Valeria Mazza no fue a los Martín Fierro de la Moda a “estar linda”: fue a narrar, con tela, volumen y actitud, una historia de metamorfosis en tiempo real. Cuatro cambios, cuatro sintonías, una misma idea atravesándolo todo: la elegancia es en movimiento. Y como co conductora de la ceremonia deslumbró con haute couture nacional casi como si fuera en cuatro estaciones.
En una noche que celebró la innovación, la puesta en escena y el trabajo artesanal que llevan adelante silenciosas bordadoras, ella jugó a fondo con la multiplicidad y llevó su historia en la moda al siguiente nivel.
Valeria por Pucheta Paz
El vestido escultórico de Atelier Pucheta Paz fue arquitectura total. Y tuvo todo: volumen, textura, dramatismo. Una pieza que exigía presencia y que, en otras, podría haber resultado excesiva, pero en Mazza encontró una intérprete exacta.

La silueta se expandía como una nube controlada, con plumas off white que convertían el cuerpo en una obra en tensión constante entre lo orgánico y lo construido. Se trató de una pieza con corset bordado en piedras y cristales y una monumental falda doble campana de billoné estructurada con ballenas y con 3 metros de cola.

La dramática caída en degradé de gran cantidad de plumas que se perdían en el ruedo remató un diseño que se mantuvo en secreto durante meses. Para complementar el soñado diseño a medida, Valeria lució imponentes joyas de diamantes de Swarovski.

Por Adrián Brown
"No se trata de cambiar de look, sino de cómo cada uno construye una versión distinta", sentenció Mazza al compartir en redes el despliegue con el que (una vez más) dio cátedra de moda.
Otra de sus versiones fue el espectacular pink leopard. Un diseño strapless, luminoso, en animal print en tonos rosa y lila que se metió en un terreno más lúdico gracias a la creatividad de Adrián Brown.

Una nueva prueba de que el glamour también puede ser irreverente en una alfombra roja y que una figura consagrada puede correrse del lugar seguro y seguir marcando tendencia sin pedir permiso.

El diseño elegido pertenece a la colección Efigie Luminosa FW2026 de Adrián Brown y es el número 33.

En total black, by Joti Harriague
Después llegó el negro, ese territorio donde muchas se refugian pero pocas reinventan. Mazza eligió un vestido semitransparente con encaje, lentejuelas y plumas que no buscaba la obviedad sexy sino una sensualidad más filosa y cinematográfica.

El diseño a medida tuvo la impronta inigualable de Joti Harriague, que combinó con joyas de Santino.

La transparencia fue pura estrategia, mostró lo justo, dominando el ritmo de la mirada. Las plumas en movimiento terminaban de construir ese efecto hipnótico, como si cada paso dejara una estela de misterio a su paso.

Por Jorge Rey
El cuarto elegido fue el look azul-violeta, un vestido largo con print de acuarela que parecía moverse incluso cuando estaba quieto, coronado por un volante escultural en el escote que enmarcaba el torso como si fuera una pieza de arte.

Las joyas, precisas y sin exceso, acompañaron sin robar foco, como debe ser cuando el diseño tiene una historia que contar. En suma, cuatro apariciones memorables de red carpet y un perfecto equilibrio entre lo etéreo, la sofisticación y el drama que pocas pueden sostener con historia, autoridad y sentido de la moda.

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