No es habitual que una de las actrices más seguidas y fotografiadas de Europa hable de su vida privada con tanta crudeza. Acostumbrada a lidiar con el acecho constante de los paparazzi y a medir cada uno de sus pasos, esta vez Ester Expósito decidió patear el tablero.
Con la excusa de repasar su nuevo estreno cinematográfico, la madrileña se prestó a una charla profunda con GQ España y terminó protagonizando una de sus entrevistas más reveladoras.
Adiós al caos y un dardo a sus ex amores
Al ser consultada sobre cómo entiende y vive las relaciones, Ester sorprendió con una madurez inusual al hablar de sus heridas.
Lejos de las respuestas armadas, reconoció que tuvo que transitar un largo camino para desaprender la idea del amor romántico tradicional, esa que nos convence de que querer a alguien implica necesariamente sufrir. "En mi pasado las relaciones amorosas siempre han sido muy intensas, muy dramáticas", admitió con una honestidad brutal.
Esa falsa creencia la llevó, durante mucho tiempo, a normalizar vínculos complejos. Guiada por lo que ella misma definió como una "memoria emocional" inconsciente, confesó que su brújula sentimental solía apuntar hacia el conflicto: "Tenía completamente asociado el caos y el drama con el amor. Mis relaciones siempre eran un poco turbulentas".

Como era de esperarse, semejante nivel de introspección no tardó en hacer eco entre sus seguidores. Es que las piezas del rompecabezas mediático se unieron al instante, y los fanáticos vincularon rápidamente este "pasado tormentoso" con su historial amoroso. Y sin necesidad de dar nombres propios, la sombra de su extenso y siempre hermético noviazgo sobrevoló inevitablemente la mesa y encendió las redes.
El presente: calma, paz y ¿Mbappé?
Lejos de la tormenta de antaño y atravesando un presente sentimental al delantero francés Kylian Mbappé, Ester aseguró estar viviendo una etapa completamente diferente. Ella misma explicó que se encuentra en un momento de mucho aprendizaje donde comprendió que "el amor no tiene por qué doler necesariamente ni ser tormentoso".
Hoy entiende que los vínculos sanos se construyen desde un lugar mucho más terrenal: "Me he dado cuenta de que el amor puede ser profundo y verdadero desde la paz y la calma. De hecho, es lo más bonito que te puede aportar alguien", reflexionó.

Sus nuevas reglas en la industria y el salto a Hollywood
Además de su íntima confesión sentimental, Expósito dejó en claro cuáles son sus nuevas exigencias a la hora de encarar un proyecto laboral.
Explicó que decidió protegerse más y rechazar las escenas de sexo que no sean estrictamente vitales para la trama. "Ya hice suficientes en Élite", disparó con firmeza, y aclaró: "Me niego a tenerlas cuando no son necesarias para contar la historia y son gratuitas". Por otro lado, confesó que su gran objetivo es empezar a crear sus propias películas, tomando como inspiración a figuras como Reese Witherspoon, Nicole Kidman o Margot Robbie. "Es muy aburrido estar esperando a que te llamen y te ofrezcan cosas, me apetece en algún momento tomar las riendas", sentenció.
Finalmente, tras protagonizar Baton, su primera película en inglés rodada en Miami, Ester siente que está lista para dar el gran paso hacia el mercado internacional. "Me apetece porque creo que me queda mucho por hacer en España, pero creo también que mi perfil puede incluso encajar más con la industria americana", concluyó la estrella, que mientras tanto se prepara para el estreno de Marfil, un nuevo thriller romántico con dosis de acción para el que incluso tuvo que aprender a boxear.
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