Los buñuelos de verdura son un pasaje de ida directo a la infancia y un plato imbatible en la mesa de cualquier familia argentina, ya sea como entrada de un domingo al mediodía o como la estrella de un tapeo entre amigos. Sin embargo, al momento de prepararlos en casa, lograr la fritura ideal -sin que absorban aceite de más o queden apelmazados- suele parecer un desafío exclusivo de las cocinas profesionales. Afortunadamente, Alexis Domínguez, el chef de La Boque de Palermo, tiene la fórmula para dominar este clásico, sumándole un par de trucos modernos para potenciar el sabor al máximo.

Para Domínguez, el alma de esta preparación radica en la memoria emotiva y en el aprovechamiento inteligente de los ingredientes. "En mi caso, mi abuela me hacía croquetas de buñuelos de espinaca o croquetas de papa con lo que sobraba de la milanesa: la harina, el huevo, el perejil. Siento que eso le daba mucho sabor", confiesa el experto.
Fiel a esa esencia hogareña, el chef asegura que el gran truco para transformar un buñuelo común en uno extraordinario es incorporar abundante queso parmesano de excelente calidad directamente en la masa. Además, a la hora del emplatado, Domínguez también tiene una recomendación personal para reemplazar el clásico chorrito de limón: "Para acompañarlos, nada mejor que un alioli casero que se hace con aceite de oliva y huevo, un poco de limón y ajo confitado. Otro plus es sumar un poquito de pimentón ahumado, que le da color y sabor", detalla el creador de la receta.
Receta paso a paso: Buñuelos de espinaca

Ingredientes (rinde 4 porciones)
- Espinaca fresca: 600–700 g
- Huevos: 2 unidades
- Harina leudante: ½ taza
- Nuez moscada: ¼ cdta
- Manteca: 1 cda
- Cebolla morada: 1 unidad (picada en brunoise)
- Ajos picados: 2 dientes
- Pasta de ajo: 1 cda
- Queso parmesano rallado: 50 g
- Aceite de oliva, sal y pimienta: cantidad necesaria
Procedimiento
- Limpiar minuciosamente la espinaca retirando los tallos. Lavar bien y cocinar en una olla (sin agregar agua) durante 2 o 3 minutos, revolviendo constantemente hasta que se marchite. Es fundamental escurrirla a la perfección para que la masa no quede aguada, y reservar.
- En un bol, mezclar los huevos con la sal, la pimienta, la nuez moscada y la harina leudante. Dejar reposar esta preparación unos minutos para hidratar bien la harina.
- En otra olla, calentar un fondo de aceite de oliva con la manteca. Saltear la cebolla morada picada en brunoise y la pasta de ajo durante unos 5 o 6 minutos, y agregar un chorrito de agua o caldo para levantar el sabor.
- Incorporar la espinaca cocida al salteado, mezclar todo y retirar del fuego. Dejar enfriar hasta que alcance la temperatura ambiente.
- Una vez fría, unir esta preparación con la mezcla de huevo y harina. Sumar el queso parmesano rallado y mezclar hasta obtener una masa homogénea.
- Freír cucharadas de la mezcla en aceite caliente hasta dorar los buñuelos y escurrirlos sobre papel absorbente.

La Boque de Palermo: el espíritu del tapeo porteño
Este plato es uno de los grandes protagonistas de La Boque de Palermo (ubicado en Soler 5101, CABA), un moderno espacio gastronómico que logró reinventar el concepto de bodegón sin perder su esencia.
Famoso por su sección de platitos pensados para compartir junto a un buen vermut o un tinto de verano, el lugar ofrece desde reversiones de la clásica tortilla (ahora con toppings audaces como boquerones o langostinos) hasta cortes de parrilla tradicionales como el costillar de 800 gramos de cocción lenta. Un imperdible de martes a domingo, ideal para cortar la rutina con su after office y redescubrir los sabores porteños con un giro actual.
Agradecemos a Gastronomique Comunicación























































