En el marco de los 80 años de Moria Casán, GENTE rescata una entrevista histórica realizada pocos días después del nacimiento de Sofía Gala, la única hija de la diva. Se trata de un documento de época que permite asomarse a una faceta poco conocida de quien ya era una de las grandes figuras del espectáculo argentino: la de una mujer que acababa de atravesar la maternidad por primera vez y que hablaba de ella con la misma frontalidad con la que construyó toda su carrera.
La charla tuvo lugar en la habitación 105 de la Clínica del Sol. Allí, recuperándose de una cesárea y con la recién nacida en brazos, La One reflexionaba sobre la maternidad, el trabajo, el país que imaginaba para su hija y los miedos que había atravesado durante el embarazo. Lejos de la imagen de vedette inalcanzable que dominaba los escenarios de aquellos años, se mostraba vulnerable, emocionada y profundamente conectada con ese nuevo rol.
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"Antes las vedettes no parían, no iban al baño, nada", ironizaba durante la entrevista, en una definición que condensaba su manera de entender la fama. Para entonces ya había construido un personaje provocador y desafiante, pero también estaba decidida a desmontar ciertos mitos alrededor de las figuras públicas.
"Yo siempre hablo, hago un monólogo que le saca el almidón al espectáculo, al género. Les cuento que no me lo creo. Que yo soy yo, pero también mi caricatura. Irónico, juego. No me tomo en serio", explicaba.

Sin embargo, aclaraba enseguida que había asuntos que sí tomaba con absoluta seriedad. Entre ellos, su profesión y la llegada de su primera hija. "Esto sí. Y mi profesión también", respondía cuando le preguntaban si tener un hijo era una experiencia transformadora.
Una decisión profundamente pensada
En aquella conversación, Moria revelaba que el embarazo había sido una decisión largamente meditada. Lejos de los lugares comunes asociados a la maternidad, aseguraba que sus dudas no tenían que ver con cuestiones estéticas ni con el impacto que pudiera tener sobre su carrera.
De hecho, en la serie que se estrenó el viernes en Netflix deja entrever que ser madre nunca fue una meta en su vida y que varias veces abortó para priorizar su carrera. "Nació una rival", relata en primera persona en uno de los episodios que más resuena por estas horas.

Pero volviendo a las declaraciones del archivo de GENTE, ella contaba sobre la maternidad: "Estuve mucho tiempo dudando. No por las estrías o porque se me vaya a caer algo, sino porque el mundo está muy podrido y loco y hay que pensárselo mucho. No es cuestión de bueno, ya está, un hijo. Aunque soy siempre optimista y a favor, no soy tonta. Es una época bastante apocalíptica".
Una vez tomada la decisión, encaró el embarazo con la misma determinación que aplicaba a cada uno de sus proyectos profesionales. "Me dije: vengo de Mar del Plata y me embarazo y vine de Mar del Plata y me quedé embarazada. Trabajo hasta los seis meses, y trabajé hasta los seis meses. Me voy dos meses de viaje, y me fui dos meses de viaje".
"En gran medida puede decirse que fue una decisión mía que después se conversó mucho. Fue muy conversada", señalaba.
El impacto de conocer a Sofía
Apenas nacida, Sofía Gala ya ocupaba el centro de todas sus emociones. Durante la entrevista, mientras observaba a la beba descansar sobre su pecho, Moria describía con una mezcla de sorpresa y ternura lo que estaba sintiendo.
"Es amorosa, buenísima. Me da un placer total. Está callada y de pronto suspira. Y yo... me emociono mucho. Lloro. Como lloré cuando nació", revelaba.

También hablaba sin filtros sobre la experiencia física del parto. Sofía nació mediante una cesárea programada y Moria no intentaba romantizar el proceso. "Duele ahora. De aquí para abajo es como si me hubiera pasado un tren. Ya lo creo que duele. Los puntos, los tirones. Fijate que te abren y te manipulan todo, lo mueven todo. Y cierran, ¿cómo no va a doler?", confesaba.
Otra de las particularidades de aquel relato era la manera en que describía su preparación para convertirse en madre. En una época en la que comenzaban a popularizarse los cursos preparto y determinados modelos de crianza, Moria admitía que había seguido un camino completamente diferente.
"No me meto en ningún instituto, no jadeo nada, no me informo. Siempre me he analizado sola, con claridad total. Me pienso todo el tiempo y por eso a veces quedo hecha bolsa y tengo que desenchufar. Lo hago desde que debuté, en 1974. Y no paro", reza una de las textuales del artículo.
El país que soñaba para su hija

Uno de los pasajes más conmovedores de aquella entrevista aparece cuando le preguntan si seguía sintiendo miedo por el futuro después de haber definido al mundo como un lugar complejo y apocalíptico. La respuesta fue inmediata. "No hay nada. Nació en democracia, libre. Eso es una buena estrella".
La frase cobra una dimensión especial si se la ubica en el contexto histórico de la época. La Argentina acababa de recuperar la democracia y Moria veía en ese cambio una razón suficiente para mirar el futuro con optimismo.
"Amo este país. Soy a la vez una tipa que sabe qué es y hasta dónde llega el país. Creo que la beba va a vivir en un país mejor", decía.
"Libertad total y nada de culpa"
La relación con su propia madre también aparecía en la conversación. Moria recordaba que muchas veces había escuchado relatos contradictorios sobre su nacimiento: elogios mezclados con historias de sufrimiento.

Por eso tenía claro qué tipo de vínculo quería construir con su hija: "Yo no voy a hacer eso con mi beba. Libertad total y nada de culpa".
La frase sintetizaba una filosofía que atravesó buena parte de su vida pública y privada: la defensa de la autonomía personal y la búsqueda de relaciones libres de mandatos.
Un retrato que hoy adquiere otro significado
Décadas después, aquella entrevista adquiere un valor especial. No solo porque muestra a Moria Casán en uno de los momentos más importantes de su vida personal, sino porque permite descubrir cuánto de la mujer que conocemos hoy ya estaba presente entonces.
La sinceridad brutal, el humor, la inteligencia, la mirada crítica sobre la sociedad y la confianza en sus propias decisiones aparecen en cada respuesta. Pero también una emoción poco habitual, la de una madre primeriza fascinada por esa pequeña beba que dormía a su lado.
"Empezás también a quererla tanto, a tener tantas ganas de estar con ella", confesaba mientras observaba a Sofía Gala. A 80 años de su nacimiento, esas palabras funcionan como una cápsula del tiempo. Un retrato íntimo de Moria antes de convertirse en leyenda y, sobre todo, de una mujer descubriendo el amor más transformador de su vida.
Qué dice ahora Moria Casán de Sofía Gala

A lo largo de los años, Moria Casán y Sofía Gala atravesaron momentos de gran complicidad y también algunas diferencias públicas que generaron repercusión mediática. Sin embargo, el cariño entre ambas nunca estuvo en duda. Por eso, resulta especialmente significativo lo que se puede observar en la serie: una historia de madre e hija al desnudo, con sus peleas y sus momentos más cálidos.
"En el fondo es una historia de amor de madre e hija… solitas en el mundo. La tuve porque su padre insistió, pero en realidad yo no era de construcción familiar, en mi construcción no entraba el concepto de la familia", afirmó Moria en la entrevista que le brindó a GENTE esta semana en el marco de su estreno y la previa de sus 80 años.

-¿Por qué?
-Porque no obedecía mandatos culturales ni religiosos, obedecía mis propios mandatos. No tenía idea. En mi construcción no entraba un hombre para el cual dedicarme o un bebé a quien cambiarle los pañales. Nunca hice nada hogareño, de ama de casa tengo menos diez. Estaba muy ocupada en mí y no entra nadie porque había que sostener una carrera y lo que yo quería hacer, lo fui encontrando a medida que lo hacía. Nunca supe que entraría al teatro ni a la tele, fue solito.
De eso siempre fuiste consciente y en la serie queda reflejado en una charla que tenés con Sofía en la pileta de tu mansión de Parque Leloir donde le decís: "Mi amor, vos tu vida la hacés vos solita". ¿Existió ese diálogo?
-Sí. Yo creo que de chiquita hemos tenido esos diálogos donde ella, a través de mis acciones, iba deduciendo mi personalidad. Por ejemplo, nunca la llevé al jardín ni al colegio a la mañana: la venía a buscar un micro, la bajaba la niñera y se subía. No me sentí menos madre por no llevarla a las siete de la mañana si yo me acostaba a las cuatro después de una función. Todas las noches iba a darle un beso y le decía "Te amo", pero le pagaba el colegio privado y el micro yo porque el padre nunca colaboró en nada. No manejo la culpa. Fui a los actos importantes, pero no participé en las cosas de llevarla ni jamás le revisé un cuaderno.

-¿Cómo ves eso a la distancia?
-Yo la sobrevolaba tipo helicóptero y era mucho "Let it be", déjalo ser. Como fui primeriza a los 40, le traté de meter el sentido de la libertad. Ella me ha visto trabajar, salir adelante y conducir en la televisión.
-¿Y no te daba culpa?
-Nunca sentí culpa por nada y la relación con Sofía fue muy buena las dos solitas en un mundo muy bravo. Un día, mientras me levantaba para ir al baño y veía que ella ya estaba levantada a las ocho de la mañana cuando yo me había acostado a las cuatro, dije: "No me la voy a perder". Así que me metía en la ducha y la llevaba con el cochecito. Por eso ahora no me cuesta levantarme temprano, me levanto a las 6.30 todos los días porque no quería perderme el hecho de verla. La llevaba a la plaza, estábamos juntitas todo el día y le hablaba por el espejito del coche en idioma balbuceo. Empecé a disfrutar de mi hija pero sin hacer las cosas que generalmente hacen las mamás.
-¿Creés que el vínculo que vos tenías con tus papás te condicionó en el trato con ella?
-Creo que me condicionó mi propia libertad, mi propia individualidad y mi propio no mandato. Mi anhelo no era formar una familia, porque cuando tenía posibilidad de formarla la sacaba de mi vida. En esos años, si te quedabas embarazada te tenías que casar o formar el novio de la catedral.
Las fotos de Sofía Gala como Moria en la serie de Netflix








Archivo Atlántida: Gustavo Ramírez, Darío Alvarellos y Luján Novella
Fotos episódicas: Gentileza Netflix
