En una noche donde el vino fue protagonista absoluto, la segunda edición de los Premios Winexplorers volvió a reunir a las figuras clave de la vitivinicultura argentina y dejó en claro que el sector no solo crece, sino que también sabe cómo celebrarse.
El escenario fue el Alvear Icon Hotel, en Puerto Madero, que por unas horas se convirtió en el punto de encuentro de bodegueros, enólogos, sommeliers, chefs y referentes de toda la industria. ¿El resultado? Una gala con estándar internacional, red carpet incluida y una sensación compartida: el vino argentino está en uno de sus mejores momentos.
Con el respaldo de Marca País Argentina, el evento ya se posiciona como “la gran noche del vino argentino”. Y no es solo una etiqueta: la convocatoria federal, el nivel de producción y la presencia de autoridades y figuras del sector lo terminan de confirmar.

Los grandes ganadores de la noche
Entre aplausos y copas en alto, la bodega Catena Zapata se llevó el Gran Premio Winexplorers, consolidando su lugar como uno de los nombres más influyentes del vino argentino a nivel global.
Pero no fue la única protagonista: Ribera del Cuarzo se quedó con el premio a Bodega del Año elegido por el público, mientras que el reconocimiento al Mejor Malbec fue para As Bravas Malbec 2017, de El Enemigo Wines.

En una industria donde las figuras también cuentan, hubo nombres que brillaron por cuenta propia:
- Alejandro Vigil fue elegido Mejor Enólogo
- Diana Fornasero, Mejor Enóloga
- Y el histórico Alberto Arizu recibió el Premio a la Trayectoria
En gastronomía, el restaurante Aramburu se llevó el galardón mayor, reafirmando el diálogo cada vez más fuerte entre cocina y vino.

Mucho más que una entrega de premios
Si algo tuvo esta edición fue ritmo. Desde una red carpet con impronta fashionista hasta una transmisión en vivo pensada para amplificar el alcance, la ceremonia combinó tradición con una mirada más contemporánea de la industria.
Uno de los momentos más comentados llegó con el anuncio de Nacho Gauna, director de Winexplorers, quien adelantó la creación del Festival Winexplorers: un nuevo proyecto que busca convertirse en el gran punto de encuentro entre el vino, la gastronomía y el público.

Una señal clara de hacia dónde va todo: menos elitismo, más experiencia. La presencia de autoridades nacionales y provinciales funcionó como reflejo de una industria que atraviesa el país entero: desde Mendoza hasta Jujuy, pasando por la Patagonia.
De hecho, esa diversidad también se vio en los premios, con etiquetas y proyectos de distintas regiones que dejaron en evidencia el potencial del mapa vitivinícola argentino.

El vino como experiencia cultural
Más allá de los nombres y los premios, la idea del vino como cultura, identidad y experiencia estuvo presente durante toda la noche. Y en ese sentido, Winexplorers parece haber encontrado su lugar: no solo premiar excelencia, sino también construir relato.
Porque sí, hubo ganadores. Pero también hubo algo más difícil de medir: una industria que se muestra unida, en expansión y, sobre todo, con ganas de seguir brindando.
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