"Hubo tipos que se sentían en 'Disney One'": las relaciones tóxicas de Moria, sus examores y qué hizo para sanar – GENTE Online
 

"Hubo tipos que se sentían en 'Disney One'": las relaciones tóxicas de Moria, sus examores y qué hizo para sanar

Las relaciones tóxicas de Moria Casán sus examores y qué hizo para sanar
Construyó una vida sentimental tan intensa como su carrera: hubo pasión, matrimonios, celos, violencia, infidelidades, hombres que no pudieron acompañar su libertad y también un amor que logró sobrevivir al paso del tiempo. A sus 80 años, en su biopic la diva revisita esa historia sin nostalgia y con una certeza que atraviesa toda su filosofía: primero tuvo que aprender a no abandonarse a sí misma.
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Hay una frase de Moria Casán (80) que podría funcionar como una llave maestra para entrar en su historia amorosa: “Me cuesta mucho dejarme querer”. No lo dice desde la falta de deseo ni desde el miedo a la intimidad, sino desde una idea mucho más incómoda sobre el amor: para ella, enamorarse también implica ceder espacios de libertad.

“Creo que el amor siempre condiciona y hay que hacer concesiones”, explicó en una entrevista con GENTE. Y enseguida agregó una definición que parece resumir buena parte de su recorrido sentimental, pero ya desde la paz de haber elegido un compañero de vida como Pato Galmarini: “Yo soy muy pasional, pero la pasión pasa y el equilibrio es lo que queda”.

Esa tensión entre pasión y autonomía aparece una y otra vez en su autobiografía Memoria, publicada en 2012, donde Moria reconstruyó sin demasiados filtros sus relaciones, sus matrimonios y también aquellos vínculos que terminaron convirtiéndose en verdaderas batallas por conservar su identidad. El resultado es el retrato de una mujer que no tuvo precisamente una educación sentimental convencional, pero que convirtió sus experiencias –incluso las más dolorosas– en material para conocerse.

Todas experiencias en el escenario de su vida que ahora integra en una constelación completa en la serie de 8 episodios dirigida por Javier Van de Couter que es furor en Netflix.

La serie inspirada en la vida de la One se ubicó en el Top 1 de las historias favoritas de la audiencia en Argentina y Uruguay.

Hay algo particularmente interesante en la forma en que Moria cuenta su proceso de renacimiento emocional: no lo presenta como una fórmula sofisticada ni como una transformación instantánea. “Tuve una adolescencia muy dura y tuve que ser muy creativa para sanarme”, le dijo a GENTE.

Después fue todavía más específica: “Y lo hice solita mi alma, sin psicólogo, sin mentirme ni boicotearme”. Su método siempre tuvo algo de físico y algo de ritual. Cuando necesitaba volver a encontrarse, se iba al campo y se hamacaba durante horas. “Me hamacaba durante ocho horas seguidas en el campo y lloraba todo lo malo para intentar volver a eje”, contó.

El primer amor y una señal que Moria no quiso ignorar

Uno de los primeros vínculos importantes de Moria fue con Rubén –interpretado en la serie por Francisco Bertín–, una relación que comenzó cuando estaba terminando el colegio y que rápidamente quedó atravesada por los celos y la violencia. En sus memorias, la propia Casán lo describe de manera brutal: “Se llamaba Rubén, era celoso y me golpeaba como un animal”.

Moria también contó que quedó embarazada dos veces y que decidió abortar en ambas oportunidades porque tenía absolutamente claro que no quería quedar ligada a esa relación a través de un hijo. “A los 17 años iba sola a sacarme cosas para no tener una familia”, dijo.

No es casual que, décadas después, cuando GENTE le preguntó por sus relaciones tóxicas, Moria volviera a ese período. “Mi primer novio, cuando tenía 16 años, me dio la primera trompada. Y yo siempre respondí”, recordó. En la biopic lo frena en medio de una fiesta y replica: "A partir de ahora en más la única trompada que voy a aceptar es la del éxito".

Después llegaron Bojanich, Sexton, Castiglione, las historias que marcaron su vida

El primer matrimonio de Moria fue con Juan Carlos Bojanich, un fabricante de ropa de origen yugoslavo. La relación comenzó cuando ella daba sus primeros pasos como vedette y terminó convirtiéndose en una experiencia que la propia Moria años después describiría desde otro lugar: reveló que él la golpeaba. Estuvieron juntos apenas unos meses como marido y mujer y, mucho tiempo después, ella resumió aquella ruptura con una frase que también habla de su proceso personal: “Por suerte pude reaccionar y me elegí. Me separé y se solucionó todo”.

Después apareció Carlos Sexton, representante de futbolistas y uno de los hombres que Moria identifica como especialmente importantes en su historia. Estuvieron alrededor de una década y recorrieron Europa juntos por los compromisos laborales de él. En otra oportunidad, Moria fue contundente al recordarlo: “Fue el hombre que más feliz me hizo”. En sus memorias, además, el vínculo aparece como una relación en la que durante un tiempo pudo conservar una cuota importante de independencia, algo que para ella siempre fue fundamental.

Moria junto a Carlos Sexton, quien en la serie de Netflix es interpretado por Rafael Ferro.

La relación con Sexton también tuvo una particularidad: cuando comenzaron, él estaba casado. Moria no ocultó esa circunstancia al reconstruir la historia y tampoco intentó presentarla como un romance convencional.

Después llegó Mario Castiglione, el hombre con quien Moria formó una sociedad artística, se casó y tuvo a su única hija, Sofía Gala. Se conocieron en el ambiente teatral y la relación comenzó cuando ella todavía estaba casada con Sexton. La historia tuvo una intensidad particular porque no se limitó al plano sentimental: ambos trabajaron juntos y construyeron una sociedad profesional que terminó siendo parte importante de la carrera de Moria.

Moria Casán Sofia Gala
“Mario venía de una vida bohemia, era muy culto, amante de la política. Era un tipo muy cabeza abierta, y conservador a la vez, como me gustan a mí. Un día entra a mi camarín y me dice que estaba enamorado. Así empezamos nuestra relación”, relató Moria sobre los comienzos con el padre de su hija. Exactamente así es la escena que protagonizan en la biopic Marco Antonio Caponi y Sofía Gala.

Pero el vínculo también tuvo zonas de conflicto. Moria contó que Castiglione era celoso y que con el tiempo comenzó a cuestionar fuertemente su carrera. En sus memorias aparece una frase que resume cómo llegó a sentirse: “Me sentía despreciada como mujer”. También recordó que él cuestionaba el teatro de revista y llegó a decirle que lo que hacía era “una porquería”, mientras ella defendía el escenario como parte esencial de su identidad.

Sofía Gala y Marco Antonio Caponi como Moria y Castiglione.

El capítulo de Luis Vadalá

Después de Castiglione llegó Luis Vadalá, con quien Moria estuvo durante aproximadamente diez años y se casó en Miami (desde 1990 a 2001). Fue otra relación de enorme exposición pública y terminó de manera escandalosa después de que ella lo acusara de haberle sido infiel durante una emisión del programa de Susana Giménez.

En la biopic Joaquín Ferreira es quien interpreta a Vadalá.

Enfrentados cara a cara tras la separación, en el set de TV Moria le reprochó a Vadalá haber llevado a su nueva pareja a la casa que ella alquilaba en Punta del Este. "Él hizo cosas que yo no haría: llevó a su mujer actual a mi casa. Ese me parece un hecho un poco fuerte. Una cama es otra cosa. Parece que me quería castigar porque yo tanto mal no le había hecho", reveló Moria.

Además, la diva apuntó a los daños financieros que implicó su relación y le dijo a Vadalá: "Me hiciste perder millones de dólares (...) Pagué todo yo (...) ¿Qué hacías por mí? Hacías de choffer...". Con un "pacto de no agresión" firmado, ese encuentro televisivo donde Moria destacó que cuando lo conoció era un mecánico que se quería ir del país ("Yo te hice grande"), fue el último entre ambos.

"Hay separación de males, no de bienes acá", fue una de las frases icónicas que Moria diría en el programa de Susana.

Al repasar a sus exparejas con GENTE, filosa como siempre, lanzó: "Muchos se sentían en 'Disney One'", Y no ahorró diagnóstico: entre desprolijidades, finales torpes e infidelidades, la diva aseguró que varios aprovecharon su fama.

De Xavier Ferrer Vázquez a Massud: cuando el amor volvió a ser vértigo

Tras Vadalá, uno de los romances más extensos fue el de Xavier Ferrer Vázquez, a quien Moria conoció en 2002. El comienzo fue inmediato: fue un flechazo y ambos se fueron rápidamente a vivir juntos. Ella incluso llegó a decir que esa relación había conseguido que volviera a creer en la idea de un “nidito de amor”.

Pero el final volvió a tener todos los ingredientes del escándalo. La relación terminó después de que se conociera una infidelidad de él y el conflicto llegó incluso a los tribunales por la titularidad de cuatro autos de alta gama, una disputa que Moria perdió.

Antes de ese romance, además, la diva había tenido una relación de aproximadamente un año con Gustavo Massud, empresario gastronómico al que conoció en un restaurante árabe. La historia fue mucho menos extensa y mediática que otras, pero forma parte de ese mapa sentimental adrenalítico que imprimió alto centimetraje en las revistas del corazón.

También figuran en su historial Michael Willard y Luciano Garbellano. Por su parte, aunque tuviera un perfil bajo, Bruno Spinetto, su novio 30 años menor (ella por entonces tenía 60), generaba gran interés en la prensa. A diferencia de otras parejas de la diva, el empresario gastronómico con el que estuvo en pareja cuatro años no pertenecía al ambiente artístico.

Mo y Bruno Spinetto.

El romance con Spinetto tuvo varios capítulos que quedaron registrados por GENTE: compartieron veranos en Mar del Plata, viajes a Miami y momentos familiares junto a Sol, la hija de Spinetto, que entonces tenía 9 años. En 2011, durante una escapada a Miami por el cumpleaños de Moria, ella lo definió como “un tipo inteligente, sensible y divertido” y destacó que el sentido del humor era una de las características que más la seducían en un hombre.

Poidomani y Galmarini: dos maneras completamente distintas de entender el amor

En 2019 llegó Humberto Poidomani, artista plástico con quien Moria protagonizó uno de sus matrimonios más particulares. Se conocieron a través de Graciela Borges, tuvieron una relación a distancia y terminaron casándose simbólicamente en Florencia. Moria lo definió como un hombre maravilloso y destacó especialmente una "conexión tántrica intelectual".

La relación no implicaba convivencia permanente. Poidomani vivía en Miami y Moria permanecía en Argentina, por lo que el vínculo se construyó con encuentros espaciados y mucha comunicación. En una declaración que hoy resulta reveladora sobre su manera de entender las parejas, Moria lo ubicó entre los tres hombres que consideraba importantes en su vida: junto a Carlos Sexton y Mario Castiglione.

La One y Humberto Poidomani. "Es un artista muy cotizado. Vive en Miami y expone sus obras en dos galerías muy importantes", decía Mo al presentarlo en sociedad.

Después apareció Fernando “Pato” Galmarini, su actual pareja –padre de Malena Galmarini y suegro de Sergio Massa– y una historia completamente diferente porque, en realidad, empezó décadas antes de convertirse en romance. Moria lo había entrevistado en los años 90 en A la cama con Moria, pero el vínculo sentimental recién se concretó unos treinta años después, cuando volvieron a encontrarse en un curso sobre historia del Partido Justicialista que él dictaba y al que ella asistía.

"Galmarini estuvo en mi cama antes de conocernos. La pareja está brutal. Estamos estallados ambos y es algo que no podemos creer", le dijo a GENTE en 2021, en los comienzos de su relación.

Al blanquear su pleno presente amoroso en 2021, le dijo a quien escribe, fiel a su estilo: "La pareja Galmarini-Casán estalla. Y lo hago encabezar a él. Conociendo mi personalidad, ¿eso te dice algo?". "Al no hacer análisis durante casi 50 años de mi estadía escénica, los periodistas han sido mis analistas, por eso les conté y saben todo de mi vida, como en un reality", se sinceró sobre su estado sentimental con su "profe de historia del peronismo".

Mo definió el romance con una imagen que mezcla humor, glamour y una inesperada ternura: “Somos como Sophia Loren y Carlo Ponti”.

Moria lo llamó entonces su “crush” y la relación avanzó hasta convertirse en una pareja estable. La diferencia con varias de sus relaciones anteriores aparece en algo aparentemente doméstico: Galmarini es extremadamente ordenado y Moria se define como caótica, una combinación que ambos cuentan con humor.

Con los años, el discurso de la One dejó de girar alrededor de encontrar al hombre que pudiera contenerla y empezó a hacerlo alrededor de algo bastante más radical: no dejar de ser ella misma para sostener una relación. “Necesito mantener mi equilibrio y no veo razones para dejar de ser quien soy a la hora de estar con otro”, resaltó tiempo atrás.

Ese parece ser, finalmente, el verdadero recorrido sentimental de La One: una sucesión de versiones de Moria frente al amor.



 
 

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