“La poesía es la única verdad” suena en los auriculares en el momento exacto en que empezamos a escribir esta nota. Y antes de que termine Deja vu y más allá de los aniversarios calendarizados, agradecemos que, además de grandes canciones, Gustavo Cerati también nos dejó una manera de escuchar.
Doce años y un mes después de su muerte, ocurrida el 4 de septiembre de 2014, a los 55 años, sigue presente en una guitarra que alguien vuelve a enchufar, en un adolescente que descubre Soda Stereo décadas después del boom, en una canción que reaparece en una playlist, en una entrevista vieja que alguien encuentra de madrugada. Está, también, en la memoria de quienes tuvieron el privilegio de compartir con él una mesa, una gira, un estudio de grabación, charlas sobre otras dimensiones o una noche cualquiera que terminaría ficcionada en una columna de Laura Ramos en el Sí! de Clarín.

Cerati no fue solamente un músico enorme. Fue también un hombre extraordinariamente curioso. Curioso con la tecnología, con los sonidos, con la ropa, con la pintura, con la ciencia, con el espacio, con la espiritualidad, con los vínculos, con las posibilidades de una canción. Nunca pareció conformarse con haber llegado a un lugar. Cuando podía quedarse quieto, elegía moverse. “Si no cambio, me ahogo en el confort de lo que está”, decía.
Soda Stereo había sido una revolución. Su carrera solista, otra. Y cuando finalmente llegó a Fuerza Natural, su último álbum de estudio, en 2009, Cerati ya no necesitaba demostrar que podía hacer otra cosa. Sin embargo, volvió a hacerlo.

El último concierto fue el 15 de mayo de 2010, en Caracas, Venezuela. Presentaba precisamente Fuerza Natural. Después del show sufrió un accidente cerebrovascular y comenzó una internación que se prolongaría durante cuatro años. El 4 de septiembre de 2014, en la clínica porteña ALCLA su corazón dejó de latir. Pero sigue transformando los corazones de cientos de miles cada vez que suena. Por eso, si se quiere entender qué quedó de Gustavo acaso haya que volver a las historias pequeñas. A las que cuentan sus amigos.
“Cuando nos reunamos con Gus en el cielo seremos un grupo”
El día en que partió Gus –12 años y un mes atrás–, Charly García atendía la llamada de quien escribe y hablaba con GENTE. No fue una entrevista convencional. Tampoco podía serlo. Del otro lado del teléfono estaba uno de los pocos músicos argentinos capaces de entender desde adentro qué significaba perder a Cerati. Charly había compartido escenarios, grabaciones, fiestas, viajes y conversaciones con él. Había visto al músico de Soda Stereo convertirse en solista, y al solista seguir buscando.
Con la triste noticia todavía fresca, Charly contó algo que hasta entonces no había revelado públicamente: había grabado un disco inédito junto a Gustavo Cerati y Pedro Aznar. El proyecto tenía nombre: Tango 3. “Te voy a contar algo que nunca le conté a nadie”, le dijo a GENTE.

"Tango 3 se iba a llamar. Como yo estaba internado y me dejaban salir en cuentagotas, finalmente no lo terminamos. Cuando Cerati fue a grabar el tema Vampiro a la casa de Pedro, cayó con el Marshall completo, que tiene una condición sine qua non: a los cinco minutos de usarlo, se quema. Vino sabiendo que lo iba a quemar, pero Gus como rockero tenía que tener el sonido autentico. Y claro que el equipo se quemó. Saco una botella de champagne y brindamos”, le revelaba hace casi diez años el astro del rock rock a GENTE.
También recordó que bromeaba con que los Soda “eran los culpables del agujero en la capa de ozono, de tanto usar spray”. A pesar de la humorada, reconoció que “nunca fuimos enemigos ni competidores, ni nada de eso". Charly lo explicaba así: "Ellos siempre hablaron del cambio que impusieron, pero para bien, y por suerte éramos todas personas inteligentes, artistas, y tuvimos la oportunidad de tocar bastantes veces".

Según nos relató por aquel entonces el ex Sui Generis, con Gustavo tuvieron muchísimos encuentros en la casa de Gus en Punta del Este (bautizada Camaleón, ubicada en José Ignacio) y en la chacra de Alan Faena. Acerca de la pasión de Cerati por la tecnología, recordó: "Con él fue la primera vez que vi un iPad. Me acuerdo que le pregunté: ‘¿Que hacés con eso?’. El me respondía: ‘Y... toco la guitarra’”.
También recapituló sobre las veces en que Gustavo lo invitó a cantar, como aquella en que terminaron haciendo Pasajera en trance "y él se olvidó la letra y dijo cualquier cosa, pero salió airoso".

Así fue el día en que Charly le presentó a Yoko Ono a Gustavo Cerati
“La noche anterior a la comida en la que conocí a Yoko Ono (en su visita a Buenos Aires en 1998) pasó algo muy loco. Tuve una visión: vi que me salían de las manos dos rayos como los que usé en el Colón, que se chocaban contra la pared, y al instante las paredes paraban de tocarse y se caían en el baño. Al toque tuve miles de conexiones de ideas, y de ahí surgió eso de que las líneas paralelas no se tocan nunca”, contó Charly.
Esa noche, camino a la exposición de la viuda de Lennon, Carlos García Moreno compró “un Obelisco, tipo pirámide”. Aunque no sabía bien qué iba a decirle, le dio un beso y se puso a hablarle. “Le fui con la pregunta sobre el significado del triángulo que se formaría en el baño si las líneas se tocaran. ¿Sabés que dijo? Una cosa increíble: que significaba la antimateria, el Triángulo de las Bermudas. Y nos quedamos a hablar millones de horas".
Ahí fue que después de verlo a Cerati lo llamó. "Cuando te ve, Yoko te saca la ficha al toque. Gus estaba muy emocionado y fue algo muy revelador", continuó entusiasmado, y aclaró: “No es que sea una persona que crea en lo sobrenatural, pero ese día fue mágico”.

Durante esa charla en que Charly aceptó despedirlo a Gus ante GENTE, el músico también recordó cuando compartieron grabaciones y la ocasión en que cantaron Rasguña las piedras: "Yo venía muy al mango con todo lo de Say No More, y cuando él canto me acuerdo la emoción que me dio escucharlo. Es un cantante tremendo. Yo siempre decía que cada día cantaba mejor”. Antes de cortar esa inolvidable llamada, con la voz rota, sentenciaba: "No tengo dudas de que cuando nos reunamos en el cielo seremos un grupo".
Cerati, según su amigo Leo García: "Definitivamente es un ser ascendido"
Leo García, que conoció a Gustavo a mediados de los años 90 cuando Cerati se interesó por Avant Press, terminó convirtiéndose en uno de sus colaboradores y amigos más cercanos. Trabajaron juntos, giraron, grabaron y compartieron conversaciones que excedían largamente la música. Pero conoció al ídolo antes de conocer al amigo.
En entrevista con GENTE, Leo lo resume así: cuando era chico lo veía “como ídolo, como una estrella”. Cuando finalmente lo conoció, descubrió “una persona muy divertida, que tenía mucho humor y tenía muchos más atractivos de lo que se podía ver”. Cuenta a un hombre que pasaba música en sus propios cumpleaños, que regalaba música, que podía entusiasmarse con una tecnología nueva como un chico y que hablaba del universo durante horas.

“Hablábamos mucho del espacio, de los planetas, de astrología, de numerología. A Gustavo le interesaba todo eso. Podíamos estar hablando de música y terminar hablando de agujeros negros”, recuerda Leo. También discutían sobre la llegada del hombre a la Luna. Y ahí aparecía el humor.
Leo le planteaba preguntas deliberadamente absurdas como: "Si los astronautas realmente habían llegado hasta la Luna y la humanidad había avanzado tanto desde entonces, ¿por qué no había un McDonald’s allí?". Lejos de querer ganar la discusión, Cerati tenía otra prioridad. “Yo te voy a pedir una cosa: no me rompas la fantasía”.
Hay otra parte del recuerdo de Leo que no necesita ser interpretada para resultar poderosa. En 2024 le contó a GENTE que sigue sintiendo señales de Gustavo. Que lo sueña y que alguna vez, mientras hablaba de él arriba de un escenario, sintió algo en sus dedos mientras tocaba la guitarra. "Definitivamente es un ser ascendido", agrega el músico que refunda el hecho de que su amigo siendo su "maestro".
Lo último que hablaron Gus y Leo: de arte a "frivolidades"
Quizás una de las anécdotas más conmovedoras sea también una de las más absurdas. Antes de la última gira, Leo y Gustavo habían hablado de hacer una exposición de pintura juntos. Leo estaba empezando a pintar. A Cerati siempre le habían gustado la pintura y el dibujo. “Cuando vuelva, lo hacemos”, le dijo Cerati.
Con respecto a cómo lo imaginaría hoy, en una entrevista con GENTE en 2022 Leo aseguró: "totalmente rejuvenecido". "Para mí Gus se hubiese hecho un lifting o algo, no se hubiese dejado estar ni loco porque era re coqueto", dijo entre risas. Y recordó una conversación reveladora: "Yo hablé con él y le conté que me había hecho una radiofrecuencia en la cara y él quería que lo llevara a ese lugar porque él también quería (risas). Le prometí que cuando volviera de esa famosa gira de la que volvió enfermo, lo llevaría".
Desde que Gustavo Cerati no está en este plano, subrayó Leo, "se acabó la noche, se terminaron las noches llenas de glamour".

Archivo GENTE: las mejores fotos de Gustavo Cerati







Fotos: Archivo GENTE.






















































