“Hay que desacostumbrarse a lo aprendido durante tanto tiempo… no es de la noche a la mañana”, confiesa Leire Martínez, con una honestidad que deja ver el pulso emocional de la etapa que atraviesa. A un año de haber iniciado su camino como solista, la artista donostiarra se encuentra en un verdadero punto de inflexión: un presente que combina vértigo, redescubrimiento y una necesidad profunda de redefinirse lejos de todo lo conocido.
Tras 17 años como la voz de La Oreja de Van Gogh, su historia dio un giro de 360 grados casi sin previo aviso. “Todo pasó tan rápido”, admite, mientras transita una gira internacional que comenzó hace un año y que hoy la trae nuevamente a la Argentina, donde en apenas un mes se presentará por primera vez bajo su propio nombre. Ya no como parte de un colectivo, sino como Leire Martínez: una marca personal que empieza a tomar forma frente a sus fans y ante sí misma.

En esta entrevista exclusiva con GENTE, la cantante se abre para hablar de ese proceso de reencuentro interno -más veloz de lo que imaginaba-, de los desafíos de pensarse como individual después de casi dos décadas en un grupo, y de los interrogantes que marcaron su salida.
Sobre esa línea, la artista aclara los rumores sobre su vínculo actual con la banda que la formó, se permite proyectar a futuro sin negar del todo un posible reencuentro, y comparte su faceta más íntima: la maternidad, ese “día a día constante” que aprendió a equilibrar con su carrera sin cargar con culpas.
Hoy, más madura, con nuevas herramientas y una voz propia que busca consolidarse, Leire se anima a probarse fuera de ese “parapeto” que durante años fue su zona de confort. Y en ese desafío -tan artístico como personal- encuentra, quizás, la versión más auténtica de sí misma.

La música -y la vida- en soledad y no tanto...
-¿Cómo te trata Buenos Aires?
-Muy bien, muy bien. Hacía mucho que no regresaba y ya ando con ganas de volver en mayo con la gira.
-Retornás a Argentina pero no más bajo la insignia de La Oreja de Van Goph, sino la de Leire Martínez. En esta etapa de solista que arrancaste hace poco, ¿cómo encontrás tu individualidad tras diecisiete 17 años de pensar en colectivo?
-Es cierto que hay que hacer un ejercicio de desacostumbrarte a esas rutinas adquiridas durante tanto tiempo, Y es un tema, es un ejercicio que hay que hacer. No es de la noche a la mañana que dice "Ya está": hay muchas situaciones a las que de pronto te vuelves a ver y no son exactamente iguales a lo que eran. Por lo tanto ahí hay algo que te resuena y te hace pensar "¿Qué está pasando?" Crees que eso lo has vivido antes, pero no es exactamente "eso". Entonces resulta extraño, pero bueno, como en cualquier situación de la vida, ante los cambios hay que adaptarse y hacerse al nuevo escenario.
-¿Cómo fue este proceso de reencuentro? ¿Te costó?
-Sí, hubo un proceso, pero también te digo que ha sido más rápido de lo que pensaba. Creí que me iba a costar más. Ha pasado ya año y medio y siento que ya estoy totalmente en otro lugar, o sea, que ya he cerrado esa etapa.
-Hace poco lanzaste tu álbum. ¿Eso contribuyó?
-Bueno, lo del álbum empezó siendo una idea que se ha ido transformando en canciones, pero hasta que no las compartes con el público hay una dimensión que falta, ¿no? De pronto, ya una vez que el disco está en la calle todo ha adquirido ya otro otro norte, ¿no?
-Durante este proceso de reencontrarte, ¿sentiste que mientras estabas en La Oreja... dejaste en pausa quizás cuestiones personales o artísticas?
-Creo que el formar parte de una banda tiene mucho que ver con aceptar, respetar, defender y abrazar su filosofía, su marca y cualidades que tienes. No puede ser de otra manera. El tiempo que he estado dentro de la banda he sido feliz de esa manera. Ahora el escenario es otro y ya no tengo que debatir con nadie para llegar a un consenso. Ahora las decisiones las tomo yo. Sí, me asesoro, busco la mejor opción, pero evidentemente la última palabra es mía, y en ese sentido sí hay cosas que son distintas.
-Más allá de tus casi dos décadas bajo la marca de La Oreja de Van Gogh, ¿qué artistas sos hoy? Porque claramente no es la misma…
-No, evidentemente. Pero no solo a nivel artístico, porque las personas evolucionamos y crecemos y generalmente lo hacemos en base a lo que vamos aprendiendo, o a esas vivencias que vas añadiendo a tu haber. Entonces, desde ese prisma, evidentemente, no soy la misma que era hace diecisiete años, pues ha llovido mucho desde entonces y he aprendido mucho, que es lo más importante de todo esto. A nivel personal soy mucho de lo que fui, he evolucionado y crecido y tengo herramientas que no tenía antes y me sirven para gestionar situaciones. Soy una persona más madura y más experimentada. Y a nivel profesional cuento con un bagaje importante, ya que, antes de mi paso por La Oreja también había tenido experiencias laborales en la música.

-En 17 años de formar parte del grupo, ¿nunca te picó el bichito de probar directamente como solista o de pensarte de manera individual?
-No, en toda la vida. Para empezar, dedicarme a la música era algo que ni yo misma imaginaba cuando La Oreja llegó de una manera inesperada. Nadie esperaba la posibilidad, y yo menos. Y de pronto cuando llegó, quise vivir la experiencia sin saber a dónde iba exactamente. Han sido diecisiete años de muchas cosas. Algo increíble.
-Cuando toca el momento de tu salida del grupo, ¿qué miedos te surgieron en lo profesional?
-El primer interrogante fue un poco ¿y ahora qué?, ¿ahora qué y cómo? Entonces intenté responderme a mí misma, y decir, bueno, "¿qué quieres hacer tú?". "Okey, vamos a intentar que así sea".
-¿Y cuál fue tu mayor intriga?
-Fue más como un reto: escribir canciones. Y ha sido muy satisfactorio probarme a mí misma que podía.
-En está nueva faceta lanzaste recientemente una colaboración con un dúo pop iconico como Miranda. ¿Cómo se dio esa conexión?
-En este proceso de composición me he dado cuenta de que a lo largo de los años he bebido de muchas fuentes, que todos somos permeables y que las cosas que vemos y que escuchamos nos influyen. Durante la composición del disco surgió una idea musical que me recordó a ellos. Miranda me han influenciado a la hora de entender la música. Les admiraba mucho como consumidora, y cuando surgió esta idea y la completamos un poquito, la compartí con Ale Sergi, a quien había tenido la suerte de conocer hace unos años aquí en Argentina. Les gustó lo que le acerqué y quisieron sumarse. Para mí fue como un sueño. Porque bueno, te das cuenta de que al final ellos han influenciado en mí y de alguna manera yo ahora les estoy devolviendo parte de lo que han dado a mí.
-Son un icono pop argentino y latinoamericano… ¿Cómo fue trabajar con ellos, hacer el videoclip y todo el proceso creativo?
-Muy divertido. Trabajar con ellos ha sido muy fácil. Y a veces cuando piensas en colaboraciones, lo complicado es poder materializarlas porque las agendas de cada artista a veces hacen que esto se complique. Pero con Miranda ha sido todo muy sencillo, de verdad. Siempre estuvieron dispuestos a jugar y ha sido increíble trabajar a su lado.
La posibilidad ¿o imposibilidad? de una nueva colaboración con La Oreja de Van Gogh
La salida de Leire Martínez de La Oreja de Van Gogh se dio en un contexto de cambios que el propio grupo comunicó de manera oficial el 14 de octubre de 2024, marcando el cierre de una etapa de 17 años con la cantante al frente.
Un año después, la banda anunciaba el regreso de Amaia Montero y con ella el inicio de una nueva etapa, acompañada de una gira aniversario por los 30 años de la fundación de La Oreja de Van Gogh, lo que reconfiguró el presente del histórico conjunto español. Desde entonces, y ya enfocada en su camino solista, Leire se mantiene al margen del ruido mediático y de las especulaciones, dejando en claro que, más allá del cariño por lo vivido, hoy no existe vínculo con el grupo y que cualquier eventual reencuentro requeriría una reconstrucción personal y emocional, más allá de lo artístico o comercial.

-¿Qué opinión tenés al respecto del hate y las comparaciones que surgen departe de los fans y seguidores de La Oreja hacia vos?
-Bueno, yo suelo preguntarme cuál es el objetivo de hacer esto: crear polémica, crear ruido para que ese mismo medio de comunicación o esa entidad que genera comparaciones o esta situación obtenga algún resultado. Pero sólo les suma a ellos, no al resto de las partes. ¿Cuál es el objetivo? Mira, a mi no me gusta nada de eso y tampoco lo comparto. Intento no formar parte de ese ruido. Si alguien quiere hacer ruido, que lo haga, pero yo no. No es el mundo en el que quiero vivir.
-Además del hate o la rivalidad entre los fandoms que puede generarse, también se ve un deseo de un posible reencuentro entre la banda y vos.
-No estoy negada, pero creo que ahora no es el momento. Hoy no hay relación con el grupo, por lo tanto sólo nos moveríamos por cuestiones comerciales. Y yo, la verdad, no quisiera basarme solo en lo comercial. Para subirme a un escenario con ellos nuevamente, incluyéndola a Amaia (Montero), yo tendría que sanar. En realidad entiendo que la relación debería sanar algunas cosas. Mientras esto no ocurra no veo factible que haya lugar para una colaboración, salvo por lo económico, pero como a mí lo económico no me mueve, aunque evidentemente quiero vivir bien, no será eso lo que haga que yo me suba de nuevo a un escenario con ellos.
-De los tiempos compartidos, ¿qué recuerdo te gustaría guardar en una cajita de cristal?
-Hay muchos recuerdos que guardaría en una cajita de cristal. Al margen de cómo ha sido el final, compartimos diecisiete años increíbles y maravillosos que atesoro a nivel profesional y sobre todo personal. Han sido mi familia, mis amigos, he visto nacer a sus hijos, ellos al mío. Eso nunca se olvidará, lo guardaré como un tesoro.
"He sentido culpa de no estar lo suficiente con mi hijo, pero entendí que no es justo ni sano vivir así"
Madre de Lucas, un preadolescente que ya comienza a dimensionar la exposición que rodea a su familia, Leire Martínez construye su presente entre escenarios y rutinas escolares, en un delicado equilibrio que, según reconoce, está lejos de ser ideal. Con una mirada honesta y sin romantizar, la artista pone en palabras una de las tensiones más universales: la imposibilidad de “llegar a todo”. “La conciliación no existe”, afirma, dejando en claro que cada decisión implica, inevitablemente, una renuncia.
En esta faceta más íntima, Leire se muestra como una mujer que aprendió -no sin esfuerzo- a correrse de la culpa y a priorizar desde un lugar más consciente. Si durante años sintió el peso de no poder estar siempre presente, hoy elige correrse de esa exigencia y asumir que su camino también es una forma de enseñar. Habla de su hijo como su “superhéroe”, como esa ancla emocional que le permitió atravesar momentos difíciles, incluso el de su salida de La Oreja de Van Gogh, una situación que decidió abordar con él desde la sinceridad, pero también desde el cuidado.

-Recién mencionaste a tu hijo. ¿Cómo equilibras tu vida personal en esta faceta de solista? ¿A qué retos te traslada ser mamá de un preadolescente y de golpe tener que liderar sola tu propia marca?
-He aprendido es que es imposible estar en dos sitios a la vez. Así que, o renuncias a uno o renuncias a lo otro. Es muy complicado. Cuando mi hijo era más bebé, era más fácil llevármelo conmigo. Y hasta ahí, porque dentro de la incomodidad, no es fácil poder poner toda tu energía en lo que estás haciendo si debes estar pendiente de otra persona. Por lo tanto, cuando era más chiquito resultaba más sencillo a nivel logística: me acompañaba. Hoy Lucas tiene sus propias obligaciones, el colegio, sus actividades extraescolares, y ya no es fácil. Entonces, o estoy allí o no estoy. La maravillosa palabra "conciliación" no existe. Todo va de la mano de renunciar a una de las cosas.
-¿Alguna vez sentiste que pudiste haber renunciado equívocamente?
-Con los años he aprendido a decir que no, sobre todo a lo laboral.
-¿Y hay alguna especie de culpa cuando no podés compartir quizá el tiempo que te gustaría con tu hijo?
-No siento culpa, si bien la he sentido. No es justo, no es sano y no es bueno. Nadie debería sentir culpa, porque el sistema te obliga a formar parte de él a nivel económico. Creo que deberíamos ser libres sin culpas.
-¿Lucas dimensiona tu nivel de fama y exposición?
-Ahora sí. De chiquito eran como conceptos abstractos para él, pero hoy en día sí.
-¿Y cómo se lleva con tu exposición?
-Yo intento que no le afecte. Entiendo que ésta es mi profesión y mi elección de vida, y entenderé cuando él tenga que decidir cuáles son sus caminos y sus maneras de hacer las cosas. Lo que sí, yo le acompañaré y le apoyaré igual que él me apoya y me acompaña ahora.

-En muchas entrevistas describís a tu hijo como tu "superhéroe", e incluso que él ha sido "una cura" para momentos difíciles que atravesaste...
—Sí, para mí ser madre ha supuesto un antes y un después, probablemente el antes y después más importante de mi vida, porque te pone a prueba total en todo. Tu vida se desmorona porque de pronto hay una persona a tu cargo: ya no eres solo tú. Es el mayor de los cambios en la vida de alguien.
-¿Qué te deja la maternidad?
-A través de Lucas he aprendido más de mí misma, de cómo soy, de mi capacidad en todos los niveles: paciencia, aguante físico… Ser padre te pone a prueba cada día, porque esa personita va evolucionando, y sus necesidades van cambiando, y por consecuencia tu también. Es ponerte a prueba todo el tiempo. Para mí es un reto de los más importantes de la vida. Un reto que me apasiona transitar.
-¿Cómo lo cuidás de las redes y los rebotes meditáticos?
-Él no tiene un teléfono como tal, utiliza los nuestros, y tampoco redes propias.
-¿Cómo le anunciaste tu salida de La Oreja?
—Tuve una conversación con él para advertirle que se iban a dar cambios en nuestra vida y que ni yo sabía adónde nos iban a llevar esos cambios. Era conciente que en lo personal me iba a afectar anímicamente, pero quería que supiera que eso no tenía nada que ver con él. No quería que de pronto Lucas me viese mal y de pronto no supiera qué me pasaba y pensara que era por él.
-¿Cómo hiciste para que tu duelo no le afecte?
-He intentado darle mucha normalidad a todo el proceso. Regodearme lo menos posible en el dolor y seguir hacia adelante. Así que al día siguiente me levanté, le volví a llevar al colegio y listo.
-En febrero de este año lanzaste tu álbum Historias de aquella niña, cuyo título pone la mirada en tu pasado de pequeña. ¿Qué le dirías vos a esa Leire Martínez si te la cruzaras en algún recital?
-Hombre, yo lo que le diría sería sobre todo "gracias", la abrazaría fuerte y le recordaría cuánto la quiero.
Filmmaker y foto de portada: Candela Casares
Agradecemos a Vicky Roa de ROAA Agencia de PR
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