ahora?

—Ahora tengo el objetivo de correr 42 kilómetros.

—¿El running te hace descomprimir de esa adicción laboral de la que hablabas?

—Sí... Ya hay un momento en el día en el que empiezo a pensar en cuánto falta para poder ir a correr. Necesito esa pausa. Es algo que deseo, me libera mucho, me da tranquilidad... Es algo que me hace muy bien... Es un mundo maravilloso. Conectás con lo real...

Diego Leuco está al frente de la conducción de La Peña del Morfi junto con Carina Zampini.

—Además, en ese tiempo que corrés o entrenás no estás atento al teléfono...

—Exactamente eso. Ahora que estoy corriendo distancias más largas por ahí son dos horas sin usar el celular. Por ahí es solamente ese momento en el que no lo toco. Dos horas por día sin mirar el celu y mientras hago algo que es bueno para mi salud... Siento que me saqué la lotería. Me cuesta mucho soltar el teléfono y me enoja.

Diego Leuco habla de su deseo de ser padre y de la tranquilidad que encontró con el paso de los años

A punto de entrar en una nueva década de su vida, Diego Leuco asegura que no siente presión por el paso del tiempo, aunque reconoce que hay un tema que aparece cada vez con más frecuencia en sus pensamientos: la posibilidad de formar una familia. Hijo del periodista Alfredo Leuco y de la psicóloga Silvina Gagliardi, también reflexiona sobre el deseo de sus padres de convertirse en abuelos y sobre el lugar que hoy ocupa el amor en su vida.

—En varios momentos mencionaste que ya estás más grande, ¿te pesa estar cerca de los 40 años?

—Es la primera vez que un número me llama la atención...

—¿Cuál es el primer pensamiento sobre el cambio de década?

—El tema de los hijos... Es lo único que pienso. No tanto por mi edad, sino por la de mis papás. Si yo tengo un hijo en cinco años pienso en qué edad van a tener ellos... Yo sé que ellos quieren tener nietos.

El periodista habla sobre su deseo paternal y la gana de que sus padres se conviertan en abuelos.

—¿Es algo que te piden?

—No porque saben... Sé que lo desean. Los veo con otros niños de la familia y son muy cariñosos. Sé que es algo que quieren, no me lo plantean seriamente. Pienso mucho si ellos podrán disfrutar de mis hijos.

—Más allá de lo que les pasa a ellos, ¿a vos qué te pasa?

—Mirá, cuando era chico pensaba que a los 36 iba a ser papá. No es algo que me pesa. No estoy desesperado, pero siento una cosita de que tampoco me puedo tomar todo el tiempo del mundo. Es la vida... No se puede ir en contra de los deseos ni de la realidad.

—¿Te imaginás siendo padre soltero?

—No, no me lo imaginé nunca. Ahora que me hacés la pregunta tampoco me parece mal. En mi fantasía está esa idea de la familia... Me parece una opción súper válida y que podría ser. No pienso en ese escenario, pero quién sabe.

Soltero hace tres años, asegura estar tranquilo con este presente.

—Relacionabas el paso del tiempo con el deseo de tener hijos, ¿te pasa eso pero con la necesidad de tener pareja?

—Me agarra en un momento en el que hace bastante no estoy en pareja. No me pasa ahora. Ahora no me resulta tema... Siento que hay mucha gente que está "en la búsqueda" y se pone el estar en pareja en un lugar que, para mí, es demasiado relevante. Eso genera mucha angustia en mucha gente. A mí, por suerte, no me pasa. Siento que el amor de pareja te pasa o no te pasa. Es raro forzarlo. No es algo en lo que estoy pensando...

—Estás en paz con vos...

—Sí, hace varios años que sí. Eso me dio tranquilidad y antes de los 30 años no la tenía. Me empecé a amigar con el disfrute y la calma. Hice un cambio muy grande. Siento que hoy la tranquilidad es una de mis grandes características. No es algo que tuve siempre, la fui adquiriendo en los últimos años... No hay que desesperarse. En los medios hay mucha histeria. Esa calma la disfruto mucho y la tuve que ir aprendiendo.

Fotos: Rocío Bustos.



 
 

Más Revista Gente

Vínculo copiado al portapapeles.

3/9

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit.

Ant Sig