Mucho antes de que los realities convirtieran la intimidad de las celebridades en materia prima cotidiana, Moria Casán (80) ya había entendido que su propia vida podía convertirse en un espectáculo. El 12 de julio de 1999, en La noche de Moria, la conductora hizo algo que parecía imposible incluso para una televisión acostumbrada a los excesos: sentó en el mismo estudio a Mario Castiglione, su exmarido y padre de Sofía Gala, y a Luis Vadalá, su esposo de ese entonces.
La escena, que décadas después volvería a ser reconstruida en Moria, la biopic de Netflix, fue mucho más que un encuentro entre dos hombres que habían compartido la vida sentimental de una misma mujer. Fue una suerte de terapia de pareja televisada, con Jorge Rial como mediador y Moria en el centro de una conversación en la que nadie salió completamente indemne.
La presentación ya tenía algo de provocación: “¿Se conocen? El señor Mario Castiglione, mi exmarido. El señor Luis Vadalá, mi actual marido”. Los tres conocían perfectamente la historia que los había llevado hasta allí.

Transgresora, Moria aclaró que no tenía "nada premeditado" y que iban dejarse fluir. Además, disparó: "Entiendo que aquí, si hay una culpable, esa es Moria Casán, no Ana María Casanova".
Moria, entre dos maridos sentados en el banquillo
Moria eligió empezar por Castiglione. Vestida con un impactante vestido dorado cubierto de brillos, miró a quien había sido su marido y le preguntó directamente: “Mario, ¿en qué nos equivocamos?”. La respuesta del actor fue mucho más serena de lo que podía esperarse de una conversación semejante. Para él, el principal problema había sido mezclarlo todo: el amor, la convivencia y el trabajo. La pareja había funcionado mientras el éxito profesional acompañaba, pero cuando disminuyó el ritmo laboral, aparecieron problemas que antes quedaban tapados por la vorágine cotidiana.
Castiglione situó un punto de inflexión en un viaje a Chile. Según explicó, mientras trabajaban permanentemente juntos, el trajín hacía que determinadas dificultades pasaran inadvertidas. Cuando ese ritmo bajó, comenzaron a quedar expuestas las diferencias. “Nosotros éramos una pareja que trabajaba profesionalmente a la par de la convivencia”, explicó, y señaló que aquella mezcla había terminado siendo un exceso.

Pero entonces llegó una de las confesiones más profundas de aquella noche. Castiglione explicó que había conseguido enamorarse de Ana María Casanova, el nombre real de Moria, pero que había empezado a experimentar una distancia con Moria Casán, la figura pública. Para él, el problema apareció cuando la artista y la persona comenzaron a mezclarse. La frase condensaba una de las tensiones centrales de la vida de la diva: la imposibilidad de separar completamente a la mujer de la estrella.
Los trapitos al sol
No faltó el picante, claro está. Moria encaró a Mario y le dijo: "¿Qué le decís a la gente que pensaba que vos hundías mi carrera?". En uno de los momentos más incómodos del envío, el humorista visiblemente molesto pero buscando ser polite, respondió: "Yo creo que están totalmente equivocados, porque ignoran cino o seis años de éxito absoluto donde el programa de Moria Casán –Monumental Moria– estuvo al servicio de Moria Casán y donde yo participaba en la creación de ese programa con el único objetivo de que cada vez Moria Casán fuera más grande".
"Yo siempre te defendí pero te agarró como un ataque y empezaste a poner cosas políticas. Y te dije: 'No uses mi programa para meter tu panfleto'", le replicó La One remarcando que Romay vivía llamándolos para ir a su oficina por este tipo de contenido.
A la hora de que Rial le consultara por qué se "dejó influenciar tanto por Mario Castiglione", la diva respondió: "No me dejé influenciar. Estaba muy humillada porque me daba cuenta de que él no quería a Moria Casán y fue al mes de que empezamos a salir". La diva continuó ventilando: "Desde que yo empecé a salir con este hombre todo el mundo me habló pestes y a mí no me importó nada".
Sin embargo, la One aseguró que a Castiglione lo movía el resentimiento porque, aunque era alguien "culto" y "había ganado premios", no había conseguido reconocimiento popular. "Ser el 'marido de' también le pesaba", agregó la One en su repartija de dardos letales.
Luis Vadalá y el error de "querer ocupar un lugar que no me corresponde"
Después fue el turno de Vadalá. Moria le hizo la misma pregunta: “Luis, ¿en qué creés que nos estamos equivocando?”. Él tardó más en responder y terminó señalando algo que consideraba decisivo: haber intentado ocupar un lugar de padre para Sofía Gala. En su relato, había querido ser demasiado protector y terminó involucrándose en una dinámica familiar que no le correspondía del modo en que él había imaginado.

También habló de la diferencia de mundos que existía entre ellos –él era mecánico y comerciante–. Vadalá reconoció que entrar en la vida de Moria significaba quedar expuesto a un universo de cámaras, luces y flashes al que no estaba acostumbrado. “Las luces, las cámaras y los flashes enloquecen a cualquiera”, explicó. Y admitió que durante mucho tiempo había intentado que ese universo no lo superara.
La confesión tenía otra particularidad. Vadalá se definía como un hombre introvertido y reconocía que su relación con Moria había provocado que empezara a sacar afuera sentimientos, ya que eso le costaba mucho. Tanto es así, contó, que "jamás pude sentar en mis rodillas a mi hija Ingrid y decirle 'te amo'".
En la convivencia con la diva, sostuvo, había descubierto una parte de sí mismo que no conocía, pero también había quedado atrapado en una dinámica de exposición permanente. Moria no era solamente su esposa: era una de las mujeres más famosas del país y vivir a su lado significaba convivir también con ese personaje público las 24 horas.

Sexo, celos, una intimidad que dejó de ser privada y amor incondicional
La conversación fue avanzando hacia terrenos todavía más incómodos. La intimidad sexual de Moria y sus parejas quedó expuesta de modo descarnado. En un momento, incluso Rial le preguntó a Vadalá cuándo había sido la última vez que Moria lo había echado de la casa, y él, desnudando el caos que vivía con la diva, respondió que había ocurrido apenas 48 horas antes.
La entrevista permitió reconstruir también la particular manera en que La One había encarado el comienzo de su relación con Vadalá. Según esa reconstrucción, fue ella quien tomó la iniciativa y lo llevó a un hotel, en una situación que terminó convirtiéndose en una suerte de “examen de ingreso” sentimental y sexual. La anécdota encajaba perfectamente con la imagen que Casán había construido de sí misma: una mujer que no esperaba ser elegida, sino que elegía.
El momento más conmovedor llegó cuando Castiglione habló de sus sentimientos por Moria. Aunque la pareja ya estaba separada, el actor dejó claro que el amor no había desaparecido completamente. “La quise mucho y la quiero mucho”, dijo, en una declaración que tomó otra dimensión con el paso del tiempo.
Castiglione atravesaba entonces un cáncer de colon y su estado de salud ya era delicado. Murió el 21 de mayo de 2000, menos de un año después de aquella aparición televisiva. Años más tarde, Moria volvió a enfrentarse con las imágenes de aquel programa y recordó que Mario llegaba incluso en silla de ruedas a verla mientras su enfermedad avanzaba.
Una semana después, Moria volvió a abrir la puerta de su intimidad
La historia no terminó con aquella emisión. La repercusión fue tan fuerte que una semana después Moria volvió a reunir a Castiglione y Vadalá en su programa, pero esta vez amplió el círculo e incorporó a Sofía Gala, Ingrid Vadalá y los hijos de Castiglione. La segunda emisión volvió a alcanzar 11 puntos de rating, según los registros de Ibope.
Allí la intimidad familiar volvió a quedar expuesta. Sofía, todavía adolescente, habló de la bronca que le generaba ver a sus padres discutir públicamente. También recordó un episodio de su infancia en el que, después de que su padre viajara a Paraguay sin llamarla, destruyó una fotografía de él y terminó tirándola al inodoro. Frente a esas confesiones, los adultos terminaron pidiéndoles disculpas a sus hijos delante de las cámaras.


