A sus 25 años y mientras prepara el lanzamiento de su primer disco, Tuli Acosta atraviesa un momento de profundas preguntas personales. Está soltera desde hace casi un año, comenzó terapia y asegura estar aprendiendo a correrse de un lugar que ocupó durante mucho tiempo: el de priorizar al otro antes que a ella misma. “Me di cuenta de que nunca me había puesto a mí como otro y (elegido) priorizarme a mí”, reconoce.
No es casual que esa búsqueda aparezca también en su música. Sus nuevas canciones funcionan como una fotografía de este presente, uno en el que asegura sentirse más genuina y transparente. Ya no escribe solamente desde los deseos, las ambiciones o las proyecciones de aquella chica soñadora que fue, sino desde lo que le sucede ahora. El amor, la soledad, la terapia y la necesidad de sanar atraviesan su proceso creativo.

“Hoy en día es simplemente lo que soy hoy, lo que me sucede hoy, las cosas que estoy transitando emocionalmente hoy y mi punto de vista sobre la vida que llevo”, explica sobre el espíritu de su álbum debut y la faceta de ella que se verá.
—Lanzaste hace poco 25, la segunda canción que forma parte del tracklist de tu primer disco. ¿Tenés más o menos una fecha de cuándo podría salir?
—A ver, todavía no lo sé. Sí lo siento bastante cercano, la verdad. Yo quiero que sea para este año. No sé si se podrá, porque también hay algo de la industria, que uno siempre tiene que tener en cuenta: el timing de la vida, de las cosas, lo mediático, esto y lo otro. Entonces, intentando darle el espacio que se merece también el disco. Pero, obviamente, el tren ya está en marcha, ya salieron dos (canciones), entonces no está muy lejos.
—¿Qué Tuli vamos a ver en esta nueva faceta?
—Yo creo que una Tuli muy genuina, muy transparente con mi hoy, la verdad. No es que antes no lo haya sido, pero sí tal vez era mucho como un reflejo de muchos deseos, muchas ambiciones y proyecciones...
—Vimos una soñadora.
—Exacto. Y hoy en día es simplemente lo que soy hoy, lo que me sucede hoy, las cosas que estoy transitando emocionalmente hoy y mi punto de vista sobre la vida que llevo. No sólo en lo artístico, sino que se termina desembocando en eso porque, bueno, es mi forma de expresarme. Pero las canciones son un poco el trasfondo de cómo veo las cosas y cómo intento sobrellevar la ola de la vida.
Tuli Acosta abre su corazón: un año de soltería, terapia y la búsqueda que cambió su manera de vivir el amor
Su presente contrasta con el ruido que suele generarse alrededor de su vida privada. En las últimas semanas, el nombre de Tuli Acosta volvió a instalarse en la conversación mediática después de que fuera señalada en distintas versiones como una supuesta tercera en discordia tras la separación de Luck Ra y La Joaqui. Una situación que volvió a colocarla en el centro de comentarios y especulaciones, especialmente en las redes.
Sin embargo, durante su encuentro con GENTE, la artista elige hablar desde otro lugar. Mientras afuera se especula sobre posibles romances, ella describe un presente en el que asegura estar "sola, solísima" y concentrada en conocerse a sí misma.

—Bueno, en tu última canción, señalás: “Me gusta el amor, no enamorarme”. ¿Qué hay detrás de esa frase?
—Sí (se ríe). Es un poco cliché lo que digo, pero en realidad viene de un descubrimiento propio, de desglosarme y conocerme a mí misma, de hacerme preguntas y responderme.
—¿Sentís que estás en un momento de transitar sola esta etapa, y enamorarte quizás de vos?
—Sí, primero, 100%, es una búsqueda y es un deseo también, como lograr ese enamoramiento y esa prioridad. Siempre ha sido como mi lenguaje del amor priorizar mucho al otro, pero me di cuenta de que nunca me había puesto a mí como otro y (elegido) priorizarme a mí. Entonces, estoy en esa búsqueda. Pero creo que, justamente en esa búsqueda de estar sola, me he puesto en mi cabeza como: “Bueno, si estoy sola, entonces nada de enamoramiento, nada de eso. Bueno, es un toco y me voy y ya”. Y no, me di cuenta de que me encanta el amor y, por más que quiera estar sola y no me quiera enamorar, me gusta el amor igual. Entonces, como que una cosa no quita la otra y por eso sale de ahí la frase. Así que, por más que sea un “toco y me voy”, a mí me traés flores porque me gusta el amor (risas).
—Pero entonces, ¿sola pero bien acompañada?
—No, no, no. Sola, solísima.
Por más que quiera estar sola y no me quiera enamorar, a mí me traés flores igual”.

—Leí por ahí que mencionaste que estabas en modo “celibato monja”.
—Ah, sí. A nada, a nada. No sé si por elección (se ríe), pero un poco sí. Creo que porque estoy poniendo mi energía plenamente, como te digo, no solo en la música y en mi arte, sino en irme a hacer preguntas que por algo no me hacía y no me quería responder a mí misma. Estoy en la de incomodarme a mí misma porque quiero crecer.
—Está siendo como un año de instrospección para vos, que coincide justo con esta soltería, desde que terminaste con Lit Killah.
—Sí, sí. Movido. Y lo que queda, querido. Queda un montón todavía. Hay cosas que, por terapia, digo: “Ay, mirá cómo mi cerebro no se acuerda de esto”. Hay lapsos en mi vida que los tengo ahí totalmente anulados, así que mi proyección es poder destrabar esas cosas y sanar.
—Hablabas de terapia. ¿Siempre hiciste terapia o fue algo a lo que llegaste con los años?
—No, empecé hace un año y mirá lo que cambió mi vida. Es una herramienta que no pienso soltar.
—Se habla mucho de todo lo que implica el estilo de vida de una artista, la exposición y de cómo puede impactar en lo personal. ¿Cómo sobrellevás tu salud mental?
—Yo creo que es prioridad darnos el espacio, como te digo, a incomodarnos a nosotros mismos. Creo que muchas veces, como está tan idealizado el estar feliz, la vida rosa, muchas veces evitamos eso. Ponemos preocupaciones o dramas momentáneos como para mantener nuestro tiempo ocupado en algo que, claramente, a la vista vale la pena porque es como: “Che, me está pasando este quilombo”. Pero, ¿qué pasa cuando ese quilombo no está? ¿Qué pasa cuando no generamos ese quilombo y queremos estar en armonía y no la encontramos? Es porque hay muchas cosas que, por ahí, viejas quieren ser sanadas y creo que estoy dándome el espacio a eso.
La terapia es una herramienta que no pienso soltar".

—Se te ve muy reflexiva y muy consciente de lo que te pasa y de lo que querés. De hecho, otra frase de tu última canción dice: "Tengo todo lo que quiero pero quiero más". ¿Qué viene para Tuli ahora, qué más querés?
—Quiero seguir soñando siempre, eso me pasa. Quiero nunca dejar de soñar. Y creo que por eso siempre lo primero que descubrí de mí es la versatilidad, de no encasillarme, para justamente permitir que los sueños se transformen. Y que no porque algo que dijiste de chiquito que querías ser y, por la vida o lo que sea, no lo pudiste conseguir, entre comillas, significa que fracasaste. Creo que solamente podés sentir que no fracasaste cuando dejás que ese sueño se transforme y que esa chispa, que eso que hoy no se pudo conseguir pero se mantiene, lo puedas plasmar en otra cosa.
—¿Alguna vez dudaste de llegar a donde estás o pensaste en tirar la toalla?
—Sí, sí, recontra. Fue en la pandemia, sobre todo. Pero eso me permitió conectar con mi gente. En su momento lo sentí un poco como una deuda. Dije: “La gente que conecta conmigo y ahora yo ya no quiero hacer más esto, ¿qué les dejo? O sea, ¿cómo les devuelvo todo esto? Un poco los voy a defraudar si no lo sigo haciendo”. Y eso me permitió conectarme desde un lugar más humano, sentarme al frente de una cámara. Empecé con el stream y me di cuenta también de que había una soltura ahí mía que no conocía. Y ahí mi sueño se empezó a transformar y fui streamer. Y hoy en día puedo escribir canciones y, después de ahí, fui descubriendo más sueños por haber sentido un poco que, yo creo, el abandonar me dejó un espacio en blanco que supe aprovechar para volver a escribir cosas nuevas.
—Para cerrar, Tuli, ¿cuál es tu cable a tierra y tu sostén? Porque la vida de una artista puede ser solitaria y la exposición, a veces, puede ser ingrata.
—Lo es. Es un poco todo. Es un poco todo, pero creo que es así la vida. Está bueno mostrar que una cosa no quita la otra, pero que son momentos y que todo pasa. Así como pasa la tristeza, también la felicidad pasa, y pasa rápido. Pero creo que mi sostén es un poco regar mis raíces, las cosas que disfruto y que no tienen un porqué: las disfruto. Y también con quiénes disfruto eso, que es mucho mi familia, las personas que hoy en día están en mi equipo de trabajo, que hay algo de mi proyecto que los motiva también y por algo apuestan a esto. Eso me riega mucho y me mantiene muy, muy bien parada, no sólo en lo personal, sino en lo laboral. Y mis amigos, y mis perritos... (cierra la entrevista con una carcajada, un gesto que se repitió a lo largo de toda la charla).
Agradecemos especialmente a Sony Music por su gestión de PR.

