La escena ya es parte del anecdotario de la televisión argentina: Moria Casán (80) encarando a su hija, Sofía Gala (39), y pidiéndole a la producción que la sacara del piso. Trece años después, ese cruce volvió a la conversación pública gracias a Moria, la serie, la biopic de Netflix que repasa los momentos que marcaron su historia personal y profesional, incluido aquel episodio ocurrido en 2013 durante una emisión de Malas Muchachas, el ciclo de C5N que compartían con Any Ventura, Carmen Barbieri y Cecilia Milone.

El detonante: una llegada tarde, un teléfono no atendido y la versión de la One en el mismísimo Día de la Madre
Todo empezó por una demora. Sofía llegó tarde a la grabación y Moria, que además tenía función de teatro esa misma tarde, no lograba comunicarse con ella. "Todavía estoy acá esperándote, sinvergüenza, atrevida, retirate, retirate, que se vaya, que se vaya. No la quiero yo acá", dijo la diva frente al resto del elenco en un back de la grabación del ciclo.
“Yo no voy a bancar un acting de esta piba. No lo quiero hacer con ella. Es un acting porque es una vergüenza y un papelón lo que hizo (N.d.R: Moria se refería puntualmente a que cuando llegó al programa, Sofía fue al camarín a pintarse las uñas). No hagas el programa, retirate. Encima me tengo que bancar esto", lanzó la One, echando a su heredera del set.
Sofía estaba atravesando su momento más difícil con las adicciones, estaba en pareja con el músico Julián Della Paolera –que más tarde se convertiría en padre de Dante–. La respuesta de la actriz a la One fue letal: "Vieja loca, no vas a ver nunca más a mi hija".
Días después, en diálogo exclusivo con GENTE desde el Hyatt de Mendoza –adonde había viajado para la función despedida de Escandalosas–, la diva se permitió una versión mucho más íntima del conflicto. Era el Día de la Madre y estaba sola en la suite, escuchando a Billie Holiday (sonaba más precisamente I can’t get along without you –No puedo vivir sin ti–). "Siento que Sofía me quiere castigar. Me siento usada y golpeada como un punching ball", confesó, quebrada, antes de pasar del llanto a la bronca.

"Es una irresponsable": la catarsis de una madre agotada
En esa charla con GENTE, Moria fue más allá de lo que había mostrado en televisión. Habló de cuarenta llamados sin respuesta, de sentirse usada como "cajero automático" y de una relación que, según ella, se había roto. "Estoy harta de tener cuarenta teléfonos y llamarla y no saber dónde está. Es una irresponsable. No hay nada peor que trabajar con los hijos", había dicho días antes en el programa de Mariana Fabbiani, en la previa al estallido en C5N.

Consultada sobre si esta pelea era distinta a otras que había tenido con su hija, fue tajante: "Pero ésta es la más fuerte, y también la más mediática. Esta vez ella se metió con mi trabajo, y eso no se lo voy a perdonar". Y agregó una reflexión sobre el contraste entre la Sofía actriz y la Sofía hija: "Es extraño lo que pasa, porque ella es muy profesional cuando actúa o filma una película, pero cuando está al lado mío se convierte en un bebé".
A GENTE le agregó un dato que no trascendió en su momento: la tensión también pasaba por el vínculo de su hija con su entonces esposo –se casaron por civil en 2012–, integrante de Victoria Mil. "Su marido la censuraba mucho y no podía ser ella misma. Se sentía presionada. Entonces todas las semanas me amenazaba y me decía que le dolía la panza o que le explotaba la cabeza, para no grabar", relató la actriz, que responsabilizó en parte a ese clima por las inasistencias de Sofía al ciclo.

La otra cara: la recuperación que Sofía contó años después
Sofía Gala reconoció públicamente que en esa época atravesaba un problema de consumo: "Yo llegué y ella ya estaba sacada. Me empezó a bardear en vivo y yo me quedé callada porque estaba re fisurada. Estaba en otro planeta", relató después en Podemos Hablar. Para la actriz, ese mismo 2013 terminó siendo el punto de partida de su recuperación.

Moria, que en la charla con GENTE se definía a sí misma criando a su hija sin poder decirle nunca que no –"todo era sí"–, y que solo reservaba el "te amo" para Sofía y su nieta Helena, cerraba aquella confesión con una promesa que sonaba más a límite que a enojo pasajero: "Ahora voy a priorizarme yo".
Trece años y una serie de Netflix después, madre e hija sostienen un vínculo amoroso que supo sanar y que también celebran en la serie, perdón ficticio (y real) mediante.
Fotos: archivo GENTE y gentileza Netflix.


