La música rioplatense está de luto. Este miércoles murió Rubén “El Negro” Rada a los 83 años, luego de atravesar un delicado cuadro de salud que lo mantuvo internado durante varias semanas por una neumonía bilateral y sus complicaciones.
La noticia fue confirmada por su familia a través de la cuenta oficial de Instagram del artista, donde compartieron un mensaje cargado de emoción para despedir a uno de los músicos más importantes de Uruguay.
“Con muchísimo dolor les comunicamos que hoy miércoles 26 de agosto a las 15:30 hs se fue y ahora descansa en paz nuestro querido esposo, padre y abuelo, después de pelear un mes contra una neumonía y sus complicaciones”, expresaron sus seres queridos.

En el mismo comunicado también agradecieron las muestras de cariño recibidas durante las últimas semanas. “Gracias a todos por los mensajes de preocupación y el amor de hoy y siempre. Infinitas gracias al equipo profesional que hizo todo lo posible y más”, agregaron.
La muerte de Rada genera una profunda conmoción tanto en Uruguay como en Argentina, donde su música y su figura trascendieron generaciones. Dueño de una voz inconfundible y un estilo único, fue uno de los máximos exponentes del candombe y una referencia fundamental de la cultura popular rioplatense.
Una vida dedicada a la música
Rubén Rada había nacido en Montevideo el 16 de julio de 1943. Desde muy pequeño mostró una fuerte conexión con la música y la tradición afro-uruguaya que marcaría toda su carrera artística.
Sus primeros pasos los dio a los 10 años como integrante de la comparsa de negros y lubolos Morenada. En aquella época recibió el apodo de “Zapatito”, debido a que siendo apenas un niño ya utilizaba un llamativo talle 43 de calzado europeo.

A los 17 años debutó como cantante principal de la banda Los Hot Blowers bajo el seudónimo Richie Silver. Ese sería el inicio de un recorrido artístico extraordinario que lo llevaría a convertirse en una figura central de la música latinoamericana.
A lo largo de más de seis décadas de trayectoria, Rada fusionó candombe, rock, jazz, pop y ritmos afroamericanos, construyendo una identidad musical única. Su legado excede las fronteras de Uruguay y queda grabado en la historia cultural de toda la región.
Una trayectoria que trascendió fronteras
Durante la década del 80, Rada se radicó en Argentina y continuó ampliando su recorrido artístico. Junto al grupo Opa grabó el álbum A los Shakers y, aunque mantenía el vínculo con su Montevideo natal y regresaba con frecuencia para brindar conciertos, su popularidad ya se había consolidado del otro lado del Río de la Plata. En Argentina registró varios discos y dejó canciones que se volvieron parte de su repertorio más reconocido, como “Ayer te vi”, “Las manzanas” y “Malísimo”.
Su carrera también alcanzó escenarios internacionales. Participó de importantes festivales en Río de Janeiro y Cuba, mientras que durante una estadía en México tuvo la oportunidad de ser telonero de UB40 y Sting. Además, compartió una colaboración con Jon Anderson, vocalista de Yes.

Con el paso de los años, Rada comenzó a pensar en un cambio de ritmo. A los 65 años anunció su decisión de alejarse de los escenarios, convencido de que ya no podía sostener la misma potencia y nitidez vocal que había caracterizado sus presentaciones durante décadas.
Sin embargo, la música volvería a encontrarlo frente al público. En 2024, se presentó en el Teatro Ópera con A la vuelta de Japón, un espectáculo que volvió a poner en primer plano toda su energía y su particular manera de conectar con la gente.
En aquella presentación estuvo acompañado por una banda que tenía un componente especialmente familiar: sus hijos Matías Rada, en guitarra, y Lucila y Julieta Rada, en las voces. Con su habitual carisma, humor y alegría, el artista logró emocionar a la audiencia, que terminó de pie y cantando junto a él uno de sus clásicos más emblemáticos: “Candombe para Gardel”.